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Los Mora-Figueroa, en el banquillo por una presunta estafa de dos millones de euros

Vanitatis Vanitatis 04/03/2016 Mayka Paniagua

El empresario y terrateniente andaluz Ramón Mora-Figueroa y su hijo, Ramón Enrique Mora-Figueroa, tendrán que declarar en calidad de investigados el próximo 10 de marzo en el juzgado de San Roque por la querella que interpuso el exjugador de polo David Stirling el pasado mes de agosto por un presunto delito de estafa que asciende a dos millones de euros, según ha podido saber en exclusiva Vanitatis.

Ramón Mora-Figueroa y su esposa, Carmen, en una imagen de archivo © Proporcionado por Vanitatis Ramón Mora-Figueroa y su esposa, Carmen, en una imagen de archivo

Los Mora-Figueroa intentaron que el juzgado rechazara la demanda por considerarlo no competente y porque, a su juicio, la trama no era criminal sino civil. Sin embargo, el juzgado acordó la apertura de diligencias para investigar si la denuncia era cierta y ha acordado, a petición de la acusación, entre otras cosas, la práctica de diligencias como realizar el cruce de facturación entre el entramado de los Mora-Figueroa y otras sociedades implicadas en la causa para dilucidar quién cobró por aquellos servicios y varios oficios a la Agencia Tributaria. La defensa de los Mora-Figueroa aún no ha solicitado ninguna diligencia en orden a esclarecer los hechos.

Así, finalmente los Mora-Figueroa se sentarán en el banquillo para ofrecer declarar por una presunta estafa. Esta familia es una de las más ricas de Andalucía con una fortuna que 'Forbes' estima en unos 800 millones de euros, amasada en bodegas, el campo, la agricultura y con la distribución de la Coca-Cola. Además, son una pieza fundamental del Santa Marina Club de Polo, un club exclusivo de Sotogrande que acoge la principal competición deportiva de este deporte. Ramón Enrique Mora-Figueroa es el actual presidente del club después de que su padre le cediera el testigo. “Ramón siempre les dice a sus hijos que si van a hacer algo que lo hagan bien”, cuenta un conocido de la familia a este medio. Con ese objetivo emprendieron la expansión de la marca Santa Marina Club de Polo, pero algo debió de fallar para que un empleado se atreviera a acudir a los tribunales y enfrentarse a una de las familias más poderosas de Andalucía.

Ramón Mora-Figueroa padre (dcha) e hijo (izda) © Proporcionado por Vanitatis Ramón Mora-Figueroa padre (dcha) e hijo (izda)

A los Mora-Figueroa la querella no les ha caído muy bien, según fuentes del caso. Vanitatis ha intentado recabar el testimonio de la familia o de sus abogados sin éxito. Desde su departamento de comunicación nos han remitido un escueto comunicado que afirma que “la relación contractual con David Stirling por los servicios prestados en el Santa María Polo Club se dio por finalizada hace más de diez años”.

¿De dónde viene esta demanda?

Los que frecuentan Sotogrande cuentan que cada año se viste de gala para recibir el Torneo Internacional de Polo, un acontecimiento único que reúne a los mejores jugadores y aficionados de este deporte, contribuyendo a que el enclave se conozca mundialmente. Hace ya muchos años fueron unos pocos los que creyeron en el proyecto y se pusieron a trabajar para conseguirlo. A principio de los años sesenta Sotogrande no era más que un latifundio despoblado formado por varios cortijos. Joseph McMicking y Enrique Zóbel, un célebre jugador de polo, se fijaron en las posibilidades de este pueblo como epicentro del polo y 'delegaron' en Ramón padre para que se hiciera cargo del proyecto. En 1965 tenía solo una cancha, la cancha de La Playa. “Hubo un periodo donde el polo languideció. El gran empujón llegó en el año 85, cuando David Stirling propone a mi padre y a Enrique llevar adelante el Santa María Polo Club. Con David Stirling volvimos a situar el polo en el nivel que le correspondía”, reconoció el actual presidente del club en una entrevista a la revista 'Spend In'.

David Stirling, en una imagen de archivo © Proporcionado por Vanitatis David Stirling, en una imagen de archivo

Según la querella, la relación profesional y personal se estrechó tanto que el jugador de polo fue contratado “en exclusiva” por Glenton España, una de las sociedades de los Mora- Figueroa en 1997. Fueron años de esplendor con Stirling como director general. Imaginen: un torneo de verano de polo puede generar en la zona una cifra entre 12 o 14 millones de euros gracias al turismo exclusivo que atrae. La familia percibió el negocio tras el deporte y adquirió suelo y más suelo, instalaciones y canchas haciéndose con el control del club. A través de sus sociedades adquirieron fincas rústicas en San Roque que, según describe el escrito, eran un “auténtico patatal”. La idea era convertirlas en urbanas y recalificarlas. Stirling, sin embargo, quería futuras canchas de polo y un complejo hípico de altura. Se trataba de construir la ciudad del polo tomando como ejemplo otros enclaves internacionales como el del multimillonario texano John Goodman, conocido en Palm Beach como el ‘magnate del polo’.

David era el elegido para acometer el ambicioso proyecto. Sabía de caballos, de polo de alto nivel… era perfecto. A cambio, le prometieron “altísimas remuneraciones” de forma verbal. “Ramón le decía que le iba a jubilar por la puerta grande”, recoge el escrito. En 2004 cuando Ramón y Fernando Castrillón (también citado a declarar) en nombre de Glenton España ‒hoy Netco Investment‒ establecen en un contrato que su sueldo depende de la aprobación de un plan urbanístico que permitiría transformar el patatal en la macrolujosa urbanización. Ese plan se aprobó en marzo de 2015 y el jugador de polo sigue sin cobrar.

La ciudad del polo sigue adelante

Mientras, los Mora-Figueroa siguen con el proyecto. El club, que cuenta con doce campos de polo y un centro ecuestre que funciona todo el año, prepara el inicio de las obras después de que la Junta haya revisado favorablemente el Plan de Ordenación de San Roque, que contempla la recalificación del suelo afectado en Los Pinos, entre la Marina de Sotogrande y Torreguadiaro. Un total de 300.000 metros cuadrados de terreno rural que han pasado a “suelo urbano de baja densidad”.

El proyecto de Sotogrande está a la espera de la modificación de otro punto para construir la primera fase del proyecto, que incluye un nuevo parque fluvial para el Guadiaro, zonas verdes, un club deportivo, centro de negocios, una casa club, 200 plazas hoteleras de lujo distribuidas entre un hotel del polo de cinco estrellas y 25 exclusivos apartamentos con vistas a la cancha de polo, y veinte parcelas 'premium' para 25 apartamentos de lujo. La apuesta del Santa María Polo Club permitirá construir clubes rurales de polo e hípica, villas ecuestres y granjas equinas que sirvan de bases a equipos deportivos europeos. Lo siguiente será el aterrizaje de inversores y jinetes.

David Stirling y su familia siguen vinculados al mundo del polo. Él colaborando con los Zóbel y su mujer con una pequeña empresa que ayuda con avituallamiento a los equipos de polo cuando compiten en Sotogrande. Además el exjugador de polo tiene una finca en Uruguay y es director de una escuela para niños desfavorecidos. Sus hijos han seguido sus pasos. David, el Pelón, y Santiago acaban de participar en un torneo de polo en las escuelas del papa Francisco.

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