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Mónica Pont: "Mi padre me maltrató desde pequeñita"

Logotipo de Vanitatis Vanitatis 17/11/2016 Ángeles López

Lleva más de diez años batallando en los juzgados contra su exmarido, Javier Sagrera, por la custodia de su hijo, tras un tormentoso divorcio. Cuando Mónica Pont dejó Barcelona para trabajar en Madrid, un juez gerundense ordenó que el menor debía quedarse con su padre por “arraigo al territorio”. Ahora, la actriz, que solo puede ver a su pequeño cada 15 días y siempre en Gerona, ha plasmado su vivencia –así como la de otros padres en idéntica situación– en su primera novela, 'No estás sola' (Martínez Roca), cuyos beneficios irán a parar a la Fundación Mujeres, que destinará el dinero al fondo de becas Fiscal Soledad Cazorla. Desde la tranquilidad y sin ningún atisbo de resentimiento, desgrana el perfil de su protagonista, Carolina, así como el paralelismo con su propia persona.

Pregunta: ¿Preparada para las críticas?

Respuesta: Sí, ¡claro! Estoy preparada tanto para el halago como para la crítica. No me creo ni lo uno ni lo otro, solo confío en mi verdad.

Portada del libro de Mónica Pont © Proporcionado por Vanitatis Portada del libro de Mónica Pont

P: ¿A la portada le ha faltado un tag que rezara: "Basado en hechos reales"? (Porque es la historia de la propia narradora…)

R: Va a surgir y me lo van a preguntar. Claro que está basado en mis hechos reales, pero también me he nutrido de experiencias de padres y madres que han pasado por el mismo proceso. De ahí el título: 'No estás sola'. Ni lo estoy yo, ni lo está tanta gente que sufre y ha sufrido el mismo proceso.

P: ¿No teme demandas?

R: Quien quiera demandarme es porque puede sentirse identificado en esta novela. Es una ficción, ¿no? Si lo hacen, será porque su conciencia no está muy limpia, y no es mi problema que lo que yo haya contado pueda concernirles.

P: Carolina, su protagonista, fue maltratada... ¿La escritora también, tanto por su padre como por su exmarido?

R: Yo sufrí maltrato desde muy pequeñita, por parte de mi padre, y no me importa decirlo. No tengo que sentir vergüenza. Pero el peor maltrato no es el físico. Una bofetada o un ojo morado duelen menos que el daño psicológico; ese que te hunde y te hace cada vez más pequeñita... como una mala versión de ti misma.

P: Ahora entiendo por qué, al igual que en la novela, su padre testificó contra usted en el juicio por la custodia…

R: Tuve un progenitor al que la palabra padre le viene muy grande. Nunca lo fue. Efectivamente, intentó testificar contra mí, pero el juez no le dejó.

P: Entonces, ¿es verdad que hay un imán en las mujeres maltratadas por sus padres que les hace sentirse atraídas por maltratadores?

R: Totalmente. También lo digo en el libro. Necesité terapia mucho tiempo para superar situaciones personales, aunque la mejor de todas ha sido escribir este libro. Pero siempre me lo advirtieron: el referente de un padre lo buscarás en tus parejas.

La actriz Mónica Pont durante la presentación del libro (Gtres) © Proporcionado por Vanitatis La actriz Mónica Pont durante la presentación del libro (Gtres)

P: Perdone que sea tan directa, pero ¿su marido no quería ser padre? (En lo de las patadas que sufre la protagonista, embarazada, no entramos)

R: En la novela, Carolina Costello sufre los primeros días de embarazo presiones para que el niño no nazca, pero tanto ella como yo tuvimos clarísimo que aunque el padre no quisiera, la madre seguiría adelante. La historia de mi protagonista corre en paralelo a la real…

P: ¿También tuvo una suegra tan agria que la ninguneaba, era la 'dueña' de la casa y le hacía sentirse un ser despreciable e inferior?

R: (Risas) Sería una magnífica secundaria en cualquier historia, ¿verdad? Desde luego, hay más suegras de este estilo de lo que parece. Sufrí tanto con mi suegra que me he prometido no ser nunca así con la novia de mi hijo, tanto si me gusta como si no...

P: Como a su protagonista, ¿también le advirtió su entorno que no se casara?

R: Sí. Es más, la fecha de la boda era la misma que en el libro. Mi entorno me dijo que no me casase y llegué a dudar, pero seguí adelante porque anular una boda de ese calibre era tremendo.

Mónica Pont en un acto público en Marbella (Gtres) © Proporcionado por Vanitatis Mónica Pont en un acto público en Marbella (Gtres)

P: Es un libro de denuncia, pero sobre todo de autoayuda, donde da pistas para que no cometan errores explicando su experiencia personal. Pero poca pista se puede dar, ante el muro legal con el que se topó...

R: Es una novela para denunciar la injusticia de la justicia, para ayudar a la propia autora como terapia y que puede resultar de apoyo a muchos padres y madres en la misma situación. Mi recomendación es que lo lean porque pueden ver un punto de vista que aún está por llegar, una fase de todo el litigio que aún no les ha ocurrido. Seremos papás y mamás, pero nuestros hijos están por encima de todo. No dejemos que un juez, que es una tercera persona, decida por su futuro educativo y psicológico. Es mejor un mal pacto que un buen juicio. Si puedo ayudar a una sola pareja, ya habrán servido de algo estas páginas.

P: Muchos pensarán: "Algo hizo para que la justicia le quite la custodia a una madre...”.

