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La polémica venta de la isla de Espalmador, propiedad del cuñado de Pascual Maragall

Vanitatis Vanitatis 27/09/2016 A.S.

© Externa

Muchos pusieron cara a esta privilegiada isla de 3 kilómetros de longitud y 800 metros de ancho gracias a la película 'Lucía y el sexo', de Julio Medem. En esos interminables paseos en bicicleta de Paz Vega y sus escenas de sexo explícito embadurnada en una playa cristalina, pudimos apreciar que poco tiene este rincón de las Pitiusas que envidiar al Caribe. La isla, con vistas a Ibiza y comunicada en marea baja con Formentera, a través del peligroso paso del Es Trocadors, es un paraíso natural con bosque, acantilado, lago de agua dulce, playas de arena blanca y su consiguiente fauna y flora autóctona. Son muchas los ricos y 'celebrities' que acuden con sus embarcaciones para fondear y disfrutar de sus paradisiacas aguas.

Espalmador lleva casi dos años siendo noticia. Y no por las magníficas postales que regala desde la playa de Ses Illetes en Formentera. Primero, en 2015, se puso a la venta por 25 millones de euros. Los propietarios de 80 de las 137 hectáreas totales, los hermanos Rosy y Norman Cinnamond, nietos de Bernardo Cinnamond James, que adquirió esta pequeña isla en 1932 por 42.500 pesetas, recibieron varias ofertas, pero nunca han ocultado su deseo de que la isla de su infancia pase a manos de la Administración del Consejo Insular de Formentera. El objetivo: "Que la puedan proteger mejor del turismo desaforado que la invade cada verano", recalcan. Las negociaciones para venderla no se cerraron y este verano esta isla de ensueño volvió a la prensa por una trágica noticia. 

Dos mansiones 'boho chic' y una capilla

Este verano se incendió una hectárea de bosque de sabina. ¿El motivo? Un italiano de 43 años, que actualmente está en libertad, lanzó desde su yate, actualmente decomisado, una bengala que fue a parar a la costa, incendiando un bosque cercano. Ocurrió el 13 de agosto. "La situación se puede volver a repetir. La isla es muy frágil. Hay mucha acampada libre. Es un parque natural y nadie lo vigila. Ni siquiera los ecologistas reclaman más protección para este entorno. Cada verano la gente peregrina a echarse los barros de la laguna en el centro de la isla y la presión turística es enorme. Nosotros no tenemos capacidad de controlarlo. La isla es la perla del Mediterráneo, pocas hay como Espalmador". La declaración es del arquitecto Norman Cinnamond, marido de Pilar Garrigosa, hermana a su vez de la mujer del exalcalde de Barcelona Pasqual Maragall.

Norman Cinnamond y su mujer, Pilar Garrigosa, en su propiedad de Espalmador © Proporcionado por Vanitatis Norman Cinnamond y su mujer, Pilar Garrigosa, en su propiedad de Espalmador

Cinnamond explica que la isla se encuentra protegida por numerosas figuras medioambientales, ya que forma parte desde 1980 del Parque Natural de Ses Salines, pero que "de nada sirve". La isla se vende con dos magníficas propiedades rehabilitadas (y catalogadas) de estilo ibicenco y una capilla. Una de las viviendas dispone de doce dormitorios y ocho baños entre otras estancias, sobre una superficie construida de en 468 metros cuadrados. La segunda es un poco más modesta: tiene 240 metros cuadrados y cuatro dormitorios entre sus múltiples habitáculos. Los propietarios ofrecen a la Administración la isla con un descuento por pagarla al contado: 18 millones de euros.

La anterior corporación desprotegió la isla

La casa de la familia Cinnamond en Espalmador © Proporcionado por Vanitatis La casa de la familia Cinnamond en Espalmador

La llamada al Gobierno de Formentera es obligada. Allí nos indican que su intención es adquirir la isla y que están en negociaciones con los propietarios a los que agradecen la deferencia. Sobre la precaria e inexistente protección de este idílico islote rodeado por aguas azul cobalto nos remiten a la consejería de Medio Ambiente del Gobierno Balear. Allí atiende a esta publicación Caterina Amengual, directora general de Espais Naturals i Biodiversitat

Amengual denuncia que solo hay un agente de medio ambiente para toda la isla de Formentera, lo que incluye Espalmador.  "Además, la anterior corporación del Partido Popular desprotegió -como se constata en una circular interna que adjuntamos en exclusiva- la isla, dando carta blanca a instalaciones temporales en la playa y al fondeo de embarcaciones", incide. Cuenta que en este año de gobierno han intensificado la vigilancia, que el número de 'party boats' ha descendido y que se ha regulado el campo de fondeo con boyas.

Aunque Amengual sabe que esto es insuficiente: "Tenemos el peso de la Ley de Montoro sobre nuestras espaldas. Hemos pedido un técnico, un agente forestal y un informador para la zona. Pedimos a gritos más vigilantes. Por supuesto que queremos quedarnos con Espalmador y estamos buscando ayudas de fondos europeos para poder hacerlo. Este miércoles se aprobará la repoblación con la sabina autóctona de la zona quemada. Nuestra intención es que Espalmador siga siendo un paraíso y agradecemos a los propietarios que nos den prioridad en la compra".

Barromanía: de Paris Hilton al príncipe Guillermo

Las aguas de Espalmador © Proporcionado por Vanitatis Las aguas de Espalmador

Mientras tanto la isla aparece cada verano en la prensa, ya que muchos famosos acuden a darse los barros locales esquivando la multa de 1.000 euros si son soprendidos 'in fraganti' por la Guardia Civil, algo que parece poco probable después de comprobar los escasos efectivos públicos que se destinan a cuidarla. Por ponerles dos ejemplos mediáticos: Paris Hilton o el mismísimo príncipe Guillermo no dudaron en probar los barros. En el caso de Paris Hilton, ella misma lo publicitó alegremente en sus redes sociales. La idea de la multa o de hacer algo ilegal no les rondaba por la cabeza.

Algunas guías turísticas publicitan la falsa creencia de que los barros de Espalmador tienen propiedades beneficiosas para la piel y la circulación de la sangre, aunque no hay nada demostrado. Circula la leyenda de que los barros contienen coliformes procedentes de los cadáveres de ovejas y cabras que los propietarios fueron arrojando a la laguna durante generaciones. Pero el rumor no espanta a los turistas. 

Lo cierto es que no hay 'boat party' en las Baleares que no arranque con el personal cubierto de barro y acabe a altas horas de la madrugada en la cala de Espalmador. Basta con meter en redes sociales la etiqueta o 'hashtag' #espalmador para ver sin necesidad de fondear un barco que la isla, para disgusto de sus propietarios, sigue siendo foco de atracción turística incontrolada. 

Imagen de la isla de Espalmador cedida a Vanitatis Así es la isla Espalmador de Formentera y sus dos mansiones
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