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Isabel Pantoja dedica su estreno musical a su madre y al amigo muerto Juan Gabriel

Vanitatis Vanitatis 11/11/2016 Paloma Barrientos

Para cualquier artista las expectativas que genera un nuevo trabajo crea una inestabilidad emocional importante. Las dudas se agolpan en sus cabezas hasta que las historias llegan a buen puerto. Ante ese primer gran día las preguntas recurrentes son iguales para todos y se concentran en un “¿Funcionará?, ¿Será un éxito?" e incluso una cuestión importante: “¿Acertaré?” . 

[Leer aquí: 'Las fuertes medidas de seguridad en su regreso']

En el caso de Isabel Pantoja todo esto se magnifica y se multiplica por mil y más por la invisibilidad profesional obligada de estos dos últimos años. Su presentación oficial era una de las propuestas mediáticas más esperadas de este otoño y efectivamente no defraudó. El estreno de su último trabajo 'Hasta que se apague el sol' en el teatro Carlos III de Aranjuez tenía todos los ingredientes para que resultara espectacular e incluso polémica en algunos aspectos. Aunque se trataba de su primera aparición ante la prensa no hubo posibilidad de hablar con la artista. Solo ver su actuación triunfal desde el patio de butacas y admirar una puesta en escena impecable con ochenta músicos y un coro de cuarenta profesionales arropando el trabajo con el sello del cantante mexicano Juan Gabriel. La mayoría de los temas eran suyos y se grabaron antes de que Isabel tuviera que ingresar en prisión y cuando nadie imaginaba que el artista fallecería de un infarto sin poder compartir ese éxito.

© Proporcionado por Vanitatis

Con el homenaje al amigo muerto fue como empezó su nueva etapa profesional en un recinto donde la imagen de Juan Gabriel no podía estar más presente. A él le dedicó sus primeras palabras señalando emocionada que esa noche él hubiera sido el anfitrión. Y fue también la imagen áulica del compositor la que se sirvió a la compañía Universal para hacer una serie de preguntas a Isabel. La protagonista no las contestaba en vivo y en directo sino en un video grabado previamente colgado en el escenario. Interesaron más bien poco porque la mayoría de las cuestiones nada tenían que ver con la realidad vital de Pantoja y más con las que habría hecho un jurado de Miss Mundo.   

En ese interrogatorio virtual se colaban peguntas del tipo “¿En qué se parece a ti la luna?”,  “¿Cuántas Isabeles  hay en tu vida?” o  “¿Qué haces con el vestuario que no usas?”. Ese primer contacto con el público compuesto por familia, amigos, fans y periodistas acabo con una dedicatoria al autor de los temas que cantaría a continuación: “Va por ti. No tuve la oportunidad de decírtelo en persona. Con todo mi amor hasta que se apague el sol”. Y fue entonces cuando la protagonista dejó a un lado a la Maribel  doméstica que durante dos años ha permanecido fuera de combate y surgió en el escenario La Pantoja, lustrosa y con aspecto rejuvenecido. Vestida con el mismo estilismo que la portada del disco apareció radiante, chula y dispuesta a comerse la noche.

Lo primero que hizo fue dejar claro que la actuación tenía dos destinatarios importantes. Uno era Juan Gabriel y la otra, doña Ana que hacía tiempo que no salía de su retiro en Cantora. Durante años la madre de la Pantoja fue un recurso fácil que se convirtió en un genérico para definir a la progenitora chaperona y posesiva. Estuvo en uno de los palcos cerca del escenario junto a su nieto Kiko e Irene, su mujer.  Aparentemente no hubo contacto visual ni físico con Chabelita que prefirió escuchar el concierto desde las butacas laterales. La acompañaba su prima Anabel que no sólo se sabía todas las canciones sino que se emocionaba con cada una de ellas. Chabelita en cambio no manifestaba tanta pasión como la  prima y una vez que terminó el concierto abandonó el teatro sin pasar por el camerino de su madre. Como contó a Vanitatis en el cocktail previo ya estuvo con ella antes de la presentación y la encontró “muy nerviosa pero a la vez muy feliz”. La joven no   fue muy efusiva a la hora de expresarse con respecto a la vuelta laboral de su madre ni tampoco con los aplausos cuando terminaba cada tema. Como comentaría después: “Cada uno es como es”. 

Un momento de la actuación (Gtres) © Proporcionado por Vanitatis Un momento de la actuación (Gtres)

Lo que si demostró Isabel Pantoja esa noche fue la espectacularidad de su voz y la capacidad que tiene para llenar un escenario como hacen las grandes divas. Una vez que dio por finalizada la actuación no regaló ningún tema. Como explicaban los responsables de la compañía “no es un concierto sino una presentación de su nuevo trabajo”. El hermano querido Agustín Pantoja prefirió no dejarse vez.

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