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La entrevista íntima de Marilyn Monroe que desvela sus traumas y preferencias sexuales

Vanitatis Vanitatis 26/04/2016 Jose Madrid

Una de las fotografías de Barris © Proporcionado por Vanitatis Una de las fotografías de Barris

“Mentiras, mentiras, mentiras”. Con esa frase, Marilyn Monroe resumía lo que opinaba acerca de todo lo que se había publicado sobre ella en los medios de comunicación. Se lo dijo a George Barris, amigo y fotógrafo, a lo largo de varias conversaciones que adquirieron forma de libro y que estos días publica la editorial almeriense Confluencias bajo el subtítulo 'Cuando crezcas serás hermosa, rica y famosa'. Se trata de un volumen imprescindible para entender a Norma Jeane Baker, la mujer que vivió bajo la sombra de ser Marilyn, la sexy rubia platino del Hollywood de los 50 que murió en agosto de 1962 a los 36 años, víctima de un complot o de una crisis personal que pudo acabar en suicidio. Lo que de verdad ocurrió en aquel caluroso día jamás se ha desvelado del todo y sigue siendo objeto de especulación mundial.

El propio Barris opinaba que, en sus últimos días, la actriz estaba “llena de vida y esperaba comenzar una nueva fase en su carrera. Aunque ninguno de sus maridos y amigos la había hecho feliz, ella seguía buscando. Jamás he creído que acabara con su vida. Mi convicción es que fue asesinada”, aseguraba el autor de esta larga entrevista personal que se inició cuando quiso hacer un libro de fotos que tuviese a la actriz de protagonista. Pese a que la estrella de 'Bus Stop' (1956) aceptó el ofrecimiento, la cosa se fue alargando hasta principios de los 60, poco antes de que se fuese para siempre, debido al poco tiempo disponible que tenía entre rodaje y rodaje. El libro se acabaría publicando dos décadas después de su muerte, con las famosísimas fotografías del mito en albornoz, retozando en las cálidas playas de Santa Mónica. La parte menos conocida de aquellas fotos y del propio libro, que ahora se puede disfrutar en español, está en muchas de las confesiones que Marilyn le hizo a su amigo íntimo.

Libre de complejos o de secretos, a Barris le narró, por ejemplo, una cruda infancia: fue una niña ilegítima que sufrió la aspereza de criarse en un orfanato. “La pobreza con la que vivimos aquellos primeros años me ha proporcionado la fortuna de ser natural”, le dijo. A todos los dramas que sufrió en sus primeros años de vida se suma otro no menos importante: el de estar muy desarrollada físicamente para su edad. “Cuando tenía doce años me ponía una camisa ajustada y un suéter; los ojos de los chicos me taladraban, me silbaban (…) A esa tierna edad reventé en todas direcciones, por delante y por detrás. Mis pechos ya estaban brotando y por detrás mi pequeña prominencia se hacía cada vez más firme y redonda (…) A los trece, todo el mundo decía que parecía que tenía dieciocho, y los muchachos de veinte intentaban quedar conmigo”.

“Me vuelven loca los hombres”

Una de las fotografías de Barris © Proporcionado por Vanitatis Una de las fotografías de Barris

Monroe y su amigo se habían conocido a mediados de los 50, cuando la actriz tenía 28 años y estaba a punto de protagonizar la emblemática 'La tentación vive arriba' (1955). Él le disparó una fotografía por la espalda. A partir de aquel momento, que descrito podría sonar al encontronazo de un 'paparazzi' con estrella perseguida, se inició una amistad que perduraría hasta la muerte de ella a los 36 años. Desde entonces y hasta que acabasen de completar el libro de fotografías y declaraciones personales, la actriz y el artista mantendrían conversaciones privadas en las que ella dejaría varias perlas para la posteridad; axiomas vitales que podrían definirla muy bien.

Por ejemplo, ante la pregunta de cómo vivía sus relaciones con el sexo opuesto (y teniendo en cuenta la cascada de fracasos amorosos que incluían a Joe Di Maggio o al dramaturgo Arthur Miller), ella manifestaba una pueril fe en el amor, asegurando que le volvían “loca” los hombres. “Odio vivir sola”, afirmó en más de una ocasión ante el artista, además de abrirle su corazón con confesiones que aún hoy, más de medio siglo después de su muerte, resultan conmovedoras en su franqueza. “Nadie me dijo que era guapa cuando era pequeña. A todas las niñas deberían decirles que son bonitas, incluso si no lo son”.

Otra de las fotografías de Barris © Proporcionado por Vanitatis Otra de las fotografías de Barris Portada del libro © Proporcionado por Vanitatis Portada del libro

Enemiga de su imagen pública, la de la rubia bobalicona y de grandes curvas, también tuvo palabras poco agradables para el estudio que siempre trabajó, la Fox. En cierta ocasión, mientras rodaba la que sería su última película, la incompleta 'Something's got to give' (1962), cayó enferma y se ausentó del plató durante varios días. Temerosos de perder el dinero que habían invertido en ella y en la cinta, los responsables del departamento de publicidad de la Fox difundieron un cruel rumor entre los trabajadores: la actitud de la actriz iba a arruinar al estudio y eso implicaría el despido de muchos de ellos. Cuando Marilyn se enteró, su reacción (que también incluye el libro) fue de ira absoluta; una actitud sorprendente dada su imagen apocada y vulnerable. “Vaya, cuando los directivos enferman pueden quedarse en sus casas, pero ¿Marilyn no tiene el derecho de ponerse enferma? ¿Cómo me pueden tratar así estos bastardos? ¡Después de los millones que les he hecho ganar!”, exclamó.

Esas y otras afirmaciones vitales de la protagonista de 'Con faldas y a lo loco' (1959) se pueden encontrar en el revelador libro de una de las pocas personas que realmente conocieron qué se cocía tras el mito de Marilyn. “No importa cómo murió. La perdimos demasiado pronto. Ojalá este libro refleje algo de todo lo que ella nos dio”, asegura Barris en la introducción. No es difícil pensar que, de no haberse ido tan “pronto”, probablemente hoy no seguiríamos hablando de ella ni excavando en un icono que, todavía hoy, parece inagotable.

  © Externa


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