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La prima condesa de Tamara Falcó y el robo de su tiara de un millón de euros

Vanitatis Vanitatis 04/03/2016 Jose Madrid

Se llama Hilda. Es una de lasFalcó más desconocidas, pero está a punto de ser condesa. Hace tan solo unos días Hilda Armada Falcó solicitaba, según ha podido confirmar Vanitatis, el título de condesa de Güemes que hasta ahora había pertenecido a su padre, Álvaro María Armada. Este le ha cedido el título y ha hecho que la joven cumpla un viejo sueño familiar y consiga una distinción nobiliaria creada por Fernando VI en el siglo XVIII. Gerente de Relaciones Artísticas en la división española de la firma de cosméticosEstée Lauder, compañía en la que lleva trabajando desde 2010, Hilda también ha sido la protagonista involuntaria de una rocambolesca historia en torno a la diadema que lució en la boda con su marido, Borja Márquez, que tuvo lugar en 2011.

Fue en septiembre de aquel año cuando, en la Quinta de Deva (Gijón), un lugar idílico que parece salido de una novela pastoril, se daban cita nobles y nombres de postín como el de Ana María Abascal, hermana de Naty, Rosina Gómez-Baeza, el marqués de Griñón y su hija Tamara, prima de la novia. De blanco impoluto, con un vestido de pronunciado escote con forma de V a la espalda y envuelta en el sonido de una banda de gaitas asturiana, llegaba Hilda Armada del brazo del padrino. Por no faltar no faltó ni el típico carrito propio del lugar. Pese a toda esa elegancia campestre, lo que realmente llamó la atención del atuendo de la novia fue la tiara de diamantes por valor de un millón de euros que dejó atónitos a aquellos.

Tamara junto a su padre, el marqués de Griñón © Proporcionado por Vanitatis Tamara junto a su padre, el marqués de Griñón

Poco podía imaginar la recién casada o sus invitados que, muy poco tiempo después, ese objeto y otros de la misma casa en la que se celebraba la boda serían robados. La hija de los condes de Güemes vivía sus primeros años de feliz matrimonio cuando recibió la noticia del robo de la diadema que había lucido el día de su enlace. En mayo de 2013, se producía un robo en la casa de Quinta de la Peña de Francia, propiedad de la familia y donde ni el conde de Güemes, su padre, ni ella misma vivían con regularidad. Al parecer, unos delincuentes colombianos se habían llevado un reloj, varias antigüedades y 35.000 euros en efectivo que Álvaro Armada, padre de la novia, guardaba en una caja fuerte. Entre todos esos objetos robados se encontraba también la diadema.

La guardesa ladrona

Hilda Armada y su marido en una imagen de Facebook © Proporcionado por Vanitatis Hilda Armada y su marido en una imagen de Facebook

El robo acabó llegando a los tribunales y una de las acusadas por ejercer de cómplice fue la propia guardesa del lugar. La empleada del hogar, que contaba con 29 años cuando fue llamada a declarar en julio de 2014, aceptó un acuerdo con la Fiscalía a cambio de la reducción de un año de su condena. Casilda Armada, tía de la novia, explicó que esta había robado, durante un tiempo prolongado, objetos de su casa, situada justo al lado de la finca de su hermano, el conde de Güemes. Allí, la asistenta y su marido habían llegado a hurtar objetos valorados entre 6.335 y 8.290 euros, entre los que se encontraban dos pares de gemelos, sortijas, cadenas, pulseras y otros objetos de oro. El destino de todos aquellos 'pequeños' robos era, ni más ni menos, una casa de empeños.

Hilda Armada en una imagen de Facebook © Proporcionado por Vanitatis Hilda Armada en una imagen de Facebook

Ese primer robo motivó que Casilda la despidiese. “Me dijo que necesitaba 600 dólares para una operación de su madre. Yo le dije que le hubiese dado yo misma el dinero y luego se lo hubiese descontado de su sueldo”, declaró la hermana del conde en el juzgado, según publicó el diario 'El Correo'. Pero lo peor estaba aún por llegar. A la guardesa y a su marido se les acusó, dos semanas después de ser despedidos por los robos en el hogar de la tía de la novia, de abrir las puertas a unos delincuentes bolivianos que acabaron robando la preciada diadema. Tras las pesquisas de la policía y una investigación exhaustiva, solo una integrante de la banda de atracadores pudo escapar a Bolivia, país en el que la pista del paradero de la diadema se pierde. Como si de una película de intriga se tratase, parecía que a la preciada joya se la había tragado la tierra.

Hilda y su marido durante la boda (Facebook) © Proporcionado por Vanitatis Hilda y su marido durante la boda (Facebook)

El misterio sobre su paradero aún no se ha resuelto y a día de hoy, no parece que Hilda piense demasiado en esa tiara que marcó el día más feliz de su vida. Un repaso por las redes sociales demuestra que la condesa de Güemes en ciernes está más que feliz con su marido y con el bebé que ha resultado de su relación. El pequeño cumple dos años este 2016. La joven también está feliz con el título que le acaba de ceder su padre, y que la convertirá en una de las nobles más precoces de España con o sin esa diadema que, como la falsa moneda de la copla, parece que de mano en mano va y ninguno se la queda.

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