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Las confesiones suicidas de Jackie Kennedy a su sacerdote

Vanitatis Vanitatis hace 1 día Raoul Higuera

Dallas (Texas), 22 de noviembre de 1963. El asesinato del presidente de los Estados Unidos John F. Kennedy sumió en una profunda depresión a su esposa, Jackie Kennedy, que fue testigo impotente de la bala que acabó con la vida de su marido mientras saludaban a las masas a bordo del Lincoln limusina modelo SS-100-X. Una bala que no solo acabó con el hombre al que amaba, sino también con sus ganas de vivir, como así se acaba de conocer tras la publicación de una nueva biografía, escrita por Barbara Leaming, 'Jacqueline Bouvier Kennedy Onassis: La historia jamás contada'.

Portada del libro de Barbara Leaming © Proporcionado por Vanitatis Portada del libro de Barbara Leaming

Tal y como se recoge en este nuevo libro, la primera dama estadounidense, consumida por el dolor y desesperada ante la idea de una vida sin John y criar a dos niños en solitario, se refugió en su fe para hallar consuelo. Encontró apoyo en dos confesores, a los que les hizo llegar sus sentimientos más oscuros, entre los que se encontraban ideas suicidas para poner fin a su calvario personal. La opción del suicidio como vía de escape quedó reflejada en la correspondencia que intercambiaba con estos dos sacerdotes en los que confió la contradicción que su alma sentía ante la creencia de que Dios le había dado la espalda cuando más feliz creía ser.

“¿Crees que Dios me separaría de mi marido si me matase?”, preguntaba Jackie Kennedy al padre Richard McSorley en una de esas misivas que intercambiaba y en la que también decía sentirse “amargada contra Dios”. Pedía incluso al sacerdote que rezase al Señor para que se la llevase pronto junto a su marido, a lo que este respondió que “no es justo rezar para pedir la muerte” y trató por todos los medios de alejar aquellos pensamientos de su mente en pro de sus hijos, que no se merecían crecer huérfanos, pese a que Jackie creyese que serían más felices si ella también desaparecía.

El matrimonio junto a sus dos hijos (Reuters) © Proporcionado por Vanitatis El matrimonio junto a sus dos hijos (Reuters)

En esta carta también se hablaba de Marilyn Monroe, con la que se rumoreaba que su marido había mantenido una relación extramatrimonial. Su muerte, por una sobredosis de barbitúricos y en extrañas circunstancias, siempre se explicó como un suicidio, aunque también se especulaba con un posible asesinato. Sea como fuere, Jackie envidiaba en aquellos momentos el fatal desenlace de la 'ambición rubia', porque logró “salir de su miseria”. Una dura apreciación que evidencia la desesperación que sentía en su vida.

[¿Tuvieron un hijo JFK y Marilyn Monroe?]

Tras descartar el suicidio, se dejó mecer por el alcohol. Grandes cantidades de vodka le ayudaban a sobrellevar ese duro trance, que le impedía incluso dormir ya que, tal y como narra la propia escritora, el instante del asesinato de su marido se le aparecía recurrentemente a modo de pesadilla durante la noche. “Ella bebía mucho, el vodka se convirtió en su anestesia, pero siempre se despertaba gritando las pocas noches que lograba conciliar el sueño”. De día, el horror continuaba. No podía incluso ver imágenes de su esposo, por lo que mandó que retirasen todas sus fotografías de su casa a excepción de una, en la que JFK aparecía de espaldas.  

El matrimonio meses antes del asesinato del presidente (Gtres) © Proporcionado por Vanitatis El matrimonio meses antes del asesinato del presidente (Gtres)

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