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Frank Sinatra y España: historia de un 'amor' imposible

Vanitatis Vanitatis 12/12/2015 Jose Madrid

Nació hace justo un siglo y el eco de su voz aterciopelada, sus ojos azules y su presencia sobre el escenario siguen perpetuándose en comedias románticas, discos recopilatorios y perennes historias sobre su vida y milagros. Una parte de esas historias tienen que ver con un país, el nuestro, que no siempre le trajo demasiada suerte a la Voz y casi siempre hizo las veces de 'novia fea'. De hecho, como titulaba el escritor Francisco Reyero en su libro sobre Frank Sinatra, este dijo en una ocasión aquello de “nunca volveré a este puto país”; una España que le generó conciertos fallidos, rodajes infernales y escenas de celos con la que fue su mujer durante un par de años, una bella y hedonista Ava Gardner en el cénit de su encanto personal y profesional.

Sinatra en una imagen de archivo © Proporcionado por Vanitatis Sinatra en una imagen de archivo

La historia de la relación entre el cantante y España comenzaría en la Barcelona de 1950, aquella en la que Ava Gardner se encontraba rodando 'Pandora y el holandés errante'. Recién unido a ella, y ante la sospecha de que entre toma y toma (y como probaba un NO-DO encargado de mostrar los avatares castizos de la estrella por nuestro país: desde tocar las palmas en una fiesta flamenca a acudir a varias plazas de toros) podía estar viéndose con el diestro Mario Cabré, Sinatra no dudó en viajar hasta España para no perder al 'animal más bello del mundo' y evitar un divorcio inminente. Aunque de aquella batalla por salvar su matrimonio salió victorioso, no sucedió lo mismo cuando la protagonista de 'Mogambo' tuvo un romance con Luis Miguel Dominguín.

Ava Gardner y Frank Sinatra (Gtres) © Proporcionado por Vanitatis Ava Gardner y Frank Sinatra (Gtres)

Para tenerla cerca, Sinatra regresó a la España franquista y si su mujer se bebía la vida y las copas de vodka en el Museo Chicote de Madrid, allí estaba él para beber tanto o más que ella. Si Frankie tenía que bailar con la mismísima Lola Flores en el legendario Pasapoga, también lo hacía. Al menos, eso narran las crónicas de la época, haciendo hincapié en el especial interés que el 'crooner' por excelencia ponía a la hora de poner en firme a su díscola esposa. Pero en aquella ocasión no pudo evitar el muletazo del torero de turno: Dominguín se acabó llevando a la cama a su esposa y poco tiempo después se anunciaba la separación de Sinatra y Ava. Más que echarle la culpa al torero, en la mentalidad de un vanidoso incurable como Frankie, fue España la verdadera culpable, el país que le había hurtado a su esposa con su encanto, su sol y su 'joie de vivre'.

Siguiente asalto: estancias complicadas y conciertos imposibles

Si la carrera de Sinatra como cantante es una de las más variopintas y exitosas del pasado siglo, la repercusión de sus trabajos como actor también es irreprochable. Desde el marinero de 'Un día en Nueva York' (se dice que el rodaje en exteriores fue casi imposible debido a las fans que le acosaban en pleno Central Park) hasta su militar de 'De aquí a la eternidad' o el adicto a las drogas de 'El hombre del brazo de oro', cada personaje interpretado por la Voz demostraba su soltura ante las cámaras. Quiso el destino que alguno de los rodajes en los que participó se desarrollase precisamente en la España que tan malos ratos y tantas escenas de celos le había producido.

Junto a Gene Kelly en 'Un día en Nueva York' © Proporcionado por Vanitatis Junto a Gene Kelly en 'Un día en Nueva York'

Tras echar pestes de la dictadura de Franco en público, a finales de los 50 tuvo que volver a venir para rodar 'Orgullo y pasión' junto a Cary Grant y Sophia Loren. Además de ser testigo de cómo Grant (casado en aquella época) se trajinaba a la voluptuosa italiana (lo cual afectó su ego de forma considerable), también tuvo que vencer la tentación de ver a Ava sabiendo que ella estaba residiendo en España por aquella época. Casi una década más tarde, a mediados de los 60, tuvo que volver para rodar en Málaga una olvidada cinta que lleva por nombre 'El coronel Von Ryan'. Con más de dos décadas de estrellato a sus espaldas y consciente de su poder, exigió todo lo que pudo y más.

Cuenta el libro de Reyero que una noche, mientras cenaba en el restaurante Pez Espada de Torremolinos, casi le abre la cabeza con una copa al fotógrafo que pretendía perturbar su paz de comensal vip. La policía lo acabó multando por alteración del orden público y se cuenta que, en plena detención, no se ahorró ni una sola maldición para Franco. Fue tras aquel episodio, que le hizo salir de nuestro país casi por la puerta de atrás, cuando pronunció aquello: “Nunca volveré a este puto país”.

Sin embargo, sí que volvió. Fue en 1986 y en un escenario tan loable como el Santiago Bernabéu, donde iba a celebrar uno de sus esperados conciertos. Pese a que ya eran legendarios su Rat Pack y sus relaciones con la mafia (escenificadas con tino por Coppola en aquella mítica escena con la cabeza de caballo ensangrentada en la cama que formaba parte de 'El Padrino'), apenas llenó el estadio de espectadores, lo cual supuso su enésima humillación dentro de nuestras fronteras. Diecisiete años después de su muerte y con la categoría de leyenda más asentada que nunca, la ya centenaria figura de Sinatra guarda una singular relación de amor-odio con una España en la que su mantra de 'A mi manera' tuvo menos sentido.

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