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La triste (y desconocida) infancia de Victoria Abril: no supo que su padre estaba vivo hasta los quince años

Vanitatis Vanitatis 15/04/2016 J. Madrid
(Gtres) © Proporcionado por Vanitatis (Gtres)

Fue en el programa 'Salut les terriens'.Victoria Abril se enfrentaba a las cámaras catódicas para promocionar 'Clem', la serie que protagoniza en Francia, país en el que está considerada toda una estrella. Ante las preguntas del conductor del espacio, la actriz habló de un desconocido episodio de su pasado. “Su padre había muerto o por aquel entonces eso es lo que le dijeron”, comentaba el presentador. La historia va más allá de esa anécdota, ya que Victoria se enteró de que su padre no estaba muerto por boca de su abuela y decidió buscarlo. Sin embargo, ya era demasiado tarde: había fallecido. “Eso fundamenta su carácter y es el origen de una relación extraña con la madre; una relación que nunca fue todo lo buena que cabía esperar; algo tormentosa”, asegura a este medio una vieja conocida de la actriz.

Victoria Mérida Rojas, nombre verdadero de la intérprete, “siempre tuvo mucha cautela a la hora de hablar de su familia. En los rodajes se suele hablar de todo porque hay muchos tiempos muertos, pero ella bromeaba y evitaba hablar de ese tema en cuanto surgía”. Nacida en Madrid, pero criada en Málaga, cuando era una niña siempre creyó que su padre había muerto. “Eso era lo que le decían a ella y su hermana, que había muerto cuando ella tenía un año. Cuando te obvian un tema siendo pequeño es lógico que lo aceptes y ni siquiera preguntes”. Poco podía imaginar que, mientras su madre se había trasladado a Málaga, su padre se había quedado en la capital y había vuelto a casarse con otra mujer. “Era ingeniero y trabajaba para un ministerio. En aquella época cobraban una barbaridad, así que no sé por qué se desentendió de sus hijas o qué pasó”, aseguran. Con dinero o sin él, lo cierto es que la pequeña Victoria que soñaba con ser una bailarina nunca supo que su progenitor estaba vivo, pese a que el sentido común la llevó a empezar a preguntar por él.

Como si se tratase de una de las películas que protagonizaría más tarde, la futura musa de Aranda y Almodóvar vivió una escena que jamás olvidaría. Antes de morir, su abuela fue la que le contó la verdad, “que su padre había vuelto a casarse, que seguía viviendo en Madrid. Los reproches a su madre a consecuencia de esto fueron continuados”. En plena adolescencia, Victoria y su abuela trataron de localizar a aquel hombre, pero cuando lo consiguieron este acababa de morir. Lo más cerca que estuvo la joven de quince años de conocer a su progenitor fue la desgastada fotografía de este que le enseñaron cuando ya era demasiado tarde. “Solo se parecía a mí en la nariz”, dijo irónicamente ella en el programa francés cuando le comentaron lo de la instantánea. “Puede que suene a broma pero eso yo creo que ha forjado gran parte de su carácter. No nos engañemos, siempre fue una persona conflictiva”, asegura quien bien la conoce.

Empezando de cero en Madrid

Teniendo en cuenta que la actriz y su familia volvieron a vivir a la capital cuando ella tenía ocho años, debió ser duro no conocer la identidad de su progenitor. Por aquel entonces obtuvo una beca en Stuttgart (Alemania), pero no le llegaba el dinero para mantenerse allí. “Si su padre era ingeniero, habría podido ayudarla”, insinúa esta conocida. Pero esa posibilidad era impensable ante las dudas sobre qué había ocurrido. Esa ayuda habría construido a una Victoria Abril muy distinta, ya que podría haberse dedicado a la danza y no a la interpretación, que fue su segunda opción “por la falta de recursos”. Esa ausencia de dinero fue la que la empujó a la televisión y a programas como'Un, dos, tres', en el que se convertiría en una de las azafatas más populares del espacio a finales de los años 70. “No le gustaba nada la fama. Ya entonces no soportaba que la estuviesen parando todo el rato por la calle”.

Victoria Abril y Pedro Almodóvar en un fotomontaje de Vanitatis © Proporcionado por Vanitatis Victoria Abril y Pedro Almodóvar en un fotomontaje de Vanitatis

Antes de ser 'chica Aranda' o 'chica Almodóvar', Victoria ya se había casado con el futbolista Gustavo Laube, que casi le doblaba la edad. El matrimonio apenas duró cuatro años y a él le sucedió el director Gerard de Battista, que se ganó el corazón de la actriz con su acento francés y su visión artística de la vida. Tuvieron dos hijos, pero tampoco estuvieron juntos más allá de una década. La duda es inevitable… ¿fracasaba en el amor porque buscaba en los hombres la figura ausente de su padre? “Puede ser. Hasta que lo ha dicho en ese programa, ella jamás ha querido hablar del tema, ni siquiera a sus más íntimos”.

Fallase o no en sus relaciones a consecuencia del trauma infantil, lo que sí se resquebrajó fue el trato con su madre. “Ahora no sé, pero durante mucho tiempo no tuvieron muy buena relación”, añade la persona que conoció aquellos años en los que España entera parecía estar enamorada de una chica provocativa, guapa y con descaro. Ese amor también terminó con el paso de los años. Hoy por hoy,la antigua musa de Almodóvar parece estar más a gusto en tierras galas, donde comparte vida con Pierre Edelman, su segundo marido, y vive alejada de los dimes y diretes de la tierra que la vio nacer. Sin embargo, aquellos que la conocieron en nuestro país y que le han perdido el rastro se siguen haciendo la misma pregunta: ¿sigue afectando a la vida de la actriz la ausencia de aquel padre que nunca tuvo? Probablemente nunca lo sabrán.

© Externa

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