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El hijo del conde de Castelo, a juicio: ¿es el 'Madoff' de la jet española?

Vanitatis Vanitatis 14/09/2016 M. Bolonio

Desde 2005 y hasta 2012, Alfonso Bermúdez de la Puente Sánchez Aguilera (Madrid, 1975) vivió su época dorada. Hijo del conde de Castelo, en esos años formó una familia junto a Carmen Figueroa González, se hizo un hueco como agente bancario y, en definitiva, la vida le sonreía. En lo económico también soplaba el viento de cara y, tal y como relatan fuentes de su entorno, llevaba un elevado tren de vida solo asumible para bolsillos adinerados como los que poseían muchas de sus amistades. Sin embargo, todo dio al traste hace cuatro años cuando un intento masivo por parte de algunos de sus clientes de retirar el dinero que en él habían confiado acabó descubriendo una presunta estafa que este miércoles, 14 de septiembre, le obligaba a ir a juicio. Hasta seis millones de euros se calcula que pudo apropiarse indebidamente el aristócrata si suman las cuantías que las varias decenas de demandantes le reclaman. En concreto, este 14 de septiembre se enfrentaba a una de ellas, los 200.000 euros que una noble le solicita después de haber depositado toda su confianza en él.

Alfonso Bermúdez de la Puente Sánchez Aguilera con su hijo © Proporcionado por Vanitatis Alfonso Bermúdez de la Puente Sánchez Aguilera con su hijo

Según su versión y la del resto de damnificados, Alfonso les sedujo gracias a su condición de hijo del conde Castelo, Jaime Bermúdez de la Puente González del Valle, que se valió de su extensa red de contacto entre amigos y familiares para recomendar a su hijo como agente de inversión. Esto es lo que se desprende de las declaraciones que la juez ha tomado este miércoles en un juicio al que ha acudido Vanitatis.

La acusación que defiende los intereses de esta noble que se enfrenta a él en los tribunales pide seis años de prisión para Alfonso y, por supuesto, una indemnización por valor del dinero que presuntamente le fue sustraído: 200.000 euros. En su declaración, la aristócrata ha hecho especial hincapié en la relación de amistad y familiar (son primos) que mantenía con Alfonso en el momento del acuerdo y lamenta que este traicionase la confianza de alguien “que le trató como a un hijo”. La misma versión es la que sostiene otro de los damnificados que, en el juicio celebrado este miércoles al que ha acudido para ofrecer testimonio, también ha destacado el fuerte vínculo de amistad que le unía al agente inversor.

Ambos forman parte de ese numeroso grupo de personas que en junio de 2012 fueron advertidos por su banco de que había algunos problemas con sus ahorros. O bien su dinero no estaba en las cuentas o bien la empresa de la que poseían acciones no existía, pero en cualquier caso se acababa de descubrir una presunta estafa que llevó a la entidad financiera a romper su relación con Alfonso y asumir el quebranto del presunto fraude.  

Los millonarios que cayeron en sus redes

Sin embargo, ellos dos no son ni mucho menos los únicos presuntos damnificados de la mala praxis de este agente bancario de sangre azul. Otros muchos millonarios de la jet cayeron en sus redes confiando en su buena posición. Entre ellos algunos colegas asiduos de La Zagaleta, el club de golf donde se da cita la beautiful people marbellí, o del Club de la Moraleja, en el que su padre, el conde de Castelo, fue secretario. Cuando Alfonso se dejaba caer por estos exclusivos clubes para aumentar su cartera de clientes apenas tenía 30 años y eran muchos los que contemplaban atónitos que pese a su juventud pudiese mantener esa elevada posición social.

De hecho, la suya fue una de esas bodas que la hemeroteca del 'ABC' recoge en sus páginas de 'Vida Social' dedicadas a esa aristocracia de rancio abolengo. El enlace, celebrado en el Hotel Ritz de la capital, tuvo lugar el 29 de junio de 2002 y supuso la unión de dos familias de posibles, la del conde de Castelo y la de los Figueroa Fernández.  

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