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Las polémicas en los 18 años de Froilán: De Podemos a Anonymous y el "puto chino"

Vanitatis Vanitatis 14/07/2016 Paloma Barrientos

Felipe Juan Froilán de Todos los Santos, el nieto más visible y preferido del Rey Juan Carlos cumple 18 años. Se ha hecho mayor de repente y sus hormonas parece que se han sosegado. Puede ser que el internado en el que estudia, la SAFA de Sigüenza, y sus reglas estrictas le hayan hecho madurar. Ha aprobado todas las asignaturas y el curso que viene es muy probable que continúe en el mismo centro. Tuvo que aprender que si no asumía la disciplina, se quedaba sin salir el fin de semana. Y eso suponía dejar de ver a su novieta, a sus amigos y al abuelo, si no estaba ejerciendo de protagonista en su particular Españoles por el mundo.

Froilán, en una imagen de archivo (Gtres) © Proporcionado por Vanitatis Froilán, en una imagen de archivo (Gtres)

Froilán ha sido siempre la debilidad de Don Juan Carlos y no porque fuera el primogénito de la tercera generación Borbón, sino porque ve en él rasgos parecidos de carácter. En el caso del abuelo serían lo que algunos definen como las “campechanadas” reales, en Froilán definidas como salidas de pata de banco. Algunas de ellas sonoras como sus peinetas a los reporteros gráficos o los desplantes a Doña Sofía, que le valieron más de una colleja por parte de la abuela real.

La polémica como sambenito

La vida de Froilán, en imágenes (Galería) © Proporcionado por Vanitatis La vida de Froilán, en imágenes (Galería)

A Felipe, alias Pipe, no le gusta que le llamen Froilán. Cuando era pequeño aún atendía por su tercer nombre de pila, aunque solía preguntar a la infanta Elena: “¿Mamá, por qué me llaman así si soy Pipe?”. La culpa de ese cambio de identidad bautismal la tenía su abuelo, que informó a los periodistas que el niño también se llamaba Froilán y con el Froilán se quedó. Ahora cuando alguien se dirige a él con ese nombre, lo ignora, tuerce la cabeza y se va. Se ha acostumbrado a ciertas cosas, pero en cambio no entiende por qué le dan caña y “se inventan cosas sobre mí”, como explicaba hace poco su padre a Vanitatis.

Froilán, Felipe o Pipe da juego y titulares, como cuando contó que su serie preferida era Juego de tronos. Unas veces las historias no eran del todo ciertas y le hacían daño, como la famosa polémica con un joven asiático en el Parque de Atracciones. El adolescente sufre en el momento, pero se le pasa enseguida. La mayoría de sus compañeros de clase, tanto del colegio del Pilar primero como del internado después, lo consideran un buen colega, divertido, simpático, abierto y un tanto fanfarrón. Este verano no tendrá que estudiar y como hijo de divorciados pasará parte del verano con su padre en Sotogrande y la otra mitad con su madre en paradero desconocido.

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