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La anónima hija mayor del Cordobés y la brutal historia de su supuesto hijo tiroteado

Vanitatis Vanitatis 06/02/2016 Ana Sánchez Juárez

Que Manuel Benítez, el Cordobés, (Palma del Río, 1936) ha tenido varias demandas de paternidad es algo de sobra conocido. La nueva demanda de paternidad que ha interpuesto el también diestro Manuel Díaz ha removido el pasado del veterano torero. Oficialmente tiene los cinco hijos que nacieron de la relación con su mujer, la francesa María Martina Fraysse Urruty. Pocos recuerdan que en mayo de 2000 la Audiencia Provincial de Córdoba ratificó la existencia de María Ángeles Raigón Carreras (Córdoba, 1969), que tenía entonces 31 años y residía en Barcelona y que pasó a llamarse María Ángeles Benítez Raigón

María Ángelez Benítez Raigón, la única hija extramatrimonial reconocida (Facebook) © Proporcionado por Vanitatis María Ángelez Benítez Raigón, la única hija extramatrimonial reconocida (Facebook)

Esta mujer, que actualmente trabaja en un servicio público de emergencias en Andalucía y regenta un bar en el centro de Córdoba, no consiguió que el torero se hiciera las pruebas de ADN, pero el juez le dio la razón. ¿Cómo? La Sala consideró que había quedado perfectamente probada la relación filial entre ambos. Gracias a las pruebas que aportó esta mujer, que guarda un parecido innegable con el otro supuesto hijo Manuel Díaz. Entonces destacó especialmente la dedicatoria que el septuagenario torero dedicó a su hija el día de su primera comunión; así como "las cariñosas misivas que enviaba a la madre desde América". Además, se aportaron fotografías del torero con la madre, "en actitudes muy varias", que evidenciaron para los jueces que "había algo más que una simple amistad". 

María Ángeles Benítez en una pose torera (Facebook) © Proporcionado por Vanitatis María Ángeles Benítez en una pose torera (Facebook)

Ojo, que el Cordobés, en este caso, aunque dijo que no era padre de María Ángeles, nunca negó haber mantenido relaciones sexuales con su madre. El juez estableció el derecho a usar los apellidos y una pensión alimenticia de 50.000 pesetas mensuales. Este medio se ha puesto en contacto con ella a través de su página de Facebook, y aunque nos ha confirmado amablemente su identidad, prefiere mantenerse al margen. Eso sí, a través de su perfil adivinamos que es una mujer amante de los animales, que cuida con mimo su negocio de hostelería y que de vez en cuando no escatima hacerse fotos con poses toreras, incluso en su casa tiene algún cartel colgado con la foto de su padre antes de retirarse de los ruedos

Acusado de asesinato y tiroteado por la Policía de Los Ángeles

La historia del otro Manuel Benítez (Valero) es mucho más rocambolesca y desafortunada que la de María Ángeles. Atrincherado en un restaurante cantonés de El Monte, condado de Los Ángeles (EEUU), Manuel Benítez sujeta a su hijo con una mano mientras con la otra dispara a los agentes de policía que rodean el establecimiento. Es la víspera de Nochebuena de 2008 y está a punto de terminar una huida cuyo fin es la muerte y el olvido. Hasta ahora. Rescatamos la historia de este perfecto desconocido siete años después de su dramático final. 

En 1982 la maestra norteamericana Alina E. Velasco interpuso una demanda de parternidad contra el torero. Según el relato de la mujer, que viajaba por España con su madre, recalaron en Córdoba el 19 de junio de 1968. Se alojaron en el hotel El Cordobés y su propietario –que no era otro que el famoso diestro– las invitó a tomar una copa en privado y a la fiesta que celebraría el día siguiente en su famosa Finca Villalobillos. Explicaba la demandante que Benítez le ofreció montar a caballo y que, viéndola cambiarse de ropa para cabalgar, acabó sobrándoles el caballo. Así habría comenzado una relación entre ambos. En abril de 1969, Alina regresó a Los Ángeles embarazada de tres meses y su hijo nació en Miami en septiembre de ese año,  y, según relataba Alina en su demanda, volvió a Córdoba para que pudiese conocerlo. Pero Manuel no le ofreció otra cosa que largas y promesas.

