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Isabel Preysler se la devuelve a Vargas Llosa: “La felicidad se llama Mario”

Vanitatis Vanitatis 01/04/2016 P. Barrientos

Isabel Preysler se ha convertido en el icono de todas las presentaciones públicas. Da igual que sea como acompañante de Mario Vargas Llosa en sus jornadas literarias y académicas que como individual en la inauguración del megaespacio que la firma Pronovias acaba de abrir en el madrileño barrio de Salamanca. 

En el primer caso muchos de los asistentes a esas larguísimas exposiciones a cargo de intelectuales y expresidentes de Gobierno, como Felipe González, Álvaro Uribe y Andrés Pastrana, para festejar los 80 años del Nobel se sorprendieron del aguante de la novia. La mayoría de los amigos y conocidos del escritor, acostumbrados a ver a Patricia Llosa, la referencia de Isabel era exclusivamente a través de las revistas de sociedad. “Lo que es capaz de hacer el amor”, decían en Casa de América, igual que en la fiesta de Pronovias de este jueves al referirse al cambio físico de Vargas Llosa, mucho más rejuvenecido desde que comparte vida con su novia. 

Isabel Preysler con Carmen Gallardo © Proporcionado por Vanitatis Isabel Preysler con Carmen Gallardo

En el caso de Isabel su estética no ha variado. A sus 65 años y cinco hijos mantiene una talla 36. Para la fiesta de inauguración eligió un modelo bicolor con un hombro al descubierto diseñado por el creativo de la firma Herve Moreau. “Le presentamos tres bocetos y eligió este. No nos dio ninguna indicación, salvo que quería que fuera un mono en blanco y negro. Nada más. Resulta muy fácil ajustar el diseño a sus medidas porque además no pone pegas”, explicaba el diseñador a Vanitatis.

No piensa en boda, de momento

La reina de corazones es en estos momento la mejor imagen para una firma que se encarga de vestir y adornar el día feliz del 'sí, quiero'. Y en este sentido, quién mejor representa ese sueño es sin lugar a dudas Isabel y Mario, contaban la anfitriona, Susana Gallardo, al preguntarle por qué no habían elegido a alguien más joven, tipo Sara Carbonero. Y efectivamente no defraudó. 

La 'socialite' contó que se emocionó con la declaración pública de amor de su novio en la cena de cumpleaños y que esperaba que bajara el interés mediático: “Mario no está acostumbrado a que le sigan los fotógrafos cada vez que sale a la calle. Lo va llevando mejor, pero aún le cuesta”. Explicó que sus hijas no acudieron a la fiesta de aniversario pero que sí estaban invitadas: “Ana estaba en Estados Unidos con Fernando y Tamara tuvo una alergia”. Reconoció que tampoco pintaban mucho. De hecho, ella también tuvo sus dudas iniciales de ir o no ir, aunque desaparecieron enseguida. 

Alonso Aznar con el matrimonio Palatchi Gallardo © Proporcionado por Vanitatis Alonso Aznar con el matrimonio Palatchi Gallardo

Respecto a su cuarto matrimonio, fue más cauta, aunque aseguró que no iría ni de blanco ni de largo y que una boda no es prioritaria en su vida. Por ahora Mario tampoco se lo ha pedido oficialmente y no ha recibido el tradicional anillo de compromiso, que seguramente será de Rabat, la firma de la que ahora es imagen. El divorcio del escritor está más cercano de lo que parecía en los inicios de la separación. Como adelantó Vanitatis, las casas ya están divididas y el Nobel se queda con Madrid y París, mientras que su ex, con Nueva York, Lima y República Dominicana. “Patricia ha renunciado a los derechos de autor de la obra literaria que estaban a su nombre y ha cerrado página”, confirmaban a este medio el día de Pronovias.

Isabel Preysler también le puso nombre a este momento de enamoramiento como días antes había hecho el escritor con ella: “La felicidad se llama Mario”, dijo, que bien podría ser el título de la futura novela del escritor si algún día traslada su historia de amor al papel como ya hizo con ‘La tía Julia y el escribidor’.

Astrid Klisans © Proporcionado por Vanitatis Astrid Klisans

Del resto de invitados destacar la presencia de Alonso Aznar Botella, que acudió por la gran amistad que une a su familia con los Palatchi. Su futuro más inmediato una vez que dejó su trabajo en Londres, donde estuvo seis años trabajando en un fondo de inversión, es marcharse a Latinoamérica con un nuevo proyecto laboral. Otros amigos que acudieron a la inauguración fueron Enrique Solis, hijo de Carmen Tello; la reconocida violinista Elena Mikhailkova; Manolo Carrasco, pianista y amigo de los ‘pronovios’, y Astrid Klisans, la mujer de Carlos Baute, embarazada de seis meses, que reconoció que le emocionaba ver que pasados los 60 y los 80 (por el escritor e Isabel) era posible empezar un proyecto de vida.

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