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Fran y Cayetano se lucen ante un Kiko Rivera muy criticado

Vanitatis Vanitatis 08/10/2016 M. Bolonio

Fue de los últimos en llegar, pero la espera mereció la pena. Cuando ya pasaban 30 minutos de las seis de la tarde, hora en la que daba comienzo la ceremonia, Cayetano Rivera llegaba a la hacienda los Parrales, en Sanlúcar La Mayor, conduciendo su propio coche. El diestro acudía solo, muy elegante y dirigiendo varias sonrisas a los medios de comunicación a los que prefirió no atender para no demorar aún más su llegada. Por su parte, Francisco, aún convalenciente de una reciente operación y acompañado por su mujer, Lourdes Montes, sí bajó la ventanilla para saludar y dedicar sus mejores deseos a los novios. Un gesto que, sin embargo, no tuvo ningún miembro de los Pantoja. Bueno sí, uno: Anabel. 

Vea la llegada de todos los amigos y familiares de los novios (Galería) © Proporcionado por Vanitatis Vea la llegada de todos los amigos y familiares de los novios (Galería)

Las diferencias que siempre han mantenido ambas familias –diferencias que, por otro lado, ellos mismos han contribuido a destacar sobre todo tras la muerte de Paquirri– quedaban este viernes más latentes que nunca. La amabilidad de los hermanos Rivera, que incluso salieron tras la ceremonia a atender a los medios, chocaba con la soberbia de un Kiko que, afanado en proteger su excluisva a toda costa, se ha ganado las críticas de buena parte de los periodistas y también las de los muchos curiosos que, con la ilusión de ver a Isabel Pantoja, se arremolinaban a las puertas de la finca bajo un sol de justicia. 

Que Sevilla superara los 30 grados este viernes no ha intimidado a los muchos vecinos de Sanlúcar y otras localidades cercanas que han llegado hasta los Parrales caminando por el arcén de una carretera comarcal. Cuando una vez allí comprobaban que los coches cruzaban la entrada de acceso como una exhalación, la frustración se hacía evidente. No tanto en los fotógrafos, curtidos en mil batallas, pero sí en los vecinos sevillanos que, transcurridos unos minutos, no tardaban en asumir que ni verían a Isabel Pantoja, ni a Kiko, ni mucho menos a Irene Rosales y su vestido. "La verdad es que se merecían que les reventaran la boda", se escuchaba decir a una de las mujeres que se había acercado a la finca. "Me gustaría que hubiera un topo", le respondía otra.

Entre las decenas de personas que se arremolinaban en la puerta de Los Parrales costaba encontrar alguna que tuviera en alta estima a Kiko Rivera. No así a su madre, cuyas fechorías no parecen haber mermado su popularidad, ya que han sido varios los seguidores que no han dudado en esperar varias horas a pleno sol con la esperanza de ver a su ídolo. 

Y es que la tonadillera era la otra protagonista de la boda. Bueno, ella y el tenso encuentro con los hermanos Rivera Ordóñez. Más allá de la guerra familiar que estallaba hace unos meses en Cantora con el tío Agustín y Chabelita como principales rivales, si ha habido un enfrentamiento que ha mantenido en vilo a España durante varios años, ese ha sido el de Isabel Pantoja con Francisco y Cayetano. Desde aquel mítico "estoy cansada de la familia Rivera, que lo sepa Andalucía, que lo sepa España entera" han pasado casi 15 años y poco han cambiado las cosas desde entonces. Sin embargo, hasta para hacer frente a esta situación los hermanos Rivera han sido elegantes. "Bueno, nosotros hemos venido a estar con mi hermano y eso está por encima de todo", decía Francisco en su comparencia ante los medios para capear la pregunta de un periodista. Una respuesta que, una vez más (y ya eran muchas esa tarde), generaba elogios entre los reporteros.

Sin embargo, el último golpe de efecto de los Rivera Ordóñez estaba aún por llegar. Que atendieran a los medios de comunicación antes y después de la ceremonia en una boda en la que la madrina había entrado tapada con una manta a prueba de 'flashes' parecía ya motivo suficiente para ganarse la simpatía de los periodistas y dejar claramente retratada la actitud de su hermano Kiko. Pero no, por si aquello hubiese sido poco, Cayetano ha cerrado su intervención con los medios pidiendo a la organización de la boda que sacara algo de comer y beber para la prensa. Algo que él sí hizo en la suya hace ahora casi un año. En definitiva, sin pretenderlo (o sí, quién sabe) Fran y Cayetano han ejercido de hermanos mayores y han dado una buena lección de saber estar a Kiko, cuya popularidad está en estos momentos en sus horas más bajas.

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