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Infidelidades, videntes e hijos ilegítimos: el libro que lo cuenta todo de la reina Juliana

Logotipo de Vanitatis Vanitatis 27/10/2016 Núria Tiburcio

Doce años después de la muerte de la reina Juliana de Holanda, el sociólogo feminista Jolande Withuis publica un nuevo libro sobre ella titulado ​'Juliana: una princesa en un mundo de hombres". En esta obra, que llegará a las librerías de los Países Bajos este jueves, el autor explica los pormenores de la vida de la madre de la ahora princesa Beatriz, poniendo especial hincapié en la turbulenta relación que mantenía con su marido, el príncipe Bernardo de Lippe-Biesterfeld. Juliana, única hija de la reina Guillermina y el príncipe consorte Hienrich, conoció al que sería su marido durante décadas en los Juegos Olímpicos de 1936 y cayó rendida a sus pies. Bernardo era un hombre de negocios con mucho recorrido y vio en Juliana la capacidad de ascender, pues él tan sólo era un príncipe alemán de segunda categoría.

El libro sobre Juliana © Proporcionado por Vanitatis El libro sobre Juliana

A pesar de que Juliana era la princesa heredera y en 1948 se convirtió en reina de Holanda, el que mandaba en casa era Bernardo. Así lo explica Withius: "Él actuó siempre como un príncipe feudal. Juliana intentó divorciarse hasta en dos ocasiones. Al principio la reina miraba hacía otro lado respecto a las múltiples infidelidades de su marido e incluso le ayudaba a mantener a los hijos de otras relaciones extramatrimoniales, pero a veces se hartaba [...] Bernardo fue su talón de Aquiles. A pesar de todo lo que la hacía sufrir, siempre supo perdonarlo cuando él se disculpaba por sus escándalos sexuales", asegura el sociólogo, que analiza la figura como mujer de Juliana en un mundo liderado por hombres.

Otra de las historias que puede encontrarse en este libro y que llama la atención es la relacionada con el caso Hofmans. La reina Juliana y el príncipe Bernardo tuvieron cuatro hijas:Beatriz, Irene, Margarita y Cristina. La más pequeña nació con una grave ceguera porque su madre contrajo rubéola durante su gestación. Como Juliana se sentía en parte culpable por la invidencia de Cristina, intentó buscar todos los medios para ayudarla, cayendo incluso en las redes de una falsa vidente con un perfil parecido al de Rasputín. Greet Hofmans era una administrativa que tras la Segunda Guerra Mundial empezó a asegurar que recibía mensajes del más allá. Poco a poco, Hofmans fue ganando popularidad hasta que sus supuestos poderes llegaron a los oídos de Juliana y Bernardo.

Juliana junto a su marido y sus cuatro hijas © Proporcionado por Vanitatis Juliana junto a su marido y sus cuatro hijas

Conociendo que su esposa lo estaba pasando mal y preocupado por la salud de su benjamina, el príncipe consorte contactó con la vidente y esta prometió que sería capaz de curar al 100% a la pequeña princesa. Hofmans visitaba a diario el Palacio de Soetsdijk, residencia oficial de la familia real, y pronto se convirtió en la mejor confidente de Juliana. La reina no sólo trataba sus temas personales con ella sino también asuntos de Estado. Greet se aprovechó de las debilidades de la soberana, quien por aquel entonces vivía una grave crisis matrimonial, y empezó a marcarle unas pautas para gobernar que descartaban la guerra y seguían las ideas de Gandhi. El gobierno se dio cuenta de la influencia de la vidente cuando, en una visita a Estados Unidos, Juliana pronunció un discurso escrito por Hofmans. 

Greet Hoffmans © Proporcionado por Vanitatis Greet Hoffmans

Aparte de los auntos de Estado en los que se involucraba, la vidente empezó a poner ideas en la cabeza de Juliana sobre un posible divorcio con Bernardo, algo que hizo reaccionar al príncipe y pidió ayuda al gobierno para desacreditar a Hofmans ante su esposa. El gobierno creó la comisión Beel con el objetivo de investigar cuál era su papel y para impedir que se produjera una separación real. Finalmente, y tras muchas artimañas, Bernardo consiguió echar de Palacio a Hofmans en 1956 no sin antes amenazarla de muerte a través de una carta. Durante meses Juliana sufrió depresión por no tener a su lado a "mi ángel" (nombre con el que se refería a Greet), pero acabó superando su marcha.

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