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Lentejas: si quieres las comes y si no... también

¡Hola! ¡Hola! 24/11/2016 hola
http://www.hola.com/imagenes/ninos/2016112489931/lentejas-alimentacion-infantil/0-405-817/ninos-lentejas-01-c.jpg © Proporcionado por Hola http://www.hola.com/imagenes/ninos/2016112489931/lentejas-alimentacion-infantil/0-405-817/ninos-lentejas-01-c.jpg

'Lentejas: si quieres las comes y si no... también', que para eso son súper nutritivas. 2016 es el Año Internacional de las legumbres según la FAO, la rama de la Organización de las Naciones Unidas encaminada a erradicar el hambre en el mundo. Las legumbres son un alimento excelente para todos, mayores y niños, en cualquier parte del planeta; en España, encima, tenemos la suerte de haberlas incluido en nuestra alimentación desde siempre, de forma frecuente y casi instintiva, gracias a la dieta mediterránea.

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Pero, ¿qué es exactamente una lenteja? ¿O un garbanzo? Las legumbres, según explica el Consejo de Dietistas-Nutricionistas en España, son semillas secas y comestibles, y se obtienen de las plantas leguminosas. Sus propiedades son tan ricas que las guías de alimentación recomiendan comerlas entre dos y cuatro veces por semana. Sin embargo, y a pesar de ser un súper alimento, las lentejas, las alubias o los guisantes no siempre tienen buena fama, especialmente entre los niños: a menudo aparecen en la lista platos que se resisten al público infantil, tendemos a creer que sólo debemos comerlas en invierno por ser platos 'de puchero', e incluso existe el falso mito de que engordan y que por eso debería limitarse su consumo.

La realidad es que la legumbre está situada en el mismo escalón de la pirámide alimentaria que las carnes magras, los huevos, los pescados y mariscos. "El valor alimentario, cultural y gastronómico de legumbres y hortalizas es un reflejo del consumo sostenible que caracteriza a la dieta mediterránea", explica Manuel Moñino, presidente del Colegio Oficial de Dietistas-Nutricionistas de Baleares e investigador de CIBEROBN del Instituto Carlos III. "Muchas de las recetas están ligadas a la estacionalidad y a la cocina de mercado. Así, hortalizas propias del otoño e invierno como la col, acelgas, espinacas, calabaza, cardo o nabo, son ingredientes habituales de platos de legumbres propios de estas estaciones, mientras que las de primavera y verano como el tomate, judías verdes, pimiento, calabacín, berenjena o lechugas, forman parte de otras como ensaladas, arroces, cremas frías o guisos." Es decir, de platos de invierno, nada.

DAMOS A LOS NIÑOS CARNE EN VEZ DE LENTEJAS (Y LO HACEMOS MAL)

En cocido, ensaladas, germinadas o en forma de hamburguesas: a pesar de la variedad de opciones, la tendencia en los últimos veinte años ha sido la de sustituir las legumbres por la carne. O lo que es lo mismo: cambiar la proteína de origen vegetal por la animal en lugar de pasar de una a otra, alternando ambos tipos. Si en 1960 el consumo medio de legumbres en España era de 12-14 kg. por persona al año, hoy en día este índice ha bajado a poco más de 3 kg. anuales.

En el proceso de cambiar las legumbres por la carne acabamos multiplicando por 2 la ingesta de grasas animales de toda la familia, especialmente si seguimos la recomendación de consumir proteína a diario. La legumbre es un fuente muy rica de proteínas de origen vegetal, que, a pesar de lo que se suele creer, no es de peor calidad que la proteína animal; las legumbres únicamente escasean en algunos aminoácidos esenciales, que se pueden aportar combinándolas con arroz o patata como ya hacían nuestras abuelas una generación atrás.

¿POR QUÉ HAY QUE DÁRSELAS A LOS NIÑOS?

A la hora de preparar legumbres en casa, nada de 'si quieres las comes y si no las dejas'. "Su contenido en energía a partir de proteínas e hidratos de carbono complejos son elementos clave para etapas de crecimiento", explica Manuel. "Además no debe olvidarse su aporte de folatos y vitaminas de tipo B, así como hierro y calcio, minerales esenciales en todas las edades, pero en especial en niños y adolescentes", ya que son de gran importancia para el crecimiento y desarrollo infantil. Además, y muy importante, no cuentan como una de las cinco raciones de verduras y frutas diarias que recomiendan los expertos. "Las legumbres son un grupo de alimentos distinto al de hortalizas, por lo que no cuentan como una ración de esas cinco. El único caso serían los guisantes: secos cuentan como una ración de legumbres, pero cuando los consumimos en fresco, cuentan como hortalizas".

En cuanto a las porciones infantiles, lo recomendable es incluirlas en tres o cuatro raciones a la semana, de unos 60-70 g. en crudo que corresponden a 130-150 g. en cocido. Fundamental también analizar a conciencia el menú escolar, para identificar que tipo de nutrientes reciben los niños durante la semana, y complementarlos en casa. "El consumo general de legumbres se ha reducido considerablemente y los menús escolares no son una excepción. Mientras que el consenso sobre alimentación en los colegios recomienda que se sirvan legumbres al menos seis veces al mes, son muchos los centros que no llegan a esa frecuencia".

"Lo que primero en lo que deben fijarse los padres es que el menú esté supervisado por un dietista-nutricionista colegiado. Los padres tienen derecho a que esto sea así, y por lo tanto, ellos son responsables de que el centro tome conciencia de que vale la pena apostar porque sea ese profesional el que participe, no solo en el menú escolar sino también en el entorno alimentario del colegio, instituto o la guardería".

CÓMO LAS PREPARAMOS PARA QUE LOS NIÑOS LAS COMAN

Todas las legumbres que se consumen habitualmente en España, tales como judías, garbanzos o lentejas, tienen contenidos nutritivos similares. "Lo ideal es alternar tanto en tipos como en preparaciones culinarias, y recurrir a la recetas tradiciones de nuestra gastronomía mediterránea, en especial aquellas cocinadas o preparadas con verduras y pescados, y las que contienen pequeñas cantidades de carnes y derivados", puntualiza Manuel.

Una de las grandes ventajas de las legumbres y hortalizas en la cocina es que actúan como vehículos para facilitar el consumo de otros grupo de alimentos, así como el de aceite de oliva o cereales. Por ejemplo, el tomate, la cebolla, el puerro o el ajo, junto al aceite de oliva, "son irremplazables en el típico sofrito en recetas de legumbres, aportando sabor y texturas propias".

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