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El nieto de Eladia: así es el Feijóo más íntimo

Vanitatis Vanitatis 24/09/2016 Mayka Paniagua

Del frío y gris tecnócrata en 2006 al Feijóo en yate acompañado del narcotraficante Marcial Dorado, ahora en prisión, al gestor de 2012 o a un Feijóo padre en 2016. La imagen del candidato popular a la presidencia de la Xunta de Galicia nos ha mostrado múltiples caras y se las enseñamos.

Dice su escueta biografía oficial que nació en Orense en septiembre de 1961. Alberto Núñez Feijóo vivió su infancia y adolescencia en Os Peares, un pueblo cruzado por tres ríos, cuatro ayuntamientos y dos provincias. “Eu son un rapaz dos Peares”, ha dicho en muchas ocasiones estableciendo un vínculo con la Galicia rural, tan importante a la hora de lograr votos con los que llenar las urnas. Por eso no es baladí que lanzara esta última campaña en el pueblo en el que creció y vivieron sus padres, Sira y Saturnino, fallecido el pasado mes de julio a los 83 años de edad.

Alberto Núñez Feijóo junto a su padre en una imagen de archivo © Proporcionado por Vanitatis Alberto Núñez Feijóo junto a su padre en una imagen de archivo

En Os Peares, el pueblo que con su primera victoria en unas elecciones colgó una gran pancarta en la entrada que rezaba “Alberto, o noso presidente”, todos hablan del candidato como Alberto, “el nieto de Eladia”, su abuela del alma. Aquel niño “serio, estudioso y obediente”, como le recuerda uno de sus vecinos, creció en el número 6 de la calle O Meson, en un caserón de gruesas piedras que la familia alquilaba y en el que Eladia regentaba una tienda de ultramarinos y tabaco de la época mientras Manolo, su marido, ejercía de panadero para sacar adelante a sus 8 hijos.

Uno de aquellos retoños, Saturnino, labró su carrera primero como ‘listero’ en una empresa de obras en la que ascendió hasta llegar a encargado. Las cosas se torcieron cuando Feijóo ya era licenciado en Derecho por la Universidad de Santiago de Compostela. Entonces quería ser juez, no político. Su padre se quedó en el paro y él decidió presentarse a las oposiciones a la Xunta para ayudar a su familia. Logró ser el número dos con apenas unos meses de estudio. No lo sabía entonces, pero su primer destino encauzaría la carrera del político que es ahora.

El político que quiso ser juez

Núñez Feijóo en una imagen de archivo © Proporcionado por Vanitatis Núñez Feijóo en una imagen de archivo

Él mismo ha contado en alguna entrevista que se interesó por la política viendo las tertulias de 'La Clave' de José Luis Balbín. Su primer padrino fue el exministro José Manuel Romay Beccaría, quien le incorporó a su gabinete en 1991 sin él pretenderlo. Romay precisaba un secretario general para su consellería y Alberto fue recomendado como el mejor y “más aplicado” letrado. Romay no dudó en incorporarle a su equipo tras un primer encuentro con él. Tenía solo 29 años y este sería el principio de una carrera juntos hasta que Aznar hizo ministro a Romay y él le convirtió en presidente del sistema sanitario nacional con 35 años.

“Enérgico, concienzudo y trabajador” son solo algunos de los calificativos de un compañero de aquella época. “Un gran gestor”, en definitiva. Feijóo seguía sin tener carnet del partido. De hecho, no se afilió hasta 2002. Romay nunca escatimó palabras para su “honestidad y capacidad de trabajo” aún cuando dejaron de trabajar juntos. Dicen que incluso Esperanza Aguirre intentó engatusarle, pero él ya miraba a su terruña con ternura y, como dijera más tarde su madre, “se casó con Galicia”. Ya nos encontramos en la época en la que Mariano Rajoy le había elegido para suceder a Fraga.

De soltero de oro a padre por sorpresa

Cierto o no, siempre se le ha considerado un soltero de oro en su partido. Un soltero tímido y reservado que ha dicho en alguna entrevista que “el matrimonio es la institución más antidemocrática que hay”. Su noviazgo con la periodista Carmen Gámir, más conocida como Chinny, se fraguó y consolidó en secreto durante casi diez años desde que se conocieron durante una entrevista que ella le hizo para el periódico 'La Región' para el que trabajaba. El 18 de abril de 2009, cuando bajaba las escaleras del Parlamento gallego tras haber tomado posesión como presidente de la Xunta, sorprendió a todos besándola.

