Al utilizar este servicio y el contenido relacionado, aceptas el uso de cookies para análisis, contenido personalizado y publicidad.
Estás usando una versión más antigua del explorador. Usa una versión compatible para obtener la mejor experiencia en MSN.

Esta es la causa por la que Mary llevó el vestido de novia más 'feo' de una boda real

Vanitatis Vanitatis 14/05/2016 N.Tiburcio

Laprincesa Mary de Dinamarca es, en la actualidad, una de las mujeres más elegantes de la realeza. La australiana es el claro ejemplo de que se puede combinar a la perfección un estilo clásico y moderno a la vez. Sin embargo, no siempre ha sido así. No hay nada más que fijarse en el indescriptible vestido que llevó el día más importante de su vida, el de su enlace matrimonial con el príncipe Federico de Dinamarca, para darse cuenta de que Mary también tiene a sus espaldas grandes errores estilísticos, aunque en ese caso no fue por su culpa.

© Proporcionado por Vanitatis

Aquel 14 de mayo de 2004, todos los daneses esperaban con ansias ver el 'modelito' que luciría la que un día será su reina. Y cuál fue su sorpresa al verla aparecer con un desfavorecedor vestido del danés Uffe Frank, discípulo de Armani, confeccionado en satén color perla, con mangas tres cuartos de estilo medieval así como escote barco que dejaba sus hombros al descubierto y falda de amplio vuelo con pliegues de satén blanco. El diseño fue criticado por casi todos los medios de comunicación, incluso los más conservadores, que no entendían que teniendo esa percha, Mary hubiera elegido un vestido 'tan feo'. 

Aunque Mary se convirtió en una de las novias reales con el traje más 'feo' de todas –sin olvidarnos de Mabel de Holanda–, lo cierto es que hay una historia detrás de la elección de ese vestido. Según cuentan las malas lenguas, fue la reina Margarita, quien tiene un gusto un tanto particular, la que la ayudó a elegir el modelo en cuestión. Como a la soberana no le convencía para nada la elección de su hijo, quiso hacerle una jugarreta a su nuera y la convenció para que luciera ese diseño de Uffe Frank. Mary, que era nueva en estos menesteres reales, se dejó aconsejar por su futura suegra y por ello accedió a llevarlo.  

Una suegra complicada

Por todos es sabido que desde un principio, Margarita no sintió especial simpatía por Mary. Aunque en la actualidad la princesa es apreciada por toda su familia política, la relación inicial con su suegra no fue muy buena. A la soberana danesa no le acababa de convencer la joven abogada que su hijo había escogido como su futura esposa, quizás por la forma en que se conocieron o porque pensaba que la australiana estaba con el heredero por interés. Los impedimentos a los que recurrió Margarita para que la deseada boda no se celebrase fueron continuos. Sin embargo, ahora suegra y nuera mantienen una excelente relación y siempre que aparecen juntas se ve que existe una gran complicidad entre ellas.

La reina y su nuera en una imagen de archivo (Gtres) © Proporcionado por Vanitatis La reina y su nuera en una imagen de archivo (Gtres)

Federico y Mary se conocieron en el pub australiano Slip Inn durante la celebración de los Juegos Olímpicos de Sidney 2000. El príncipe heredero había salido a cenar con su hermano Joaquín y con los príncipes Nicolás de Grecia y Marta Luisa de Noruega, después de asistir a una competición olímpica, mientras que Mary se encontraba allí tomando algo con sus amigos. Tras compartir algunas copas y hablar un rato, los dos intercambiaron sus teléfonos. Mary confesaría unos años después, en una entrevista, que al principio no sabía quiénes eran: "Yo no sabía quiénes eran ellos. Una media hora después uno de mis compañeros viene a mí y me pregunta: "¿Sabes que esas personas son los príncipes y la princesa?'"

Parece que Federico quedó prendado de la joven australiana y viajó hasta cuatro veces a su país para estar con ella. A finales de 2002 dieron un paso más en su relación. Mary se mudó a Dinamarca para aprender danés y conocer de primera mano las costumbres y tradiciones del país. Tras varios meses de noviazgo y habiendo conseguido el consentimiento de la reina, la corte danesa anunció, en octubre de 2003, su compromiso matrimonial. Ante los medios, un emocionado Federico presentó a su prometida y ella, todavía sin dominar el danés, mostró el impresionante anillo de dos rubíes y un diamante blanco –colores de la bandera danesa– que su futuro esposo le había regalado.

Compromiso oficial de los herederos © Proporcionado por Vanitatis Compromiso oficial de los herederos

Triunfó el amor

El 14 de mayo de 2004, ante la realeza mundial y los entusiasmados daneses, Federico y Mary se dieron el 'sí quiero' en la catedral de Copenhague. Un enlace descrito por los medios de comunicación como un auténtico cuento de hadas. Al contraer matrimonio con el heredero, Mary adquirió la nacionalidad danesa y cambió su religión presbiteriana para unirse a la iglesia luterana evangélica. Asimismo, recibió los títulos de su alteza real la princesa Mary de Dinamarca y el de condesa de Monpezat.

Tan solo unos meses después de su boda, se anunció que los herederos esperaban su primer hijo para octubre. Y así fue, el 15 de octubre de 2005 vino al mundo el primogénito de la pareja, que fue bautizado con el nombre de Christian Valdemar Henri John. Christian ocupa el segundo lugar en la línea de sucesión al trono y está llamado a ser rey algún día. En abril de 2007 llegó la niña. Con Isabella Henrietta Ingrid Margrethe los príncipes tenían ya la parejita, pero parece que no se conformaban solo con dos. Casi cuatro años más tarde, en enero de 2011, llegaron los mellizos, Vincent Frederick Minik Alexander y Josephine Sophia Ivalo Mathilda.

Los herederos y sus cuatro hijos (Gtres) © Proporcionado por Vanitatis Los herederos y sus cuatro hijos (Gtres)

¿Tienes un dispositivo móvil iOS Android? Descarga la APP de Vanitatis en tu teléfono o tablet y no te pierdas la actualidad de nuestros famosos. Para iOS, pincha aquí, y para Android, aquí.

© Externa
Gestión anuncios
Gestión anuncios

Más de Vanitatis

Gestión anuncios
image beaconimage beaconimage beacon