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La psicodélica fiesta con la que Hubertus de Hohenlohe y Marbella dicen adiós al verano

Vanitatis Vanitatis 06/09/2016 Amparo de la Gama. Marbella

La modelo y actriz estadounidense Marisa Berenson no dejó indiferente a nadie. Bailaba y bailaba como si aún fuese el icono de la 'psicodelia seventies', aupada en un banco de El Patio, el 'lounge-bar' del hotel Marbella Club. Viéndola tan etérea, parecía como si la excentricidad de otras épocas aún tuvieran cabida en la actual Marbella. La musa de Saint Laurent, que ganó el título de 'chica de los 70', se reinventó la noche de este sábado al ritmo de Kike Supermix, en la fiesta 'Adiós al verano'. Los anfitriones, Hubertus de Hohenlohe y su esposa, Simona, recibieron a la fauna más variopinta de la ciudad, que deseaban apurar los últimos retazos de las vacaciones.

Simona y Hubertus en su fiesta © Proporcionado por Vanitatis Simona y Hubertus en su fiesta

¿Os gusta la decoración que he hecho este año para este Patio? Preguntaba el hijo del príncipe Alfonso de Hohenlohe a Vanitatis. El vástago está muy orgulloso de las mesas de cristal de Murano, la tapicería realizada por obras impresas del propio Hubertus y la fuente del patio. Estaba como pez en el agua. El aristócrata apareció vestido de mexicano con máscara incluida. “Mira, mira... que son las gafas que llevé a los Juegos Olímpicos, cuando esquié. Han hecho historia...”, decía un ilusionado Hubertus. En su atavío llevaba algo de todo lo que es: mexicano, esquiador olímpico, cantante, empresario, fotógrafo y decorador.  

El espíritu de Studio 54

Marisa Berenson © Proporcionado por Vanitatis Marisa Berenson

Durante la noche del 'adiós' al verano marbellí dio tiempo a casi todo. Después del posado oficial, Berenson, la actriz de 'Muerte en Venecia', rescató para los presentes el espíritu de Studio 54 y junto a Hubertus y su esposa no pararon de dar saltos en los asientos de los sofás mientras el grupo de amigos que reunió en El Patio del Marbella Club disfrutaban de los cócteles comentando lo bien que se conserva esta señora. La actriz declaró a Vanitatis que “en momentos como estos, rodeada de amigos, es cuando hay que disfrutar la vida. Hay que divertirse siempre que podamos”.

Dentro de una semana se cumplen 15 años de aquel 11S en el que el mundo se paralizó tras el ataque terrorista contra las torres gemelas de Nueva York. La actriz encaja esa fecha como uno de los golpes más grandes de su vida. Su hermana Berry, viuda de Anthony Perkins, iba en uno de los aviones que embistieron las torres gemelas. "Hay un antes y un después desde entonces, porque me aferré a la vida con mucha energía". Entre canción y canción la actriz nos cuenta que "monté una fundación con el nombre de mi hermana que realiza proyectos de educación para niños en América Latina, Brasil y China, y así siempre tengo presente su espíritu”. Una de las grandes ausencias de esta despedida del verano fue Ira de Fürstenberg, la madre de Hubertus. “No está en España –nos informa Simona–. Está en una boda en Atenas, vuelve ahora y toda la familia iremos a la Goyesca a Ronda”.

La familia Hohenlohe está muy unida a la ciudad del Tajo. “Mi madre pasa también mucho tiempo en Ronda. Nosotros, para seguir con los recuerdos de mi padre, compramos la finca que tenia allí”, nos indica Hubertus. El aristócrata recuerda que este 2016 ha hecho diez años de la muerte de su hermano en Tailandia: “Siempre le recordamos. Es duro siempre porque nunca sabremos muy bien qué pasó. Mi madre desde que se fue tiene un hueco muy grande. El 8 de agosto organizamos un funeral en Ronda que vino mucha gente”. Y es que este año también su esposa, Simona, perdió a su madre y el mismo Hubertus a su abuela, la aristócrata Clara Agnelli. 

La alegría de El Patio 

Hubertus y su familia viven a escasos metros del resort Marbella Club, lugar donde pasó algunos de los mejores años de su infancia, cuando su padre, el príncipe Alfonso de Hohenlohe, decidió convertirlo en parada obligatoria de la 'jet set' internacional. Ahora, desde que en los últimos veranos Hubertus ha rescatado El Patio como lugar de encuentros, se siente más cerca del pasado de su padre. “Estos muros eran de la finca de un pastor que mi abuelo compró y que mi padre convirtió en hotel. Por eso me ha encantado revitalizarlo y darle esta alegría por las noches. Muchos me dicen que he conseguido recuperar lo más chic de años atrás”, indica el esquiador mexicano.

La mezcla de personajes que se dejan ver en El Patio es de lo más variopinta; responde al reflejo de la nueva Marbella, en la que ahora se dan cita artistas, futbolistas y aristócratas fusionados con rusos y árabes. “Mucho nuevo rico”, como dice Hubertus, al que le gusta parafrasear latiguillos como “tienes que tener mucha clase para no caer en una trampa que se llama exceso”. Al aristócrata le gusta llevarse bien con todo el mundo. No opina sobre el nuevo Gobierno marbellí, un cuatripartito de izquierdas. Solo entiende de conceptos. “Mi padre con este hotel ha dado de comer a mucha gente y por eso estoy convencido de que si se hubiera presentado a alcalde hubiera ganado. Eso debería ser la política en definitiva. Marbella ha sobrevivido a todo a pesar de los daños. La gente sigue apostando por esta ciudad. A este lugar se le recuerda todavía por la labor del príncipe Hohenlohe”. Y con esa frase sigue bailando en el santuario de moda de Marbella.  

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