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El drama que Julio Iglesias arrastra desde su juventud

Vanitatis Vanitatis 26/03/2016 Paloma Barrientos

Hace una semana anunciaban desde la oficina de prensa de Julio Iglesias la cancelación del inicio de gira World Tour 2016, que comenzaba en Punta del Este (Uruguay) y finalizaba en diciembre en Nueva Zelanda. La razón de este retraso tenía que ver con "una inflamación del nervio ciático". Julio Iglesias tiene por delante todo el mes de abril para recuperarse de sus problemas de salud y reaparecer el 3 de mayo en la ciudad de Sharjah, en los Emiratos Arabes. A las diez de la noche tiene prevista esa primera y única actuación en el Al Majaz Amphiteatrer, una especie de coliseo romano con capacidad para 60.000 personas. 

No ha sido la primera cancelación en estos dos últimos años y de ahí que saltaran la alarmas, igual que el pasado mes de junio cuando se supo que el cantante estaba ingresado en el  hospital Monte Sinai de Nueva York por una insuficiencia cardiaca. Más tarde fue su sobrino y mánager, Carlos Iglesias,  el que aclaraba que la situación que nada tenía que ver con el corazón: "Ha sido una intervención en la parte lumbar de la espalda". Ninguno de sus hijos mayores acudió al hospital y por lo tanto había que dar por buena la explicación que facilitó su sobrino. 

Julio Iglesias el pasado mes de septiembre (Gtres) © Proporcionado por Vanitatis Julio Iglesias el pasado mes de septiembre (Gtres)

Su problema de salud, por el que ha tenido que cancelar sus conciertos, viene de muchos años atrás. En 1962 tuvo un accidente de tráfico que le provocó varias fracturas y una lesión en la columna que le dejó semiparalitico durante un tiempo. Es ahora cuando de verdad se está resintiendo de aquella aparente tragedia que le sirvió para cambiar su destino. No volvió  a parar ningún gol en la portería del Real Madrid. Aprendió a tocar la guitarra y se convirtió en el cantante latino que más discos ha vendido en la historia de la música moderna hasta el momento.

En realidad, Julio Iglesias siempre ha tenido una excelente salud porque le gusta cuidarse. Desde hace años cuenta con la supervisión de su amigo, el eminente doctor Valentin Fuster, director del instituto Cardiovascular del Hospital Monte Sinai de Nueva York. Iglesias lleva siempre  en su bolsillo un pequeño frasco con las pastillas recetadas por su amigo. No le importa enseñarlas cuando está con gente de confianza. "Estas son mi salvación", suele decir señalando el bote.

Julio Iglesias se podría haber retirado hace tiempo ya que el dinero que gana con los conciertos es mínimo comparado con su imperio económico alternativo a la música. Él mismo ha contado que el día que no se suba a un escenario "será porque ya no esté en este mundo". Es cierto que la estética de sus actuaciones ha cambiado porque no puede estar tanto tiempo de pie. Ya no se mueve por el escenario y pasa parte de la hora y media apoyado en una banqueta, en el  piano o en cualquier otro soporte. Son las tres chicas espectaculares que lleva en el coro las que dan la réplica del movimiento. Poco importa porque Julio Iglesias tampoco ha sido un Raphael, al que el escenario se le queda corto.

El caso es que Iglesias, que cumplirá 73 años el 23 de septiembre dejó hace muchos años los excesos que suelen acompañar a las estrellas del bussines. Y sobre todo las relacionadas con las conquistas femeninas. De su frase "he hecho el amor con más de tres mil mujeres", que confesó cuando cumplió  63 años, ha pasado al "ya estoy retirado" al llegar a los setenta. 

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