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El malestar de la familia de Irene Rosales: se sienten ninguneados

Vanitatis Vanitatis 11/10/2016 Pepe del Real

Pasada la resaca de la boda de Kiko Rivera e Irene Rosales, comenzamos a tener datos de una exclusiva en la que todo se ha pintado de color de rosa. Ya son muchos los que reconocen abiertamente que para que el reportaje de '¡Hola!' brillase, los invitados al enlace tuvieron que soportar una larga espera. Los más afectados, la familia de la novia. 

Estas diferencias entre unos y otros han sido evidentes al abrir las páginas de la revista y aunque reconocen que son asumibles, se sienten ninguneados. En el amplio reportaje sólo aparece una foto de la novia con sus hermanos, ni tan siquiera hay una de Irene con su madre. Un gesto que ha llamado la atención a todos, menos a los que fueron testigos del gran día. Un día que definen como el de los Pantoja.

“Todo giró en torno a ella (Isabel Pantoja), a nosotros nos hicieron esperar muchísimo para empezar con la cena, fue muy pesado, sabíamos que tenía que ser así, pero… Es su negocio y nosotros nos sentimos como público de un programa de televisión”. Así narra uno de los asistentes a Vanitatis la sensación con la que terminaron. Además, comenta que era evidente que la familia de Irene tenía un papel secundario. 

Uno a uno los miembros del clan Rivera Pantoja tuvo su momento y si no lo tuvo, fue porque no quiso. Tanto es así que hubo un vídeo que prepararon con imágenes de Kiko Rivera y su padre, un vídeo en el que también aparecían sus hermanos cuando eran niños. La gran figura del diestro tenía que estar presente y así fue. Un detalle emotivo que hizo que brotasen lágrimas. Sin embargo, mientras todo esto ocurría, la familia Rosales Vázquez disfrutaba de los toros desde la barrera.

© Externa

Ahora, días después, y desde la distancia, todo se ve diferente. La propia Irene ha manifestado a su marido la falta de gestos con su gente. Ella misma no entiende cómo si se preparó un vídeo para recordar al padre del novio, nadie, sabiendo que su padre, Manuel, no podía estar en la celebración porque está gravemente enfermo, no se acordó de tener un gesto con ella. Sólo una foto de ella de pequeña con su papá hubiese servido, pero no existió. 

Otro gesto que escuece es que las primas de Irene que la han ayudado a vestirse de novia y que ejercieron de damas de honor, no aparecen en ninguna foto en la exclusiva. La revista habría ampliado las instantáneas originales quitando de un plumazo a dos personas que para la novia tenían un papel importante.

Son pequeños gestos que duelen y que, según los más allegados a Irene, creen que no deberían haber sucedido. Todavía queda una segunda parte de la boda por salir a la luz y la familia de la novia, aunque asumen el papel que les corresponde un papel secundario, esperan que se les trate como merecen. 

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