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El divorcio de Mar Flores y Javier Merino, en punto muerto siete meses después

Logotipo de Vanitatis Vanitatis 26/09/2016 Paloma Barrientos

Siete meses después de su sorprendente separación en marzo pasado, Javier Merino y Mar Flores continúan manteniendo el vínculo matrimonial. No han presentado los papeles de divorcio en el juzgado de familia correspondiente y, tal y como confirmaba el empresario a Vanitatis hace unos días, "no hay ningún cambio. No estamos divorciados. Mantenemos una buena relación en todo lo que afecta a nuestros hijos y cada cual tiene su vida". Estas declaraciones las realizó Merino en el estreno del documental de Penélope Cruz, al que acudió solo y sin acompañante femenina a pesar de los comentarios que se hicieron en su día respecto a una nueva pareja en su vida que habría sido la razón de la ruptura.

Tambien se dijo que la separación tenía que ver con problemas económicos y una manera de apartar a Mar de los futuros conflictos con Hacienda. El tiempo demostró que ninguna de estas razones era la auténtica, que tiene que ver con un deterioro de la relación. "Cuando se discute por todo a diario hay que separarse", aseguraba Javier Merino a Vanitatis.

Un final de Semana Santa

GALERÍA: Los 18 años de amor de Mar Flores y Javier Merino (Gtres) © Proporcionado por Vanitatis GALERÍA: Los 18 años de amor de Mar Flores y Javier Merino (Gtres)

En realidad, cuando Mar Flores colgó la noticia en su Instagram, en plena Semana Santa, la opinión general fue la contraria. Se dijo que era ella la que había sido la que había roto con sus 18 años de matrimonio y sus cuatro hijos en común. Decían que la razón era una nueva ilusión afectiva.

Al cabo del tiempo, la exmodelo confirmó que la decisión la había tomado el que a día de hoy sigue siendo su marido. El círculo más cercano a la actriz comentaba lo mal que lo estaba pasando: "Nunca hubiésemos imaginado que Javier quisiera separarse. La verdad es que a Mar le ha costado asumir ese cambio de vida". De hecho, la modelo adelgazó y se la veía triste. Ahora ya ha remontado e incluso hay quien llega a vaticinar que mientras no haya divorcio podría haber una vuelta atrás.  A esta pregunta no hay respuesta por parte de ninguno de los dos afectados, que mantienen no sólo una buena relación afectiva sino también un sistema de convivencia diferente a cualquier pareja de separados.

La casa es el domicilio familiar de los hijos y quienes cambian de vivienda son Mar y Javier, según tienen establecido en un convenio privado ante notario. El ajuar se mantiene exactamente igual que cuando mantenían la convivencia y cada vez que uno entra en la casa trae consigo sus pertenencias personales. Para hacer también su vida más cómoda y no estar en un hotel o acogido en casa de amigos mientras no toca la convivencia con los hijos, Javier alquiló un piso. Y Mar va a hacer lo propio aunque los amigos más sentimentales piensan que la vuelta atrás todavía es posible. 

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