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La faceta oculta de la infanta Elena como criadora de caballos

Vanitatis Vanitatis 19/05/2016 Marta Bolonio
La hípica, una de las grandes pasiones de la infanta Elena Las fotos que demuestran la pasión por los caballos de la infanta Elena

Escale du Castel, Ema, Goyesca, Mia, Jordano, Greco y Qant. Hasta un total de siete caballos posee doña Elena para poder dedicarse a la que es la mayor de sus pasiones: la hípica. De competir en los concursos ecuestres más famosos del mundo ha pasado a volcar su amor por estos animales en otra faceta, la de criadora, que le está devolviendo tantas satisfacciones como éxitos cosecha en los hipódromos.

Según ha podido saber Vanitatis, la hija mayor de los Reyes Don Juan Carlos y Doña Sofía tiene varios equinos a su nombre. Tres yeguas madres —Escale du Castel, Ema y Goyesca—, tres potros —Mia EB, Jordano EB y Greco EB, cuyas dos últimas iniciales corresponden a Elena de Borbón— y Qant, el corcel con el que compite actualmente y que tantas alegrías le está dando en los concursos. “Es un muy buen caballo y la infanta está contentísima con él. Lo cuida mucho”, dicen algunas fuentes del mundo de la hípica.

Las mismas fuentes apuntan a que toda la yeguada de doña Elena se reparte entre el Club de Campo y la Zarzuela. Qant, su ejemplar estrella, lo tiene en este famoso club hípico donde los gastos de mantenimiento son bastante elevados. El recinto exige 2.500 euros de fianza para montar allí los caballos y una media de unos 800 euros para costear el box donde reside el animal y la comida. Veterinario, herrador y profesor, aparte.

La infanta Elena (Gtres) © Proporcionado por Vanitatis La infanta Elena (Gtres)

El resto de sus equinos estarían en la Zarzuela, donde Don Juan Carlos mandó construir una pista ecuestre y varios boxes para que su hija pudiera alojar allí a sus animales. Allí, aunque los gastos de mantenimiento son menores que en el Club de Campo, doña Elena debe asumir la alimentación, el coste del veterinario y el de un mozo que cuide de la yeguada. Cuentan que la mayoría de los trabajadores que se ocupan de los equinos coinciden en que la hermana de Felipe VI, “a pesar de sus cambios bruscos de humor, es muy humana y muy considerada con su gente”.

Y es que no es ningún secreto en los hipódromos españoles que doña Elena se pone muy nerviosa a la hora de competir. Dicen que se debe a que sus caballos derriban los obstáculos al ser despistados por los 'flashes' de la prensa que la persiguen allá donde va y eso la irrita considerablemente. "Cuando había rumores de noviazgo con algún jinete la situación era invivible. La acosaban por completo”, dice alguien del entorno ecuestre.

Reduciendo gastos

© Externa

Hace unos meses se supo que doña Elena empezó a compartir camión a la hora de trasladar a sus caballos para reducir los gastos. Sin embargo, la cría de equinos no solo supone pérdidas. Según ha podido saber este portal, la duquesa de Lugo también ha sacado rendimiento al deshacerse de un par de ejemplares. El primero, un potro que llevaba por nombre Egeo y el segundo, una yegua de nombre Air Ticket.

Se desconoce la cantidad exacta que se embolsó con estos negocios, pero en el caso de Egeo su valor en el mercado puede alcanzar los 25.000 euros. Unas cifras que resultan modestas si las comparamos con lo que puede costar un caballo de los que montan otras amazonas como Ana de Inglaterra o Carlota Casiraghi.

Dicen los entendidos que precisamente esa austeridad a la hora de adquirir caballos ha impedido que estos gocen de la calidad suficiente para llegar a competir en unas olimpiadas. Doña Elena solo tuvo un jamelgo capaz de aspirar a la máxima competición, Mixton V, pero desgraciadamente murió muy joven a causa de un cólico.

La amistad con sus profesores

Pero si hay una cosa de la afición a la hípica de doña Elena que ha interesado a la prensa siempre ha sido la estrecha relación que mantenía con sus profesores de equitación, más aún después de su cese de la convivencia con Jaime de Marichalar, con quien, dicho sea de paso, nunca pudo compartir dicha afición.

A la duquesa de Lugo se la ha relacionado sentimentalmente prácticamente con todos sus instructores. El primero fue Manuel Malta da Costa, recientemente fallecido, y al que doña Elena acudió a ver en su lecho de muerte evidenciando el cariño que existía entre ellos aun dejando de ser profesor y alumna. Fue Manuel precisamente quien aconsejó la compra de Qant, su caballo ganador, que de venderse actualmente podría alcanzar ampliamente los 80.000 euros.

La infanta Elena con Felipe Zuleta © Proporcionado por Vanitatis La infanta Elena con Felipe Zuleta

Pero la del portugués no ha sido la única muerte que ha tenido que afrontar doña Elena en este ámbito. Otro de sus profesores, Santiago Pérez de Seoane, también falleció trágicamente en un accidente automovilístico en la M-40 de Madrid cuando se dirigía al Club de Campo. Por entonces, la infanta quedó tan hundida que decidió no participar en el concurso hípico de Casas Novas celebrado ese año, uno de los más famosos en España.

Con su posterior instructor, Juan Queipo de Llano, también se la relacionó a pesar de que él llevaba más de una década felizmente casado y era padre de tres hijas. Pero con quien más fuerte sonaron los rumores de noviazgo fue con Felipe Zuleta, su actual entrenador. Con él se ha dejado ver en más de una ocasión haciendo planes de ocio privados, lo que llegó a propiciar que alguna revista publicase que Zuleta había roto su matrimonio por la infanta. Sin embargo, lo que les une no es más que una estrecha amistad fruto del mucho tiempo que pasan juntos casi a diario. Una amistad a la que se suma que el hermano de Felipe Zuleta, José Manuel, es jefe de la secretaría de la Reina Letizia y adjunto de Jaime Alfonsín, el jefe de la Casa del Rey.

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