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'Gran Hermano 17', en bucle constante

Vanitatis Vanitatis 27/11/2016 Nayín Costas

'Gran Hermano 17' ha alcanzado los dos meses y medio de edición atravesando en un bucle constante. Los concursantes, seguros de que lo que les ha llevado hasta aquí funciona, repiten tramas, roles y disputas que comienzan a cansar al espectador (a juzgar por sus audiencias). Adara y Meritxell pueden resultar las más obvias, pero Miguel, Rodrigo, Bea y Alain también continúan llevando a cabo la misma secuencia de actos una y otra vez. 

La casa contra Adara y Bárbara parecía novedoso las primeras semanas, pero ver tomar a Meritxell el relevo de la mallorquina como la nueva víctima de la casa no solo no funciona, sino que ya chirría en exceso. Pero Meri no se mueve solo en esa trama, sino en el bucle sin fin de su no relación con Alain. Día tras día, semana tras semana, ambos vuelven a tener una conversación sobre su amistad que no dista ni un ápice de la primera. A ella parece funcionarle, y a él le pone en el radar de las cámaras, por lo que no ven motivo para no continuar con ello.

Meritxell tras alguna de sus muchas conversaciones con Alain en 'GH 17' © Proporcionado por Vanitatis Meritxell tras alguna de sus muchas conversaciones con Alain en 'GH 17'

Miguel fue quizás de los más listos, llevándose su propia trama desde el exterior, guardándose las espaldas por si nada le funcionaba dentro del 'reality show'. Él y su peluquín han sido otra de las constantes, dando pequeños pasos cada semana hasta alcanzar un clímax final de superación. Su problema: desde el minuto cero no resultó creíble, por lo que cada "nueva" etapa de su liberación repetía como acidez en la boca del espectador.

Rodrigo y Bea han llevado quizás la evolución más real dentro de la casa de Guadalix de la Sierra, pero no por ello están exentos de haber entrado en ese bucle que atraviesa la convivencia. Su relación se consolida, pero al espectador solo le llegan besos y más besos, bonitos gestos y sorpresas, pero nada más porque ya han tocado techo dentro de esas cuatro paredes. De aquí a la final vivirán sus pequeñas disputas, seguidas de hermosas reconciliaciones, y un mar de besos, exceso de azúcar hasta para los libres de diabetes. 

Rodrigo y Bea ante uno de sus muchos gestos de romanticismo en 'GH 17' © Proporcionado por Vanitatis Rodrigo y Bea ante uno de sus muchos gestos de romanticismo en 'GH 17'

Para el final, Adara y su show de víctima. La más lista de la edición, pues todo lo aprovecha en su favor. Ha sabido leer el concurso de tal forma que es capaz de sacar oro de cada pequeño detalle para dejar constancia de que hasta los astros se alinean contra ella. Los celos por Miguel (luego confirmados), las broncas con Fernando y Clara por las tareas, las acusaciones cruzadas de falsedad y victimismo con toda la casa, sus derrumbamientos dos veces por semana en el confesionario... cada comentario lo juega en su beneficio, pero ya cansa ver la misma bronca una y otra vez.

Y en este bucle constante llega la recta final del concurso, tres semanas en las que todas estas situaciones se irán reproduciendo una y otra vez mientras la audiencia pasa por el cuchillo a los concursantes que menos se hayan ido involucrando en las luchas de poder, y protagonismo, que seguirán sucediéndose hasta el mismísimo "la audiencia ha decidido que el ganador de 'Gran Hermano 17' sea...".

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