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El misterio de la tiara de Eva Perón

Vanitatis Vanitatis 11/04/2016 Mayka Paniagua

El inicio de nuestra historia se sitúa en 2007, aunque el robo no se materializó hasta dos años después. Tomislav y Marco entran en la joyería de Sofía Monteagudo en Valencia. Son jóvenes, llevan trajes impecables y un refinado acento italiano. Se comportan como auténticos millonarios deseosos de gastar y logran ganarse poco a poco la confianza de Sofía. Durante años mantienen las apariencias, acuden a ferias de lujo y compran algunas piezas por las que llegaron a pagar unos 20.000 euros. Es durante una de sus visitas a la Feria de Lujo de Valencia cuando se fijan en una pieza exquisita: una tiara que había pertenecido a Eva Perón y cuyo precio de venta era de 4 millones de euros. Vuelven a contactar con Sofía; quieren la pieza y las joyas que le acompañan para un jeque árabe muy  interesado en adquirir joyas valiosas para sus nueve esposas.

La película para que el montaje parezca real se pone en marcha. El falso jeque de Abu Dabi aterriza en Valencia. Viaja en limusina con una de sus mujeres y un secretario. La puesta en escena no deja ningún detalle al azar; túnica blanca, barba larga, guardaespaldas… El primer contacto es en un hotel de la capital y lanzan la oferta: quieren comprar el ajuar de la primera dama argentina por diez millones de euros. El trato no tarda en cerrarse. Un mes después llaman a la joyera para comentarle que un gemólogo iría a la joyería para constatar la veracidad de las joyas. Vuelven a quedar y el jeque se hace acompañar por un supuesto banquero. La estafa estaba en marcha. Entregan a la joyera una maleta con el dinero (billetes reales) pero en el recuento dan el cambiazo a los fajos de dinero auténtico por otros en los que solo eran reales el primero y el último. La cosa se complica cuando la joyera quiere ver de nuevo el dinero. Los ladrones se niegan, la arrebatan las joyas, la amenazan de muerte y se van con el botín. Estamos ya en el 17 de diciembre de 2009.

El botín de Eva Perón rescatado en Milán (Gtres) © Proporcionado por Vanitatis El botín de Eva Perón rescatado en Milán (Gtres)

La Policía logró identificar, con colaboración de la Interpol y la policía italiana, a todos los estafadores: siete miembros de un clan serbocroata muy conocidos por sus robos con la técnica del 'rip deal' (un tipo de la estampita de alto standing). Tras un año de pesquisas en las que fueron vitales las cámaras de seguridad y las huellas dactilares halladas en la maleta, los detuvieron en Suiza, Italia y Francia. Sólo restaba localizar las joyas. Dos de ellos, Nenad y Gojko, pactaron con la Policía una rebaja de la pena a cambio de devolver parte de las joyas sustraídas: la tiara de Eva Perón, un juego de pendientes y dos sortijas que representaban apenas un 40% del botín. La Policía la encontró en la habitación 210 del Hotel Silver de Milán. Dicen que Evita nunca pisó Milán en vida a pesar de haber viajado a Italia en varias ocasiones. Quizás fuera el destino quien hizo que los golpistas ocultaran su cadáver embalsamado en el cementerio Maggiore de Milán con el nombre falso de María Maggi de Magistris.

Las dudas sobre la tiara

Juan Perón acompañado de su mujer, Eva (Gtres) © Proporcionado por Vanitatis Juan Perón acompañado de su mujer, Eva (Gtres)

Cuando trascendió el robo y la policía publicó las fotos de las joyas Félix García, un joyero de Barcelona (que decía ser su antiguo propietario) cuestionó la autenticidad de la tiara. Según García, la joya fue creada en 1988 por un orfebre en Mallorca (36 años después de la muerte de Eva Perón) a quien se la compró por 43 millones de las antiguas pesetas. La tiara sería vendida a dos joyerías, aunque después regresó a manos del orfebre hasta que Sofía la adquirió por 336.000 euros. Ella fue quien se encargó de mover la pieza en importantes ferias de lujo por 4 millones despertando el apetito de los delincuentes. Sin embargo, en el sumario consta el informe de un perito gemólogo que acreditó la originalidad de la tiara. La joya era un presente que el Rey de Holanda le regaló a Evita en 1951. 147,04 kilates de diamantes tallados en platino en el siglo XIX. La joya llegó en el equipaje del príncipe Bernardo de Holanda cuando visitó Argentina para estrechar lazos con el país. En la visita condecoró al presidente Juan Perón y a su esposa con la orden ‘Orange Nassau’. Evita murió un año después de leucemia sin haber lucido la joya en actos o giras internacionales. Tampoco constaba en el inventario oficial. Dicen que al morir pidió que sus joyas no fueran separadas. Su marido fue derrocado por un golpe de Estado y el nuevo régimen inventarió y vendió más de 200 joyas (entre las que había un famoso collar de rubíes que le regaló Franco) según consta en los archivos oficiales.

Entre 1998 y 2003, la casa de subastas Christie’s vendió muchas piezas de esa colección, entre ellas el collar de Franco, un anillo de diamantes y un broche de piedras preciosas en forma de bandera argentina. También vendió algunos objetos (alfombras, muebles y la biblioteca del general con libros que él comentaba personalmente en los márgenes de sus páginas) de la casa madrileña de Puerta de Hierro donde vivieron Perón y su tercera mujer, María Estela Martínez. Dicen que en aquella venta también se vendió el famoso sudario celeste y blanco que había envuelto el cadáver de Evita desde el cementerio de Milán a Puerta de Hierro y luego a Argentina en 1974. Esos objetos habrían sido regalados por Isabelita cuando vendió la casa de Puerta de Hierro a Mario Rotundo, un argentino que tenía una fundación para ayudar a otros argentinos afectados por la crisis del 2001.

Broche de piedras preciosas en forma de bandera argentina (Gtres) © Proporcionado por Vanitatis Broche de piedras preciosas en forma de bandera argentina (Gtres)

Posteriormente, la joyera fue condenada a cuatro años de cárcel por vender las joyas del botín que le habían devuelto como depósito y que en realidad eran de la empresa llamada Ceylán, aunque ella siempre defendió que las había pagado y eran suyas. La historia llega a su broche final con el acuerdo alcanzado estos días por dos de las últimas detenidas; dos hermanas del clan (las consortes del jeque en aquella farsa) que serán extraditadas de España tras un acuerdo con la Fiscalía. Eva Perón siempre dijo ser "solo una mujer humilde" y hay quien afirma que dejó escrito que quería que todo su ajuar fuera vendido para entregárselo a los pobres, pero lo cierto es que en vida lució preciosas piezas con diseños franceses convirtiéndose en todo un icono de moda en su país natal. 

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