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Hollywood expía sus pecados con el drama de la protagonista de 'El resplandor'

Vanitatis Vanitatis 26/11/2016 Jose Madrid

La vida da muchas vueltas. Es lo que podría pensar, si estuviese cuerda, la actriz Shelley Duvall, protagonista de 'El resplandor', que hace tan solo unos días aparecía en el programa 'Dr. Phil', un espacio televisivo dedicado a ofrecer ayuda psicológica a sus pacientes. Desmejorada hasta el punto de estar irreconocible, la actriz demostró su mala salud mental afirmando incongruencias como que Robin Williams, su compañero en 'Popeye' fallecido en 2014, “sigue vivo (…) Luce muy bien en algunas formas, en otras no”. Muchos son los artistas de Hollywood que han comentado la aparición catódica de Duvall tachándola de “cruel” y de “explotación periodística”. Los más tajantes han sido el hijo de Mia Farrow o Vivian Kubrick, hija del director de 'El resplandor'. Esta última ha abierto una cuenta este fin de semana en Gofundme con el fin de recaudar 100.000 dólares que ayuden a la actriz a “iniciar su camino hacia la independencia y una vida saludable”. Por ahora, ha conseguido 22.500. Pero ¿por qué se muestra tan solidaria la hija del legendario director después de años sin mantener contacto con ella?

Shelley Duvall en el programa © Proporcionado por Vanitatis Shelley Duvall en el programa

Para intentar explicarlo, tal vez haya que remontarse a finales de los años 70 cuando, tras convertirse en una habitual del cine de Robert Altman, Stanley Kubrick eligió a Shelley para interpretar a la atemorizada mujer de Jack Nicholson en una adaptación de la novela de terror de Stephen King que acabaría haciendo historia. Lo que más le gustaba al obsesivo director de ella era, justamente, su apariencia frágil y quebradiza, su capacidad innata para ser la víctima perfecta del carácter esquizoide del loco personaje de Nicholson, que, no olvidemos, se pasa gran parte de la película persiguiéndola hacha en mano en ese aterrador hotel Overlook. Durante años, la actriz confesó que el rodaje había sido una de las peores experiencias de su vida.

Un fotograma de la película 'El resplandor' (Warner) © Proporcionado por Vanitatis Un fotograma de la película 'El resplandor' (Warner)

Un repaso al documental que la propia Vivian, que hoy recauda dinero para ella, grabó durante el rodaje de la película de su padre nos da bastantes pistas. En una de las secuencias se puede ver a Kubrick gritando 'acción' mientras todo el equipo está dispuesto a rodar y la máquina de hacer nieve reparte copos a lo largo del impresionante decorado. Detrás de una puerta de madera, Shelley Duvall no se da por aludida e ignora ese grito. Enfurecido hasta extremos nunca vistos en un 'making of', Kubrick se dirige hacia esa puerta y empieza a abroncar a la indefensa actriz. “Nos morimos aquí fuera, ¡estate lista, joder!”. “¡Estaba lista!”, le replica ella, tratando de hacerle entender que no ha escuchado sus órdenes. “Tienes que parecer desesperada. Nos haces perder el tiempo”, le espeta el director, conocido por la cantidad de tomas que hacía repetir a sus actores y por las exigencias inasumibles de la mayoría de sus rodajes.

Fotograma de 'El resplandor' (Warner) © Proporcionado por Vanitatis Fotograma de 'El resplandor' (Warner)

Con los años, y mientras que la propia película se convertía en uno de los grandes clásicos modernos del cine, Duvall aseguró que se había sentido menospreciada por Kubrick en comparación con el magnífico trato que recibía Jack Nicholson en plató y que, aunque aprendió mucho, “jamás” repetiría la experiencia de aquel rodaje, ya que fue un auténtico calvario que incluso provocó que se le cayese el pelo. De hecho, en otro de los momentos del 'making of' de Vivian se puede ver cómo sufre un ataque de ansiedad que llega a hacer que se tumbe en el suelo. “A pesar de que era una persona excelente, era capaz de hacer cosas realmente crueles cuando estaba haciendo una película. Me pareció que pensaba que el fin siempre justificaba los medios”, aseguró tiempo después en un documental sobre el director.

Aventurarse a achacar a aquel rodaje la locura actual de la actriz quizá es demasiado. De hecho, después de 'El resplandor', su carrera fue de perfil mediano, pero tuvo trabajo y hasta presentó un programa infantil de éxito en el que repasaba los grandes cuentos de la literatura para los niños. Hoy, indefensa, sin medios económicos y con una irreparable enfermedad mental, la actriz vive en una pequeña ciudad del estado de Texas al lado de unos vecinos alertados por su lamentable estado. Tal vez haya sido ese estado el que ha impulsado a la hija de Kubrick a ayudarla; o quizá recuerda que su padre exprimió su fragilidad para añadir un toque de genialidad a su película. Después de todo, el drama de la estrella da para varios debates muy interesantes. El principal está claro: ¿es el sufrimiento el alto precio a pagar a cambio de la excelencia artística?, ¿es la locura la consecuencia de ese sufrimiento? Seguramente, más de una persona en Hollywood conoce ambas respuestas. La Shelley Duvall que una vez estuvo cuerda debe ser una de ellas.  

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