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Leonor y Sofía, dos herederas camufladas

Vanitatis Vanitatis 03/11/2016 Paloma Barrientos

Hace tiempo, siendo aún princesa, Doña Letizia marcó las pautas de conducta que iban a imperar en la Zarzuela con respecto a su vida privada y a las de sus hijas. Y lo ha cumplido. No hay noticias de celebraciones familiares, ni salidas que no sean oficiales, ni dato alguno sobre actividades que Doña Letizia considera que no forman parte de su agenda. De hecho, y a diferencia de la Reina Sofía, la consorte real no trabaja los fines de semana, salvo que sean viajes institucionales o fechas muy determinadas, como el 12 de octubre, Día de las Fuerzas Armadas, o recientemente la visita al pueblo ejemplar de Asturias.

Las imágenes de Leonor y Sofía paseando con su madre en un reportaje publicado en '¡Hola!' bajo el título 'Plan de chicas por Madrid' ha resultado impactante. Y no por la salida en sí, que debería ser más habitual y más normalizada, sino por la actuación tanto de la madre como de las niñas. Si se tiene en cuenta que el grupo se mueve en su vida privada con una importante seguridad y, por lo tanto, no es posible que la Reina se pudiera sentir agobiada en el caso de ser reconocida, ha llamado la atención la manera que tuvieron de actuar: las niñas con gorras caladas hasta las cejas que complicaban la caminata y tapándose la cara al avistar a los fotógrafos, seguramente por haber sido instruidas para hacerlo así, como hace Doña Letizia en sus desplazamientos privados. Unos gestos que sorprenden después de haberlas visto saludar, sonreír y comportarse como niñas encantadoras en sus apariciones públicas. Que la princesa de Asturias y la infanta Sofía reaccionen de esa manera no es beneficioso para su educación, ni para su desarrollo personal.

Doña Letizia y sus hijas en el Día de la Hispanidad (Gtres) © Proporcionado por Vanitatis Doña Letizia y sus hijas en el Día de la Hispanidad (Gtres)

Ha llegado a tal punto que ya los periodistas no llaman al departamento de Comunicación de palacio porque la respuesta siempre es la misma cuando la información tiene que ver con actividades lúdicas del jefe del Estado y su familia. "No sabemos, no nos consta" y así sucesivamente. La órdenes hay que cumplirlas, aunque las cuestiones sean tan inocentes como preguntar por ejemplo si la infanta de Asturias hará algo especial el día de su cumpleaños o si las hermanas estudian chino mandarín, como se dijo en su momento. Todo esto está clasificado como si fueran dosieres del Centro Nacional de Inteligencia.

Forman parte del núcleo duro

Y esto también afecta a la manera en que se transmite esos mensajes a las niñas reales de aparentar una normalidad en sus vidas que no es tal. Ellas pertenecen al llamado 'núcleo duro' compuesto por sus padres y los abuelos, los Reyes eméritos. Todos reciben sueldo y manutención de los Presupuestos Generales del Estado. Y por lo tanto donde hay privilegios también hay obligaciones, que no pasan por esconder a la futura reina y a su hermana ya que son 'núcleo duro'.

Por cierto, que no fue la prensa, sino la Casa Real, la que definió con este sobrenombre el cambio que se originó en la familia Borbón cuando hubo que desplazar a los duques de Palma por el caso Nóos y de rebote eliminar a la infanta Elena, que nada tenía que ver con las tropelías de su hermana y cuñado. Fue la estrategia para que la corrupción no afectara al Rey Felipe, con una trayectoria sin amistades peligrosas que empañaran su impecable reinado.

El último posado oficial de la Familia Real en Mallorca (Gtres) © Proporcionado por Vanitatis El último posado oficial de la Familia Real en Mallorca (Gtres)

Por ahora se le pueden poner pocos peros al jefe del Estado, salvo el haber aceptado que sus hijas sean invisibles, como ha querido Doña Letizia. Esta manera de actuar resulta totalmente contraria a lo que sucedió en su infancia y adolescencia, cuando sus padres compartían con el pueblo soberano vacaciones, cumpleaños, Reyes Magos, primeros días de colegio, juegos, deportes náuticos y jornadas de esquí. Dado que todo esa exposición mediática no fue negativa para el desarrollo emocional e intelectual del príncipe de Asturias habrá que preguntarse por qué eso no sirve para sus hijas. Nunca se vio a Felipe niño, Felipe adolescente o Felipe joven taparse la cara o esconderse bajo una gorra cuando acompañaba a sus padres, como ha sucedido ahora con 'la salida de chicas' de la Reina y las niñas. Una de ellas ostentará la jefatura de Estado y deberá asumir que privilegios y obligaciones van unidas. Y que en este caso, igual que para el resto del 'nucleo duro', los privilegios superan a veces las obligaciones.

Princesa para lo bueno y para lo malo

Los entonces príncipes de Asturias tras el nacimiento de la infanta Sofía (Gtres) © Proporcionado por Vanitatis Los entonces príncipes de Asturias tras el nacimiento de la infanta Sofía (Gtres)

Que el colegio levante unos metros el muro por seguridad y policías custodien el centro, que al resto de los padres se les indicara que las niñas reales no podían salir en los vídeos navideños y de fin de curso o que a Doña Letizia se le permitiera entrar en la cocina no forma parte de la vida cotidiana de ningún niño que acude al colegio Santa María de los Rosales. De todo esto, las infantas ya deben tener constancia de quiénes son y del lugar que ocupan en el organigrama institucional.

No es necesario ni beneficioso que Leonor y Sofia estén todas las semanas en las revistas de entretenimiento, pero sí que su imagen se conozca, como sucede con los hijos y herederos de otras monarquías europeas. Esos reyes saben que en tiempos revueltos o cuando partidos políticos cuestionan la institución la mejor manera de subir las encuestas es mostrar la imagen de unidad familiar con los niños trotando por los prados, haciendo galletas en Navidad o recogiendo huevos de Pascua. Aún no hay ni una sola fotografía oficiosa de Leonor y Sofía en Asturias cuando han viajado con sus padres en varias ocasiones instalándose en casa de unos amigos.En periodismo se dice que lo que no se cuenta no existe. Puede ser que tanta invisibilidad programada por Doña Letizia, y parece que en menor medida por Don Felipe, no sea tan positivo como parece. Las niñas reales nunca pueden aparecer tapadas y furtivas como si fueran los hijos de Michael Jackson. 

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