Manuel Benítez Valero, de niño © Proporcionado por Vanitatis Manuel Benítez Valero, de niño

Tras un período de silencio, la norteamericana decidió interponer una demanda de paternidad, rechazada en primera instancia pero ganada en apelación. Finalmente, el Tribunal Supremo ratificó la pretensión de Alina para su hijo y Manuel Benítez fue declarado legalmente padre del joven aun sin hacerse la prueba de ADN. Era mayo de 1988. A renglón seguido llegó la demanda económica: Alina Velasco reclamó 43 millones de pesetas al diestro en concepto de pensión alimenticia para su hijo, ya un bigardo de 21 años con mucha hambre atrasada, mientras el Cordobés pleiteaba ante el Constitucional. La pretensión fue rechazada porque el art. 148 del Código Civil establece que la retroactividad solo alcanza a la fecha de interposición de la demanda y el recurso de amparo del torero también, sentando jurisprudencia sobre la no necesidad de someterse a la prueba de ADN para ser declarado padre legalmente.

La norteamericana Aline con su hijo Manuel © Proporcionado por Vanitatis La norteamericana Aline con su hijo Manuel

El gran fallo de Alina: la foto falsa

Cuando Alina y su hijo tenían la vista puesta en la herencia del torero, otro revés judicial desbarató lo que siempre fue una fabulosa impostura: Benítez acudió a la justicia para denunciar la falsedad de todo el relato, rebatiendo la documentación aportada, y un juez ordenó busca y captura de la mujer. Pásmense: entre la aportación documental de Alina Velasco había una foto del torero jugando con un bebé que en realidad era su primera hija, Maribel, y certificados de bautismo y nacimiento firmados por funcionarios de Miami. El fiscal pidió para ella apertura de juicio, siete meses de prisión y 250.000 pesetas de multa, pero jamás volvió a saberse de ella en España. Hoy, sigue desaparecida, también en EEUU. Finalmente, la sentencia que establecía la paternidad de Manuel Benítez, el Cordobés, fue anulada en 1999.

La transformación física de Manuel Benítez Valero en su época como actor en EEUU © Proporcionado por Vanitatis La transformación física de Manuel Benítez Valero en su época como actor en EEUU

Mientras su madre reclamaba en España, el pequeño Manolito se hacía un hueco como actor. Su aspecto angelical nada hacía prever el destino que le esperaba al final de sus días. Tomó el nombre artístico de Mark Everett y comenzó a participar en 'spots' comerciales y logró algún pequeño papel en series como ‘Trapper John MD’, ‘Galáctica’ y ‘Autopista hacia el cielo’, entre otras más anodinas. Consiguió intervenir en tres películas perfectamente olvidables: ‘Be Somebody... or Be Somebody's Fool!’ (1984), ‘La gran aventura de Pee-wee’ (1985) y ‘Stand and deliver’ (1988). Ese fue su gran momento, estreno de su tercera película y currículo envidiable para un chicano: ser hijo de uno de los más legendarios 'bullfighters'. El sueño duró muy poco.

Un actor fracasado acusado de asesinar a su novia en Miami

Cuando el teléfono dejó de sonar y constató que su carrera hacía aguas, decidió regresar a Miami y trató de ganarse la vida vendiendo medicamentos. Se aficionó a los psicotrópicos desde el otro lado del mostrador y comenzó a trapichear con ellos. Hacia 1996, con 26 años y sin un Cordobés a quien sacarle los cuartos pero usando todavía su apellido, conoció a Stephanie Spears. Tras ocho años de relación, con un hijo de tres –Benjamin– y habiendo profundizado en el mundo de las drogas, mató a su chica golpeándola con una mancuerna. Era 21 de marzo, el día del padre, de 2004. Manuel huyó con el Benjamin y su madre, la impostora.

El inspector federal Scott Garriola dijo de él que el niño estaba en peligro por el solo hecho de convivir con su padre, “alguien inestable, que puede ir armado y conocido por vivir en condiciones de miseria, falta de higiene, en remolques o habitaciones de motel cubiertas de suciedad y heces”. Que se sepa, durante su huida pudo usar los alias Manuel Velasco, Manuele DeVelasco, Michael Evers y Mike Evers. Benítez Velasco entró en la categoría de criminal buscado por el FBI, se puso un precio de 20.000 dólares a su captura y volvió a ser famoso. Su cara estaba otra vez en televisión, pero en esos programas en los que Ud no querría aparecer jamás.

Finalmente, la tarde del 23 de diciembre de 2008, una llamada alertaba a las autoridades de que un individuo cuya descripción encajaba con la de Benítez Velasco había sido visto acompañado de un crío de unos siete años en la pequeña ciudad El Monte, cerca de Los Ángeles. Un agente lo localizó, le dio el alto en la calle y él corrió con Benjamin de la mano a refugiarse en un restaurante chino. Llevaba dos armas. El tiroteo se saldó con un impostor muerto y un niño herido, el suyo. El niño fue entregado a los servicios sociales y a la abuela, Alina Velasco, se la tragó la tierra para siempre.

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