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Los siete errores de los Reyes este verano

Vanitatis Vanitatis 30/08/2016 Paloma Barrientos

El viaje secreto de los Reyes Felipe y Letizia por las costas de Croacia a bordo del velero 'Dolce Vita' ha vuelto a poner en el punto de mira la gestión de las vacaciones y vida privada del jefe del Estado y su consorte. La polémica de esta escapada, descubierta en el programa 'Salvame' (Telecinco), no alcanza los niveles de escándalo que supuso el asunto Botsuana con Corinna y la foto del elefante abatido por Don Juan Carlos, pero sí ha supuesto un elemento discordante en la trayectoria impecable de Felipe VI.

Es una historia rocambolesca, donde hay medias verdades, engaños, falta de transparencia institucional y puestas en escena más parecidas a las que protagonizan personajes televisivos cuando quieren escapar de los 'paparazzi' que del matrimonio real. Un crucero que oficialmente no estaba previsto, porque este año, como aclaró el Rey en el posado de Marivent de principios de agosto, eran “vacaciones atípicas”. La razón de este adjetivo dicho por Felipe VI ante más de 40 medios acreditados tenía que ver con la situación en la que se encontraba España, con un Gobierno en funciones, una clase política incapaz de ponerse de acuerdo y los ciudadanos hartos de tanto cambalache. También sirvió de excusa para no acudir a los Juegos Olímpicos.

Este desbarajuste institucional se podrá resumir en los siete errores del verano real:

1.- Las “vacaciones atípicas” no lo fueron tanto. Repitieron crucero, como ya hicieron los veranos anteriores navegando por la Costa Amalfitana y Grecia. Esta vez, el problema no ha sido la escapada en sí, sino el engaño al aparentar que, dado el momento político, el jefe del Estado y su familia permanecían en Madrid.

2.- La incertidumbre de una posible investidura que acabara con el Gobierno en funciones fue la excusa para que los Reyes no acudieran como en otras ocasiones a los Juegos Olímpicos. Ha sido la única Casa Real europea que no ha estado presente en Río. Los deportistas han echado de menos ese apoyo real y se llegó a comentar en la Villa Olímpica que si Felipe VI no podía acudir, que hubiera delegado en Don Juan Carlos, solo o acompañado de Doña Sofía. El crucero ha convertido esa ausencia en una falta de interés por el esfuerzo de los deportistas españoles.

3.- Los Reyes actuales y los eméritos han sido siempre la mejor imagen de la marca España para el sector turístico y, sobre todo, para las Baleares, desde que la familia real decidiera pasar en Marivent sus vacaciones. Este verano, la presencia del jefe del Estado y su mujer ha sido vista y no vista. La Reina Letizia no apareció por las instalaciones del club náutico mientras celebraba la Copa del Rey. Felipe VI se embarcó una mañana. La disculpa, como siempre, la situación política. La Copa del Rey de Vela resulta económicamente muy rentable para Palma, con unos ingresos de alrededor de 14 millones de euros.

4.- El crucero en el velero 'Dolce Vita' podría haber discurrido por aguas del Mediterráneo recalando en la isla de Cabrera, a la que solo se puede acceder con permiso y con libre acceso a la familia real. No habría hecho falta alquilar el barco porque el 'Somni' (el yate alternativo que utilizan) es lo suficientemente bueno para disfrutar de una excelente navegación.

5.- El precio del alquiler del 'Dolce Vita', de 32.000 euros a la semana (según figura en una página de alquiler de embarcaciones) más los gastos de servicio de 550 euros por persona en pensión completa, ha convertido estas vacaciones privadas y secretas en motivo de crítica tras los anuncios públicos de austeridad.

6.- Otro punto de discordia ha sido la puesta en escena por parte de los Reyes para mostrar que no disfrutaban de días de ocio este año. Con el panorama político existente, era comprensible que el jefe del Estado mantuviera este verano un perfil bajo, con apariciones controladas y filtradas, como fue la salida al cine un domingo y la cena del matrimonio ocho días después. Ese intervalo sirvió para aparentar que el Rey y su familia permanecían en Madrid, cuando en realidad habían estado navegando por aguas del Mediterráneo, atracando en puertos menores para que no hubiera constancia gráfica.

7.- Un engaño o una media verdad que choca con la línea de transparencia marcada por la hoja de ruta del jefe de Estado actual. Unas salidas semipúblicas documentadas gráficamente. Según parece, hubo filtraciones interesadas para demostrar que Don Felipe estaba al pie del cañón.

Ese secretismo no ha servido para que al final la verdad saliera a flote y este viaje dejara al descubierto los errores veraniegos cometidos por los Reyes Felipe y Letizia. La pregunta que queda en el aire es por qué los asesores de la Zarzuela, aparentemente, no tomaron cartas en el asunto. O puede ser que no los dejen.  

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