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Las mujeres de Fidel Castro: dos esposas y un ejército de 35.000 amantes

Vanitatis Vanitatis 26/11/2016 Raoul Higuera

Este sábado Cuba ha amanecido con la noticia de la muerte de su líder, tal y como ha informado a través de la televisión estatal su propio hermano, Raúl Castro. La actividad política de Fidel Castro era casi tan activa como su actividad amorosa. A lo largo de sus 90 años, atesoró grandes amores, alguno de ellos confesables y otros ocultos de cara a la galería, aunque han ido adquiriendo diferentes grados de protagonismo con el paso del tiempo tras conocerse su estrecho vínculo con el mandatario. Pese a que era un hombre muy celoso de su intimidad, la decena de hijos que ha traído al mundo y el hecho de que no exista realmente una cifra exacta de vástagos porque hay muchos más fruto de relaciones extramatrimoniales, dan buena cuenta de la pasión del dirigente cubano por las mujeres. De hecho, según el 'New York Post', Castro llegó a compartir juegos de alcoba con más de 35.000 mujeres, una elevada cifra que evidenciaría que ha sido un gran conquistador en el terreno amoroso, más allá de su alargada figura política.

La vida de Fidel Castro, en imágenes © Proporcionado por Vanitatis La vida de Fidel Castro, en imágenes

Mirta y Dalia, las dos esposas oficiales

Fidel (hijo) junto a su madre Mirta (Gtres) © Proporcionado por Vanitatis Fidel (hijo) junto a su madre Mirta (Gtres)

Las ideas políticas no se impusieron al amor en su vida. Su primera mujer, Mirta Díaz-Balart, provenía de una familia del régimen de Fulgencio Batista, fiel a los Estados Unidos. Él ayudó a su caída para adoptar un régimen completamente opuesto, pero de este proceso nació el amor. Conoció a su primera esposa en la universidad en 1946 y, a pesar de que no contaba con la aprobación familiar, finalmente no dudaron en dar el visto bueno para que contrajeran nupcias dos años después y no tuvieron reparos en costear su luna de miel de tres meses que les hizo instalarse en Manhattan.

Su matrimonio no fue especialmente estable a consecuencia de las sonadas infidelidades y duró tan solo siete años. Pese a ello, dio sus frutos y nació Fidel Ángel (Fidelito), su primer hijo dentro del matrimonio, ya que años después se conoció que seis meses antes del nacimiento de su supuesto primogénito ya había llegado al mundo otro retoño, Jorge Ángel, resultado de un corto affaire de tres días con una admiradora llamada María Laborde. Una realidad que dio a conocer un escolta antes de poner rumbo a Estados Unidos para huir de la posible reacción de su exjefe.

Una década después Fidel cae rendido a los encantos de una discreta maestra de rubios cabellos conocida como Dalia Soto del Valle. En ningún momento quiso captar la atención de los medios y permaneció siempre en un discreto segundo plano, incluso veinte años después de comenzar su idilio, cuando decidieron intercambiar alianzas en 1980. Esta dama preocupada por la alfabetización de la isla, le dio otros cinco hijos, todos varones y con nombres que empiezan por 'a': Alejandro, Antonio, Ángel, Alex y Alexis. Dicen que esta obsesión le viene por la pasión de Castro por Alejandro Magno, quizá por eso tres de sus hijos tienen nombres derivados de este.

Dalia Soto del Valle junto a su marido, Fidel (Gtres) © Proporcionado por Vanitatis Dalia Soto del Valle junto a su marido, Fidel (Gtres)

Una interminable lista de amantes y amigas esporádicas

Celia Sánchez (Wikipedia) © Proporcionado por Vanitatis Celia Sánchez (Wikipedia)

Celia Sánchez Manduley es una de sus amantes más respetadas por la sociedad cubana. Fue clave en el alzamiento de Fidel Castro al poder y tras participar activamente en la lucha armada como guerrillera, se convirtió en secretaria de la Presidencia del Consejo de Ministros de Cuba. Todos conocían de su estrecha cercanía con Fidel, aunque nadie se atrevía a pronunciarse públicamente al respecto. De hecho, hasta que 'la revolucionaria' no falleció en 1980 víctima de un cáncer de pulmón, Fidel no dio el decisivo paso de hincar rodilla en el suelo y pedirle matrimonio a Dalia.

Natalia Revuelta también fue un activo muy importante en la revolución de Castro, pero también en sus sábanas. Proveniente de una familia acaudalada de Cuba, no dudó en vender sus joyas para adquirir armas a favor del hombre del que estaba enamorada, a pesar de que ella también era una mujer casada. Sus uniones no eran impedimentos a sus encuentros e incluso tuvieron una hija, Alina Fernández, que creció con el apellido de su padrastro para no despertar suspicacias. Fue precisamente Natalia la gota que colmó el vaso y el punto de inflexión en el matrimonio de Castro con Mirta. Una cosa era tener amantes, otra muy distinta que ellas te den hijos.

Natalia Revuelta (Getty) © Proporcionado por Vanitatis Natalia Revuelta (Getty)

Marita Lorenz, la espía que que se enamoró de Castro. Con raíces alemanas y estadounidenses y víctima del régimen nazi, emigró tras la Segunda Guerra Mundial a Estados Unidos junto a sus padres tras ser rescatada de un campo de concentración a los 7 años. Su calvario no terminó aquí, ya que sufrió una violación por uno de los soldados que facilitó su liberación, una sensación agridulce que no le impidió asociarse con la CIA y cumplir con el encargo de acercarse a Fidel Castro para conocer de cerca al 'enemigo'. Tan de cerca, que llegó incluso a enamorarse de él. No obstante, su relación extramatrimonial no duró más que siete meses y terminó con un aborto.

Fidel Castro y Marita Lorenz en un fotomontaje de Vanitatis © Proporcionado por Vanitatis Fidel Castro y Marita Lorenz en un fotomontaje de Vanitatis

La CIA la adiestró para odiar a su amante y para regresar a sus brazos con el único propósito de acabar con su vida, pero él era conocedor de sus planes. Ella misma narró este capítulo de su vida: “Sacó la pistola de su funda. Pensé que iba a pegarme un tiro, pero me la dio y me preguntó: '¿Has venido a matarme?' Dio una calada al puro y cerró los ojos. Se mostró vulnerable ante mí, porque sabía que no podría hacerlo. Aún me amaba y yo a él”. Fue acusada después de tratar sacar rendimiento económico a su affaire, pero sobrevivió a estas acusaciones y también a diversos “atentados del FBI” para acabar con su vida y asegurar su silencio. Fue en vano, ella no se guardó nunca nada.

[Si quieres conocer más sobre la espía que enamoró a Fidel pincha aquí]

Micaela Cardoso también aparece como una de esas 35.000 mujeres que se dejaron querer por el líder comunista, aunque fuese por escasas horas. Su historia de amor logró permanecer oculta, pero no el hecho de que Cardoso le dio otra hija a Fidel, Francisca Pupo. Emigró a Miami, donde es maestra, pero no rompió con su pasado nunca, ya que siempre ha estado ayudada económicamente por la familia Castro, especialmente por Juanita, hermana de Fidel, que llegó a declarar que “Francisca no siente amargura. No habla mal de Fidel, al fin y al cabo es su padre”.

Hemos repasado cuatro amantes, quedan 34.996, pero quizá sobrepase el cometido del artículo, que es mostrar a un Fidel Castro que no solo luchó por una Cuba libre del yugo estadounidense, sino también por una vida de placeres donde las mujeres poco podrían resistirse ante sus encantos.  

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