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Entramos en Alma, un escondite privado, exclusivo y hedonista para mujeres vips

Vanitatis Vanitatis 06/11/2016 Mayka Paniagua

Un lugar situado en un enclave privilegiado. Unos tacones elegantes, vertiginosos y seductores suben los peldaños de una sinuosa escalera de mármol que les llevará a un lugar no abierto al público; un refugio para mujeres vips y, según dicen ellos mismos, algunos hombres buenos. Este es el vídeo que ustedes pueden visionar si han llegado a la web del club privado Almasensai. Su imagen seductora seguro les abre el apetito y, quien sabe, si el interés. Al menos, con Vanitatis lo han conseguido.

Tenemos esa curiosidad que suscita todo lo exclusivo o apto solo para unos pocos elegidos y de vez en cuando nos dedicamos a curiosear en sus formularios de acceso antes de decidirnos a acudir. Nos preguntamos ¿por qué mujeres de la élite empresarial o actrices acuden a un escondite de este tipo? ¿Puede cualquiera ser miembro de un club privado? Les abrimos las puertas de la exclusividad.

Interior del Club Alma © Proporcionado por Vanitatis Interior del Club Alma

Acudimos a la cita en la céntrica y señorial calle Príncipe de Vergara nº 9, dónde se encuentra el Club Alma. Su primera ubicación iba a ser en un chalet de El Viso, pero las artimañas del destino llevaron a los socios a este palacete construido en 1910 sobre el Jardín de la Rosa y en el que residió la acaudalada familia Gosálvez o Carlos Jiménez Díaz junto a su esposa Conchita Rábano. La primera idea fue construirlo en la planta quinta, pero cuando contaron a la dueña el ‘concepto Alma’ entonces supo que la planta primera iba a ser el sitio ideal. Ellos encontraron su sitio y ella, rendida a aquella idea, se convirtió en una de sus 50 socios. 

1.700 metros cuadrados de privacidad y exclusividad

El lugar es un reducto sereno y elegante en pleno bullicio ordenado del barrio de Salamanca madrileño a un paso del Retiro. Tras subir aquella escalera se accede a un espacio en el que una vidriera deja entrar la luz con magistral poderío y nos abre las puertas a una sucesión de salones con una decoración de principios de siglo. Paredes, molduras, mármoles, habitaciones con techos imposibles, suelos llenos de mosaicos preciosistas, pinturas elegantes, sillones cómodos de diseño y colores suaves que combinan con cuidados papeles pintados… Exquisito sería la palabra para definir el paseo por los 1.700 metros cuadrados de este entorno envolvente y, al mismo tiempo, confortable. “El espacio es un homenaje a la mujer y, por eso, debe ser una extensión de la casa de las socias o, cuanto menos, deben sentirse como si estuvieran en ella”, explica Javier, uno de los primeros socios y cabeza pensante del proyecto.

El club no se inspira en otros como el londinense club Grace Belgravia de Londres o el primer y genuino The University Women’s Club, creado en 1886 como respuesta a los clubs de caballeros que no permitían el paso a las mujeres, o el Century Club of Rochester. “Las españolas no son anglosajonas. Allí no se admiten hombres, pero aquí ese concepto no les gusta; ellas mismas nos piden que sea un club abierto”. Pero no se equivoquen: no se viene a ligar. “Esa no es la idea”, afirma rotundo nuestro anfitrión. Alma tampoco es un club de poder, sino un escondite divertido, dinámico, estimulante, inspirador, cosmopolita, en el que puedes escuchar un concierto de jazz, asistir a exposiciones de pintura, desfiles de moda, eventos de marca o estrenos de cine con las socias en primera fila. “Queremos traer un pedacito de lo que pase a la ciudad pero sin esperar colas; en primera fila. Un lugar en el que socializar, cuidarse, trabajar…”, añade. Y, sobre todo, disfrutar de una paz casi celestial. No solo porque nadie alza la voz sino porque no se permiten los gritos infantiles. La música ameniza nuestra intromisión, pero al ritmo de un 'chillout' suave que idean desde Warner, la compañía musical, especialmente para el club y que cambia según la hora del día. 

El dinero importa pero no es la llave para entrar

Hay reuniones reservadas en algunos de los espacios porque aquí también se hace negocios y 'networking'. El club es la mejor tarjeta de visita. En sus paredes cuelgan hoy las obras de un escultor conocido preparándose para una exhibición. Dicen que el arte une a las personas, pero aquí todo se mezcla y combina a la perfección para crear el ‘concepto Alma’ porque de eso trata; de un concepto. “Te gusta o no”, afirma Javier. No olviden que para ser socios tienen que sintonizar con ese concepto. Tras una entrevista en clave muy personal con Gema, la responsable de membresía, cada solicitud de inscripción se estudia de forma individual por el Comité de Admisión formado por nueve mujeres de diferentes ámbitos empresariales designadas por los fundadores. Desde septiembre solo se reciben y estudian las solicitudes presentadas y avaladas por dos miembros del club. Sepan que el dinero no es la ni la llave ni requisito para entrar.

