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Genoveva busca piso ante los impagos de su exmarido, Cayetano Martínez de Irujo

Vanitatis Vanitatis 15/03/2016 Paloma Barrientos

Desde hace un tiempo Genoveva Casanova busca nuevo domicilio para vivir con sus hijos, Amina y Luis. En varias ocasiones los reporteros la han fotografiado con alguna amiga o con profesionales de inmobiliarias visitando pisos. Hace un mes, cuando acudió a la inauguración de ARCO, los periodistas la preguntaron por esta cuestión y si la decisión tenía que ver con encontrar una casa más grande para compartirla con su novio, José María Michavila, y los siete hijos que suman entre los dos. Genoveva respondió que no, y decía la verdad. La cuestión estaba mal planteada, porque en realidad sí que busca un piso, aunque no para vivir con Michavila y los siete niños, sino por cuestiones económicas.

Desde hace un año, Cayetano Martínez de Irujo, su exmarido, incumpliendo el convenio regulador de la sentencia de divorcio, no paga la renta del piso en el que vive actualmente, por lo que es ella sola quien tiene que costear la vivienda. Y no le resulta fácil, por lo que está viendo otras opciones.

Cayetano Martínez de Irujo junto a sus hijos (Gtres) © Proporcionado por Vanitatis Cayetano Martínez de Irujo junto a sus hijos (Gtres)

Parece que Genoveva no tiene intención de interponer ninguna demanda para pedir lo que le corresponde a sus hijos legalmente como figura en dicho convenio regulador. En ese documento, aceptado y ratificado por el conde de Salvatierra, –ya que la separación fue de mutuo acuerdo– se establecía que la custodia de los menores era para la madre, quien sería usufructuaria del domicilio familiar hasta que fueran mayores de edad. Y aquí es cuando comienzan las complicaciones.

Durante un tiempo vivieron en el tríplex de Somosaguas, pero los gastos de mantenimiento que asumía Genoveva eran muy elevados. Fue entonces cuando se planteó un cambio de domicilio que Cayetano aceptó con todas sus consecuencias, entre las que se encontraban encargarse del alquiler de la nueva vivienda. Genoveva en aquel momento también tuvo que ayudar económicamente a su familia, ya que su madre sufrió un ictus, y, por lo tanto, una parte importante de sus ingresos los transfería a Mexico. El acuerdo de divorcio, amistoso y sin que un juez tuviera que imponer nada, refleja que el conde de Salvatierra asumía la manutención de sus hijos, el colegio y el pago de la vivienda. Y así ha sido, gracias también al apoyo de su madre, la duquesa de Alba. Ella nunca tuvo pensión compensatoria, ni la pidió.

Así estaban las cosas hasta que murió doña Cayetana y el hijo determinó que la situación había cambiado. Que tenía patrimonio, pero no efectivo. Así que dejó de pagar el alquiler, aunque no el resto de medidas acordadas (colegio y manutención), sin solicitar el cambio de convenio regulador, que habría sido la petición legal.

Genoveva tampoco quiere reclamar ese dinero, porque “prefiere buscar otras alternativas que no sea abrir un proceso judicial al padre de sus hijos”, indican a Vanitatis amigos próximos a la pareja. La consecuencia de esta decisión unilateral, según confirman a este medio, “no es complicar la vida al exmarido, sino encontrar una casa que le guste y que pueda pagar con sus ingresos”.

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