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Las amistades (no peligrosas) que nunca abandonaron a Doña Sofía en los malos momentos

Vanitatis Vanitatis 27/10/2016 Paloma Barrientos

Dicen en las editoriales que la Reina Sofía está de moda. Durante mucho tiempo los libros que interesaban eran los de Don Juan Carlos y sus avatares profesionales, personales y afectivos, dependiendo de cómo se planteara la biografía y de quién la escribiera. El interés iba decayendo con respecto al resto de miembros de la familia Borbón, salvo en el caso de la infanta Cristina cuando apareció el caso Nóos.

Pilar de Arístegui (Foto: Pilar Abella) © Proporcionado por Vanitatis Pilar de Arístegui (Foto: Pilar Abella)

De Doña Sofía y su papel como reina se ha sabido casi todo. Pero en cambio poco de su evolución de princesa griega –con una educación muy liberal para su estatus y época en el internado de Salem– a consorte real, donde su figura ha estado supeditada a su papel de "gran profesional", como la definió Don Juan Carlos en el polémico libro de Pilar Urbano. Un calificativo que no gustó a la reina.

Portada del libro de 'Sofía. La Reina' © Proporcionado por Vanitatis Portada del libro de 'Sofía. La Reina'

Ahora es la escritora y pintora Pilar de Arístegui la que ha escrito la obra 'Sofía. La Reina' (La Esfera de los Libros), donde descubre pasajes, situaciones y anécdotas inéditas a través de la investigación y de sus conversaciones con personalidades que las vivieron de primera mano, además de sus vivencias como, hija, esposa, madre y hermana de diplomáticos. Su marido, Carlos Abella, embajador en la Santa Sede, tuvo una relación importante con los actuales Reyes eméritos y de rebote la escritora.

Arístegui prefiere definir este libro de casi 500 páginas y con fotografías inéditas como una crónica de la vida de la Reina más que una biografía al uso. Comienza con el exilio y finaliza en el balcón del Palacio Real el día de la proclamación de su hijo como Rey Felipe VI.

Sus momentos más difíciles

"Lo que he querido mostrar son hechos, mas que recrear o novelar. La vida de Doña Sofía se fundamenta en un trípode vital que la hizo ser como es y desde luego con situaciones convulsas y de sufrimiento como fue la muerte de su madre, la reina Federica. Para ella fue una tragedia, un drama. Cuando la informan de lo que ha sucedido vuela con la infantas y el príncipe a Madrid. Ese viaje fue dolorosísimo. En otro avión lo hace el Rey, que no la dejó sola".

Llegada a Ciudad el Cabo (Imagen del libro © R.M.) © Proporcionado por Vanitatis Llegada a Ciudad el Cabo (Imagen del libro © R.M.)

Otro punto importante que destaca Pilar de Arístegui es el exilio. "La hizo conocer la parte dura de una existencia, hasta ese momento entre algodones. Esas primeras Navidades en Sudáfrica, donde estaban acogidos, no hubo casi regalos porque no había dinero. La reina Federica, ayudada por la 'nanny' Sheila MacNair, que fue una segunda madre para Sofía y sus hermanos, quiso alegrar esos días y colocaron un caballito, una sartén y una cuchara. Pues cuando se fueron a dormir dejaron los regalos y se llevaron a la cama solo el retrato de su padre ausente, el rey Pablo, que no estaba con ellos".

En Sudáfrica también les acompañaba la que ha sido compañera, amiga y confidente, Tatiana Radziwill, además de Alejandro, Elisabeth y Nicolás de Yugoslavia, que han formado parte del grupo compacto que ha rodeado a Doña Sofía desde aquellos años desterrados de Grecia. "Con Tatiana es una unión para toda la vida. Pasaron las mismas vicisitudes, gozaron de las mismas alegrías y entre ellas surgiría un cariño profundo que las dos mantendrán al abrigo de indiscreciones", explica Arístegui.

"Se ha hablado y escrito en muchas ocasiones de la soledad de la Reina y no creo que sea una mujer solitaria. Es una persona con una gran mundo interior y con una capacidad de darse a los demás impresionante. Cuento en el libro cómo una mujer que en realidad no tenía papel muy definido, salvo dama consorte, utiliza su acceso a personajes importantes y poderosos para la acción social".

En el estudio de Macarrón (Imagen del libro © R.M.) © Proporcionado por Vanitatis En el estudio de Macarrón (Imagen del libro © R.M.)

Señala Pilar de Arístegui que "tienen muchas aficiones, cultiva la música, los deportes náuticos que ha inculcado a sus hijos... El mar le apasiona y la relaja y todo esto lo comparte con sus amistades de toda la vida, como Tatiana o Claris de Hess, a las que ido sumando personas leales y fieles desde la infancia hasta ahora. Doña Sofia tiene un sexto sentido para captar la sensibilidad de la gente y a su vez trasladar esas emociones”.

El día que el Rey quiso protegerla de un atentado

El Rey Juan Carlos y Doña Sofía en una imagen de archivo (Gtres) © Proporcionado por Vanitatis El Rey Juan Carlos y Doña Sofía en una imagen de archivo (Gtres)

Uno de los datos más reveladores de esta obra son las amistades de la infancia que han hecho que Doña Sofía tuviera un apoyo afectivo importante cuando se dio cuenta de que su matrimonio ya no era tal, sino una relación institucional. Asegura que la Reina se casó muy enamorada y narra una anécdota que vivió el hermano de la autora, Pedro de Arístegui, en primera persona: "Sucedió en un viaje a Guernica, cuando un grupo de proetarras empezaron abuchear a los Reyes y a gritar en contra de la monarquía. Una situación muy complicada porque eran los años en los que ETA asesinaba todos los días. Después se trasladaron a Loyola para escuchar al Orfeón Donostiarra. De repente, se escuchó un estruendo tremendo. Mi hermano me contó cómo en esos segundos de incertidumbre que no sabes lo que en realidad sucede, el Rey se coloca delante de la Reina para protegerla en un acto reflejo de amor. No había tiempo para pensar y Don Juan Carlos lo primero que hizo antes de salvarse él era salvar a su mujer". El estruendo no tenía que ver con un posible atentado, sino que se debió a la caída de unos bancos. "Pero en esos segundos nadie lo sabía", señala la autora.Pilar de Arístegui da por finalizada su "crónica" sobre la Reina Sofía el mismo día en que deja de ser reina consorte titular y aparece feliz y emocionada. Primero en el Congreso y después en el balcón del Palacio Real. En es ese momento se acaba una etapa y a sus 77 años comenzaba otra muy diferente y según la autora "feliz con sus nietos y llena de aficiones y trabajo solidario, aunque este se vea menos".

En Hollywood, visita al rodaje de 'Con la muerte en los talones' (Imagen del libro © R.M.) © Proporcionado por Vanitatis En Hollywood, visita al rodaje de 'Con la muerte en los talones' (Imagen del libro © R.M.)

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