Carmen pidió una excedencia para acompañarle en su carrera; para ser su mujer consorte, la primera dama de Galicia (sin pasar por vicaría) a pesar de que apenas tuvo protagonismo en actos políticos más allá de algún mitin. Compartían una casa en Vigo de la que él pagaba la hipoteca, pero nunca se trasladó a la residencia oficial. En la segunda toma de posesión no hubo beso. Tampoco había acudido a la boda del hijo de Alberto Ruiz-Gallardón, amigo de Feijóo. La relación se había disipado de forma silenciosa y discreta, tal y como había sido durante doce años. Ella se trasladó a Madrid con su hija, fruto de una relación anterior, y pasó a ser jefa de prensa en el Ministerio de Hacienda con Marta Fernández, exconsejera de Feijóo en Galicia.

En 2013 se inició una relación con Eva Cárdenas Botas, alta directiva de Zara Home del grupo Inditex y muy cercana a Pablo Isla. Con ella, hemos visto a un hombre que se atrevía a traspasar los límites del mensaje político en un mitin como pocas veces había hecho antes. “Este año me han dado la peor noticia (refiriéndose al fallecimiento de su padre) y también me van a dar la mejor”, dijo. Dos días después 'La Voz de Galicia' anunciaba que Feijóo iba a ser padre primerizo a los 55 años. Algo ha tardado desde que hace ya muchos años contestara a una pregunta sobre qué medidas iba a tomar para fomentar la natalidad en una conferencia en el Club Financiero de Vigo con su peculiar humor: “Yo, por lo pronto, el año que viene me pongo a ello”.

El hombre tímido con traje de político

Alberto es ahora el candidato popular a las elecciones que se celebran el domingo. “Es serio y algo tímido, sereno en los momentos importantes: cuando se deciden los partidos. En la campaña ha reafirmado su perfil moderado, alejado del estilo rancio que a veces se respira en Génova. Amigo de Cifuentes, se aleja de la marca de Rajoy para conseguir el voto de los descontentos de Ciudadanos y del PSOE. Tiene su propia marca y sabe lo que quiere. Querido en Galicia y respetado fuera. Sabe que es de los pocos presidenciables a nivel nacional y tiene en Rivera un fan y un aliado. Sabe contestar a los adversarios sin soberbia, pero con seguridad y tiene el carisma de las personas coherentes y seguras de lo que dicen”, le describe Euprepio Padula, experto en liderazgo.

“Humilde y austero”, le define un compañero de partido que recuerda cómo rechazó un A8 cuando llegó a la Xunta. Dicen que cuando vivía su padre no olvidaba llamarle los domingos para comentar con él los resultados del Depor y el Madrid. Transmitir esta cercanía es la batalla que han debido librar sus asesores de comunicación en esta campaña porque Feijóo es, en definitiva, un hombre corriente con traje de político. “Juega con la ventaja de una imagen consolidada de trabajador incansable y buen gestor, pero le falta cierta empatía”, asegura un periodista que sigue su campaña. “Lleva con orgullo comprar en Zara y comer en mesones baratos rodeado de su gente”, asegura Padula. Además del fútbol, siente pasión por el mar y la pesca y sale a correr (que no a andar) cuando tiene tiempo. Como buen gallego, aprecia los percebes y los centollos aunque dicen que su plato favorito son las sardinillas y los huevos fritos.

Alberto Núñez Feijóo y el Rey en una imagen de archivo (Gtres) © Proporcionado por Vanitatis Alberto Núñez Feijóo y el Rey en una imagen de archivo (Gtres)

El candidato Feijóo tiene también sombras en su círculo. Sobre la mesa está la investigación de uno de sus íntimos y “amigo del jefe”, Pachi Lucas, imputado como “el conseguidor” por fraude masivo en los cursos de formación y con el que se le ha visto en actos, mítines y en el tendido de la plaza de toros de Pontevedra.

No les hemos contado que tiene una única hermana, Micaela, apoderada general de cuatro empresas del grupo Eulen, sobre el que pesa una investigación abierta tal y como contó El Confidencial por un contrato del Ayuntamiento de A Coruña de 2,3 millones de euros con esta empresa. Este domingo sabremos si esas sombras merman al gestor. 

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