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El capitán del 'Fortuna', el yate del Rey, juzgado por espiar a su exmujer

Vanitatis Vanitatis 21/03/2016 Mayka Paniagua

“Lo escuchaba todo”, dijo esta semana su exmujer en una sala de un juzgado de lo penal de Mallorca encargado de celebrar la vista del juicio contra Juan M. A. M., el último capitán del yate 'Fortuna', aquel que llamaban “el Ferrari del mar” y en el que Don Juan Carlos navegó hasta que renunció a él en mayo de 2013. Al parecer, según el relato, el capitán sabía todo lo que hacía y decía gracias a un programa que instaló en su móvil y a micrófonos que ocultó en su bolso y en la cámara de su ordenador. Así podía controlar cada movimiento y saber a quién escribía o qué hacía. “Yo no sabía cómo me espiaba, pero él me hacía comentarios sobre conversaciones privadas”, añadió.

Aquella persecución duró desde noviembre de 2012 a abril de 2013. El informe pericial psicológico confirmó que el comportamiento de Juan M. A. M. se debía a que sufría un trastorno obsesivo compulsivo celotípico que motivó que actuara de aquella forma. El capitán se mostró arrepentido durante la vista. Reconoció el espionaje, aunque no el hecho de haber entrado en la vivienda de su expareja. Por todos estos hechos el abogado de su exesposa pidió seis años de prisión por un delito de allanamiento de morada y por revelación de secretos. La Fiscalía, sin embargo, ha rebajado la petición de pena a dos años tras el relato de la psicóloga y por el hecho de que el capitán mostrara un sincero arrepentimiento e indemnizara a su exmujer con 6.000 euros. Ha quedado visto para sentencia.

El Rey Juan Carlos en una imagen de archivo a bordo del 'Fortuna' (Gtres) © Proporcionado por Vanitatis El Rey Juan Carlos en una imagen de archivo a bordo del 'Fortuna' (Gtres)

Los diez tripulantes del 'Fortuna'

Hijo de un comerciante gijonés muy conocido en su tierra por ser el dueño de las tiendas La Casita de ropa para bebés, se incorporó a la tripulación del 'Fortuna' en enero de 2003 y estuvo al frente de la nave durante diez años. Fue uno de los diez tripulantes que se quedaron sin empleo cuando el Rey emérito decidió prescindir del yate con el que le obsequiaron en el año 2000 un grupo de 25 empresarios, con una donación de 600.000 euros, y el Gobierno balear con 2,5 millones de euros. El 'Fortuna' era un lujoso yate de 41,6 metros de eslora y tres turbinas Rolls Royce que amarraba en la bahía de Palma, cerca del palacio de Marivent. La embarcación servía de encuentro para la Familia Real y para otras personalidades, como el expresidente de EEUU, Bill Clinton, Lady Di y Carlos de Inglaterra. Felipe VI no lo usó con frecuencia, aunque sí lo hizo Doña Sofía junto a sus nietos hasta que empezó a usar lanchas más pequeñas. La última vez que el Rey emérito disfrutó de este yate fue en 2012. Ese mismo verano Don Juan Carlos se despidió de la tripulación con una comida en Marivent. En el encuentro, el capitán recibió la Encomienda de la Orden de Isabel la Católica.

La decisión de prescindir del yate fue una tomada (oficialmente) por prescripción médica, pero detrás se escondían cuestiones de imagen y austeridad. Patrimonio Nacional era el que debía sufragar los sueldos de la plantilla de diez marineros, las reparaciones y el combustible. Llenar el depósito de esta embarcación (una de las más veloces en su clase) costaba 20.000 euros. Años después de aquella renuncia, los donantes reclamaron el yate a través de la Fundación Turística y Cultural (Fundatur) y le cambiaron de nombre para su venta rebautizándole como ‘El Foners’. Se vendió a Balearia Eurolíneas por 2,2 millones de euros, aunque el precio de salida era de 10 millones. No hay que dejar pasar el dato de que Carmen Matutes, hija de Abel Matutes (dueño de Balearia), era la presidenta de la fundación.

Los diez tripulantes llevaron a la empresa a los tribunales al no aceptar la indemnización de 20 días que les ofrecieron. Consiguieron ganar la batalla y fueron indemnizados con un total de 1,2 millones de euros que fueron desembolsados, al final, por Unión Naval de Valencia y Patrimonio Nacional. Aquella vista duró apenas 5 minutos para que no trascendieran los números del acuerdo. Los sueldos nunca fueron facilitados por Patrimonio Nacional ni por la empresa que los tenía contratados. Sin embargo, las cifras salieron a la luz con la sentencia. Así fue cómo se conoció que el capitán del yate ganaba un sueldo de 138.000 euros brutos al año, una cifra que se tildó de excesiva teniendo en cuenta el poco uso que se daba a la embarcación.

Así es el yate 'Fortuna' por dentro (Ver todas las imágenes) © Proporcionado por Vanitatis Así es el yate 'Fortuna' por dentro (Ver todas las imágenes)

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