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El estrés nos hace más fuertes (o eso dicen los estudios), ¿podemos aplicarlo a la tarea de ser papás?

¡Hola! ¡Hola! 17/08/2016 hola
http://www.hola.com/imagenes/ninos/2016081787220/estres-ser-padres/0-381-947/ninos-estres-01-c.jpg © Proporcionado por Hola http://www.hola.com/imagenes/ninos/2016081787220/estres-ser-padres/0-381-947/ninos-estres-01-c.jpg

Si alguna vez has escuchado o visto una charla TED seguramente ya sabrás cómo funcionan: un experto en una materia expone frente a decenas de personas (millones, si contamos la cantidad de veces que se reproducen estas charlas en Internet), compartiendo sus conocimientos y ampliando un poquito más las miras de quienes se sientan a escucharle. Muchas de estás charlas están orientadas a entender mejor al ser humano,  y por extensión, a saber cómo manejarnos mejor en situaciones de la vida cotidiana. Entre ellas, por ejemplo, el estrés, tanto laboral como personal o familiar.


No es ninguna noticia que ser padres es maravilloso pero también estresante: una dicotomía que a menudo comienza incluso antes de que nazca el bebé y se prolonga durante varios años, adaptándose a las diferentes etapas del crecimiento de los niños; lo que nos estresa al hacernos cargo de un recién nacido es diferente de la ansiedad que genera el que los adolescentes comiencen a mostrar su independencia frente a los padres. Precisamente sobre el estrés versa una de las charlas TED que más millones de visitas ha acumulado en los últimos meses hasta hacerse prácticamente viral: la de la psicóloga Kelly McGonigal, quien después de dedicarse durante diez años a la materia anima ver estos episodios de forma positiva y lo que es más, intentando entender por qué los sufrimos y cómo darles la vuelta para que la ansiedad trabaje a beneficio nuestro y no al revés.

La charla, que se grabó en junio de 2013 y lleva once millones y medio de reproducciones en la plataforma TED y casi cuatro millones en YouTube, subraya la relación entre el estrés y el efecto del mismo en la salud, y cómo los estudios más recientes apuntan a que un uso adecuado de la ansiedad puede revertir esos 'malos' efectos (concretamente los que preocupan a muchas personas mayores y relacionan el estrés con su efecto en el corazón) y convertirlos en algo bueno. El secreto según ella: incluso si estamos bajo situaciones de mucho estrés, pensar positivamente sobre el mismo rebajaría el riesgo de impacto sobre la salud. Cambiar la manera en qué pensamos sobre el estrés, afirma la psicóloga en su charla, puede cambiar la manera en que el estrés afecta a nuestro organismo, incluidos sus efectos sobre la salud cardiovascular.

Un ejemplo: si ante una situación estresante nos planteamos que el incremento del ritmo cardíaco o la respiración agitada son en realidad la manera en que el cuerpo se prepara para reaccionar ante el reto que se nos avecina, el mismo organismo cambia su respuesta ante el estrés. Según explicaba McGonigal en su charla, esto es así hasta el punto de que incluso los vasos sanguíneos permanecen más relajados cuando pensamos positivamente sobre el estrés (en vez de estrecharse, un desencadenante común del fallo cardíaco), permitiendo no solo no 'morir' de estrés, literal y figuradamente, sino el efecto contrario: aprovecharnos de esa respuesta natural en el cuerpo para sobrellevar mejor los retos diarios. Es decir, no se trata tanto de combatir el estrés como de convertirlo en un aliado.

¿Cómo se aplica esta perspectiva del estrés a la vida en familia? Según esta psicóloga de la salud, el estrés está además relacionado con la liberación de varias hormonas, entre ellas la adrenalina o la oxitocina, de la que seguro muchas mamás han oído hablar tarde o temprano porque está relacionada con la dilatación y contracciones durante el parto (una variante sintética es la que se administra a veces en los partos inducidos), y con la subida de la leche durante la lactancia; esta hormona se considera un tipo de hormona 'social', que nos hace estar más abiertos a los demás, buscar el cariño y afecto de quienes tenemos más cerca, y desarrollar nuestra empatía y compasión. Es decir, cuánto más estresados estamos, más cantidades liberamos de esta hormona, y más necesidad tenemos de comunicarnos con los demás, ayudarnos unos a otros y buscar el apoyo de las personas que tenemos más cerca y que más nos quieren.

Si conseguimos canalizar esta energía en quienes tenemos más cerca, la propia oxitocina liberada durante una situación estresante generaría un círculo de cercanía que se alimenta de la conexión humana entre amigos y familiares, y esto se traduce en un beneficio para nosotros mismos y quienes nos quieren. Con el añadido, dicen los estudios, de que quienes permanecen cerca de lo suyos en situaciones de estrés, aumentarían drásticamente su esperanza de vida en situaciones relacionadas con la ansiedad frente a quienes no hacen uso de este vínculo.

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