Un espectáculo de Club Alma © Proporcionado por Vanitatis Un espectáculo de Club Alma

“Las socias que se interesan por nosotros cumplen nuestro perfil, así es que solo hemos tenido que rechazar a dos”, explica Javier. Es el caso de una millonaria que quería entrar en el club para cerrar espacios para sus eventos. “Nosotros no buscamos cerrar, sino compartir. Esa no es nuestra idea y no la admitimos”. La millonaria no pasó el tamiz, pero sí lo hicieron otros 100 y esperan llegar a 500 socios el primer año. A partir de esa cifra, habrá lista de espera. Hay límite de admisión porque (y repetimos) exclusividad es el talismán del club. 

La discreción es un pilar básico

No podemos darles nombres de sus fundadores ni de sus otros socios. La discreción es otra de sus reglas así que no podrán conocer quiénes de esa élite empresarial y cultural son miembros de Alma a menos que se refugien entre sus paredes y se crucen con ellos. El anonimato es, también, sinónimo de lo exclusivo. Empresarias, actrices, catedráticas, escritoras, directoras de revistas femeninas, abogadas… lejos del perfil de ejecutivas agresivas y más cerca del dibujo de mujeres sensibles, con inquietudes, de las que el periódico 'The Economist' llama 'womenomics' y que se pueden permitir una cuota de 1.800 al año. La cifra va en ascenso y se escribe con nombre de mujer casi al 100%, excepto algunos hombres ‘sensibles hacia el universo femenino’. Para demostrarlo, tienen que rellenar un cuestionario en el que deben detallar una experiencia que compartirían con una mujer para demostrar esa sensibilidad.

© Proporcionado por Vanitatis

Les dejamos varias pistas de algunas de las socias. Aquí viene una actriz buscando un sitio para relajarse y esbozar sus obras con su pincel lejos de miradas curiosas o una catedrática de Filosofía ya retirada para disfrutar cada mañana ella sola de un momento ‘suyo’. Hablamos con Verónica Alcanda, la única que se atreve a hablar a cara descubierta. Nos cuenta que es la primera 'headhunter' sentimental en España. Caza mujeres para ejecutivos con posibles, pero sin tiempo para cortejar y que valoran tanto su intimidad como para acudir a otros métodos. Ella, que era asidua de otros clubs como Matador, ha encontrado en Alma la ‘horma de su zapato’. “Me encanta su exclusividad, sus eventos culturales, el nivel de la gente que acude en ese entorno elegante y agradable. Imagina la imagen que doy al llevar a un candidato a tomar una copa un sitio como este”, nos dice encantada. 

Hemos disfrutado del comedor rodeado de mármol abierto a la calle a través de imponentes ventanales y en el que los socios pueden disfrutar de un menú a 25 euros. Cambia cada día y se envía por 'mail' a las socias. Tras los fogones están chefs como Iván Sáez de la escuela de Martín Berasetegui. El salón de belleza con marcas exclusivas (tenemos que repetirlo otra vez) y tratamientos especializados nos deja boquiabiertas, pero la experiencia ‘más exclusiva’ es, sin duda, Alma Experience que no dudamos en recomendar. Imaginen convocar una reunión en un comedor en las que las paredes se tornan en imágenes, vídeos de cantantes y artistas favoritos con una realidad tal que podríamos casi tocarlos. Durante nuestra visita algún productor, reunido entre amigos, visionan un directo de Queen. También hemos sido testigos de algunas reuniones de altos ejecutivos en sillones porque Alma es también un lugar para trabajar, para mantener reuniones o entrevistas. “Muchas ejecutivas extranjeras, que no tienen un sitio en Madrid, utilizan nuestras instalaciones como despacho o lugar de reunión”, explica Javier.

Alma abrió sus puertas en mayo en una fiesta multicolor bajo la batuta del Cirque du Soleil. Imaginen la 'party' con etiqueta creativa, bailarinas disfrazadas, en la que se prohibían las fotos de los invitados aunque sí algún 'selfie' muy personal sin planos generales. Desde entonces se han celebrado algunos conciertos, desfiles de moda o eventos de marca. Marbella e Ibiza serán sus próximas sedes como paso previo a su expansión europea. Todavía faltan detalles, pero el local está a pleno rendimiento. Si pueden, permítanse un lujo: siéntanse exclusivas y permitan que las mimen. 

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