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La verdad de la Veneno, al descubierto

Vanitatis Vanitatis 12/11/2016 M. B.

Este viernes Natalia y Valeria, mejor amiga y biógrafa de la Veneno respectivamente, se sentaban en el plató de 'Sálvame Deluxe' para dar todos los detalles sobre la vida de la vedette. Lo hacían apenas unas horas después de que un juez hubiese ordenado una segunda autopsia para esclarecer los motivos de su muerte y, por tanto, cancelar el funeral que estaba previsto para este sábado en Adra (Almería), pueblo natal de la fallecida.

En su entrevista las dos amigas desvelaron cómo era el crudo día a día de la Veneno y cuestionaron su relación con su actual pareja, que está ahora más que nunca, en el punto de mira. “Televisión que compraba ella, televisión que vendía él”, aseguraba Valeria en el plató. Según la biógrafa de la artista, Cristina Ortiz (su verdadero nombre) había cobrado 1.000 euros este verano que le veían muy bien. Valeria le aconsejó entonces que se comprara una televisión, dado que no tenían, para que se distrajese un poquito, algo que ella desestimó asegurando que si lo hacía, luego su novio la vendería en una tienda de artículos de segunda mano. De hecho, según su amiga, el móvil de la Veneno fue vendido por su novio por cuatro euros “porque quería comprarse un kebab”.

(Lee aquí: Pepe Navarro: "Tuve muy poca relación con la Veneno fuera de plató"]

Estos episodios no eran más que el principio de una truculenta historia que pasarían a narrar las dos amigas en el plató del 'Deluxe'. Aseguraron que el caso de su pareja actual no era una excepción y que todos los hombres que habían estado con ella le habían robado lo poco que tenía. Especial hincapié hicieron en el italiano Andreas, al que acusan de haberle arruinado la vida.

La Veneno con Kiko Hernández © Proporcionado por Vanitatis La Veneno con Kiko Hernández

Pero entonces, ¿de qué vivía Cristina Ortiz? La Veneno cobraba una paga del Estado que apenas ascendía a los 400 euros. “A veces ha podido comer gracias a los platós”, decía su amiga Natalia. La vedette había aprendido a administrarse muy bien y cuándo le preguntaban que cómo vivía siempre hacía referencia a que ella ya tenía su piso pagado. Un piso, que por cierto, está a nombre de su hermana porque, según sus amigas, su familia le convenció de que así lo hiciera para evitar embargos debido a los numerosos antecedentes de Cristina.

Y es que el paso de La Veneno por la cárcel tampoco podía obviarse a la hora de entender la vida de la transexual más famosa de los 90. Tuvo que ingresar en prisión después de haber sido condenada por tres delitos: estafa, simulación de delito y falsificación documental. La Venenno había acumulado hasta 17 denuncias por robo que no eran más que unja estrategia para conseguir cobrar la indemnización del seguro, una fechoría que, según sus amigas, pensó en volver a realizar hace poco tiempo, pero que ellas evitaron.

El papel de la familia

Contra la versión oficial, tanto las amigas de La Veneno como su familia creen que su muerte no fue la consecuencia de un accidente doméstico. Destacan que en el hospital, antes de fallecer, pudieron ver cómo tenía los puños amoratados como si hubiese querido defenderse y, por su parte, su madre dijo que no era normal la raja que tenía en la cabeza.

Precisamente, fue la intervención de su madre, a la que había llamado por teléfono el programa, la que desató la ira de todos los presentes en el plató. Para ellos, la familia de Cristina se había portado muy mal con ella ya que como contó Natalia, en una ocasión llegó a decirle que era la vergüenza de la familia y que no querían saber nada de ella.

Las drogas

A pesar de sus problemas económicos, Cristina continuaba consumiendo drogas. Según contaron sus amigas era capaz de tomarse medio gramo de cocaína con grandes ingestas de Whisky en muy poco tiempo. Además, consumía ansiolíticos y otro tipo de pastillas porque desde los 27 años padece de los nervios.

Para los colaboradores no había duda de que la Veneno sufría problemas psicológicos. Una teoría que Natalia ayudó a confirmar cuando explicó que en una ocasión que su amiga viajó a Quito para someterse a una operación estética, antes de operarse llegó a inyectarse ella misma con una jeringuilla aceite corporal en la boca.

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