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La boda de Guillermo y Máxima de Holanda en ocho claves 14 años después

Vanitatis Vanitatis 02/02/2016 M. Bolonio

Ámsterdam, 2 de febrero de 2002. La realeza europea se viste gala para asistir al enlace entre el heredero de Holanda, Guillermo Alejandro, y una joven argentina de orígenes más que cuestionados en el país en el que aspira a ser reina. Desde que se anunció su compromiso el 30 de marzo de 2001, Máxima Zorreguieta no dejó que el clima hostil que en en los Países Bajos existía contra ella le borrase ni un segundo la sonrisa. Tenía claro que se había enamorado y estaba dispuesta a pagar por ello el precio que fuera. 14 años después de aquella boda que hizo historia Vanitatis repasa los detalles más importantes de la ceremonia. Más de diez años después todo ha cambiado en Holanda, aquellos novios llenos de nervios son ahora reyes y Máxima ha pasado a convertirse en una de las 'royals' más queridas de Europa.

Los novios llegando a la iglesia © Proporcionado por Vanitatis Los novios llegando a la iglesia

1. Una boda sin los padres de la novia. Debido a la fuerte oposición que se generó en Holanda porque la próxima princesa era hija de un ministro del dictador Videla, Máxima aceptó casarse sin la presencia de sus padres. Sin duda una ausencia muy marcada para ella, que los tuvo muy presentes durante toda la ceremonia.

2. Ausencia del príncipe Henrik de Dinamarca. Uno de los desplantes más sonados del marido de la reina Margarita de Dinamarca se produjo el día de la boda real holandesa. La soberana danesa era la madrina del novio y, para sorpresa de todos, llegó al enlace sola. Su marido, movido por uno de sus enfados por no lograr su condición de rey, se retiró al palacio de Caix, en Francia, no sin antes avisar a la prensa de los motivos de su retiro.

3. Vestido de Valentino. Aquel día si todo el mundo estuvo de acuerdo en algo fue en que el vestido de la novia era espectacular. Máxima escogió para el día más importante de su vida un diseño de Valentino en seda de color blanco crudo muy cerrado al cuello y con una cola de casi cinco metros de longitud.

Máxima de Holanda (Gtres) © Proporcionado por Vanitatis Máxima de Holanda (Gtres)

4. La tiara de la novia. La joya más importante de todas las que lució Máxima aquel día fue la tiara de estrellas que lució sobre el velo. Esta pieza era de la reina Emma, segunda esposa del rey Guillermo III de Holanda, y destaca principalmente por los diamantes que lleva incrustados en las estrellas.

5. Las lágrimas de Máxima. Especialmente sensible por la ausencia de sus padres en un día tan importante para ella, Máxima no pudo contener la emoción en varios momentos de la ceremonia. Al sonar un tango argentino de Astor Piazzola, 'Adiós Nonino', la actual reina rompió a llorar desconsolada y fue necesario utilizar un pañuelo para evitar cualquier imperfección en el maquillaje.

Don Felipe y Doña Letizia en la boda real holandesa (Gtres) © Proporcionado por Vanitatis Don Felipe y Doña Letizia en la boda real holandesa (Gtres)

6. Los invitados. Para la boda real holandesa se cursaron más de 1.000 invitaciones de las que solo 100 quedaban reservadas a la familia y allegados de la novia. Entre los asistentes, acudieron muchos representantes de las casas reales europeas. De la familia real española acudieron la Reina Sofía, que acudió del brazo de su hijo Don Felipe, y los Duques de Palma, Cristina de Borbón e Iñaki Urdangarin.

7. Problemas con la alianza. Como suele ser habitual, los novios estaban especialmente nerviosos durante la ceremonia. Tanto es así, que Guillermo protagonizó un momento muy divertido al no poder colocarle a Máxima la alianza. Él se lo tomó con humor y empezó a reír.

8. Mucha tensión en Holanda. A las puertas de la iglesia Nieuwe Kerk, donde tuvo lugar el enlace, se congregaron más de 80.000 personas. Los dispositivos policiales esperaban que la afluencia de público fuera mayor así que respiraron aliviados al comprobar que podrían manejar la situación mucho mejor de lo esperado. El clima que se respiraba era hostil, ya que entre los muchos que jaleaban a los novios y se emocionaban al escuchar lo que ocurría dentro de la iglesia a través de unas pantallas, también se encontraban aquellos que no estaban de acuerdo con que la próxima reina de Holanda fuera hija de un ministro del dictador Videla. Al final, uno de los contrarios a la boda lazó un proyectil de pintura blanca que impactó contra la carroza en la que se desplazaron los novios. Fue un hecho aislado y se saldó con la detención del artífice del lanzamiento.

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