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Henrik de Dinamarca: la escandalosa jubilación de un príncipe que nunca será rey

Vanitatis Vanitatis 09/01/2016 M. Bolonio

"Mi esposo ha tomado la decisión de que ha llegado el momento de 'relajarse' o, si me permitís la expresión danesa, retirarse. Es su decisión que entiendo y respeto. Agradezco profundamente todo el apoyo, la ayuda y la inspiración que me ha dado durante todos estos años. Espero seguir llevando a cabo mis funciones con el apoyo de mi esposo, aunque será menos visible". Con estas palabras la reina Margarita de Dinamarca anunciaba para sorpresa de todos los daneses que su marido había decidido jubilarse.

Portada de 'Billed Bladet' © Proporcionado por Vanitatis Portada de 'Billed Bladet'

El anuncio coincidía con la recepción de Año Nuevo que se celebra la noche del 31 de diciembre y a la que la reina siempre solía acudir acompañada de Henrik. En esta ocasión, se mostraba sola ante las cámaras y aunque en su rostro se dibujaba una sonrisa la procesión iba por dentro. “La reina está muy afectada”, ha terminado confirmando el príncipe Joaquín a la revista 'Billed Bladet'.

La jubilación del príncipe consorte no tendría por qué generar controversia. Henrik, a sus 81 años, sufre desde hace cinco años severos problemas de movilidad que se han acentuado en los últimos meses y que serían motivos más que suficientes para abandonar la agenda oficial. Sin embargo, cualquier danés sabe que el adiós del marido de Margarita no se debe a sus problemas de salud, sino a una rabieta final, a un 'no aguanto más'.

Plantó a la reina en la boda de Guillermo de Holanda

Los escándalos protagonizados por el conde de Monpezat, título que le otorgó la reina Margarita para honrar a la familia de su esposo, han sido un quebradero para la Corona en muchas ocasiones. Sus reivindicaciones públicas para conseguir ser rey y no príncipe consorte comenzaron haciendo gracia a unos daneses a los que con el tiempo empezó a preocupar la actitud caprichosa e infantil de un miembro real. Sus continuas salidas del tiesto culminaron en 2002 en un ataque de celos hacia su hijo Federico que aún hoy sigue recordándose con estupor en toda Europa.

El día de su boda en 1967 © Proporcionado por Vanitatis El día de su boda en 1967

La decisión de Margarita de nombrar a su hijo su sustituto en la recepción de Año Nuevo por encontrarse enferma aquel año generó una “crisis existencial” tan profunda en el príncipe consorte que este decidió retirarse a su palacio de Caix, en Francia, para estar solo. Henrik no entendía por qué su mujer no delegaba en él y su indignación al respecto le llevó, a modo de revancha, a negarse a asistir a la boda de Guillermo y Máxima de Holanda que se celebraba esos días. El príncipe sabía que su ausencia sería notoria ya que la reina Margarita ejercía de madrina en el enlace.

El príncipe Henrik con su mujer, su hijo, su nuera y sus nietos © Proporcionado por Vanitatis El príncipe Henrik con su mujer, su hijo, su nuera y sus nietos

Ante la espantada de su marido, a la monarca, que siempre ha aceptado estos desaires de su esposo por amor, no le quedó más remedio que organizar un estúpido posado en el palacio de Caix, que no era más que una estrategia ante la prensa para disimular su verdadera intención: llevarse a Henrik con ella a la boda. Él aceptó a cambio de una serie de condiciones que mejoraran su estatus, pero su venganza personal no había terminado con el bochorno que le había hecho pasar a su familia. Además, el príncipe había concedido una entrevista a espaldas de la Corona para denunciar públicamente su indignación por no poder ser rey. “Durante años he sido el número dos en Dinamarca y es un papel del que estoy satisfecho. Pero no quiero, después de tantos años, verme degradado al tercer rango como un acompañante cualquiera. Lo haría todo por Dinamarca, pero ¿por qué subestimarme y decepcionarme continuamente? Yo soy el primer hombre y no mi hijo. ¿Es tan complicado?”, declaró Henrik.

Henrik de Dinamarca besa a la reina Margarita © Proporcionado por Vanitatis Henrik de Dinamarca besa a la reina Margarita

Sus otros escándalos

Este escándalo solo sería el primero de muchos en esta línea. En 2009 volvió a hacer unas declaraciones similares con motivo del referéndum que el Gobierno danés hizo por la equiparación de sexos. “Hay un hombre que se ha casado con una reina y espero que los varones alcancen condiciones de igualdad con las mujeres”, apostilló con sarcasmo.

La reina Margarita con su esposo (Gtres) © Proporcionado por Vanitatis La reina Margarita con su esposo (Gtres)

Pero sus pretensiones nunca han estado cerca de cumplirse y él lo sabía. Lejos de rendirse, el príncipe ha estado hasta el último momento luchando por su objetivo: ser rey. Este pasado año también ha dejado algunos titulares que hicieron enfadar mucho a los daneses. En febrero ya no ocultaba su malestar por estar a la sombra de la reina y exclamaba: “¿por qué debo estar bajo mi esposa?”, y en octubre añadía en otra de sus pataletas: “¿por qué no puedo ser Su Majestad? Me enoja que me sometan a esta discriminación”.

Estas continuas reivindicaciones, unidas a algunos gestos muy desagradables con los periodistas como insultarlos o sacarles la lengua, han hecho que el esposo de la reina Margarita se gane la antipatía de un gran número de daneses. Sus continuas faltas de respeto y su última espantada a Venecia el día que a su mujer le rendían un homenaje en su 75 cumpleaños terminaron poniéndole a toda la opinión pública en contra. Para los daneses estos son, y no sus problemas de salud, los verdaderos motivos de su jubilación. La jubilación de un príncipe que ya nunca será rey y al que su pueblo no echará de menos.

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