R: Claro. Cuando quieren insultarme en las redes, lo dicen. Para ellos tampoco estaría de más leer la novela. Quienes piensen que mi protagonista –o yo– fuimos malas madres, que entiendan el contexto. Soy, y seguiré siendo, la mejor madre para mi hijo.

P: Las leyes, el enchufismo judicial, los contactos nacionalistas de su ex con el poder, una Toscana que recuerda al Ampurdán y un Milán que sería una metáfora de Madrid…

R: La novela la sitúo allí porque podría ser algo parecido a lo que me sucedió a mí. Todo el periplo nacionalista fue surrealista.

Mónica Pont en una imagen de archivo (Gtres) © Proporcionado por Vanitatis Mónica Pont en una imagen de archivo (Gtres)

P: ¿Nacionalismo contra centralismo, también mediante una custodia?

R: Así es. Me quitaron la custodia del niño porque priorizaron el arraigo de mi hijo con Cataluña antes que el arraigo a su propia madre. Todo, porque tenía que venir a trabajar a Madrid y se hablaba un idioma extranjero, según la abogada de la parte contraria. Se convirtió en un tema político. Pero la madre de la criatura ya vivía en Madrid y en el Ampurdán no podía ganarse la vida. Lo más sorprendente es que me la dieron, gracias a un contrato de trabajo... pero a mí, como a la Carolina de mi libro, tras un año, me lo quitaron cuando ya había mejorado a nivel de integración. ¡Si un niño de siete años a lo que tiene arraigo es a su madre!

P: Su exmarido tenía buenos contactos políticos... ¿No ha pensado tomar nuevas medidas?

R: En la justicia siguen estando los mismos. En el Tribunal Superior de Justicia, igual. Aquellos jueces-políticos han protegido al de allí porque, aunque yo sea catalana, voto en Madrid... y me parece un acto de crueldad. Lo único cierto es que no puedo levantarle, llevarle al colegio, ayudarle con los deberes... sin haber hecho nada. ¡Solo por necesidad de seguir trabajando!

P: ¿Sabe si su ex ha leído el libro? Porque igual comprende su dolor…

R: (Risas) Quien no tiene corazón, o está cubierto de odio y afán de venganza, no se puede ablandar. El árbol que da peras nunca dará manzanas. No cambiará nunca…

P: ¿Cuánto ve a su hijo?

R: Dos fines de semana al mes. Y paso una pensión de alimentos.

P: Su hijo tiene edad para leer el libro: ¿le asusta lo que pueda pensar?

R: No. Me ha visto escribir el libro y sabe el final. Es conocedor de todo y la primera persona a quien le regalé un ejemplar dedicado.

P: ¿Lo ha leído ya?

R: No, pero ha visto la dedicatoria y me dijo: "Mamá: ¿has tenido que sufrir mucho, verdad?". A punto de cumplir 13 años es un niño muy maduro y sabe quién es quién. Antes no, era muy influenciable, pero ahora no le manipula nadie.

P: Con su edad ya puede ser escuchado por un juez, ¿por qué no lo permite?

R: Es una edad muy justa. La ley dice que puede ser escuchado, igual que lo fue con 7 años, pero no tenía la madurez suficiente. La ley dice que no hay que confundir el deseo del menor con el interés del menor. No sería determinante y no quiero. Quiero que mi hijo lo tenga muy claro, para que ningún juez, fácilmente influenciable, quiera malversar sus deseos y su bien.

P: ¿No teme que la influencia de su padre le haga ser como él?

R: Sí, totalmente. Ahora ya se hace mayor, pero su padre, como el Francesco de la novela, es como una gota malaya, horada... Cuando quiere algo es tan persistente que se le da la razón para que se calle. Pero el crío me lo cuenta. La gente no cambia. Mi historia, lo sé, tendrá un final feliz.

P: ¿Habrá una segunda novela con el final feliz de tu historia?

R: No sé... Pero tengo otras futuras novelas en mente, aunque sigo pensando que el tiempo es el mejor autor.

P: Prepara su regreso al teatro con una obra de intriga, 'Diamantes en la oscuridad', de Tirso Calero, uno de los guionistas estrella de televisión ('Amar es para siempre' o 'Gran reserva')... ¿Para cuándo?

R: Estamos en preproducción y financiación. Si todo se arma bien, me centraré en ello, porque también soy productora. Pero será pronto, muy pronto.

P: Seamos un poco frívolas: ¿se cuida mucho?

R: Tengo 45 años... pero tengo una genética estupenda por la que doy gracias a Dios. Solo hago deporte, duermo siete horas como mínimo y como de todo en plato de postre, como decía Grande Covián…

P: ¿Se ha retocado algo?

R: Solo el pecho hace muchos años, cuando estaba en la moda, porque tenía una talla menos de lo deseado. De lo demás, nada de nada.

P: Cuando necesita relajarse... ¿Guisa o arregla estanterías?

R: Como chocolate. Pero realmente me desestreso con el deporte: unas bambas, mi perra y a correr al campo. El aire y abrazar árboles me da una energía positiva tremenda.

P: Hace 4 años protagonizó la portada de la revista 'Interviú'. ¿Lo volvería a hacer?

R: No, porque a mi hijo le sentó fatal. La gente me recuerda esa portada, los 'realities' en los que participé... Y aunque no me arrepiento, solo digo algo: tenía que pagar 200.000 euros de abogados. Tras 10 años litigando con los mejores abogados para competir contra mi ex por la custodia de mi hijo, me arruiné. Por tanto, me sirvió para una finalidad y me escudé tras un personaje. No me arrepiento. Bienvenidos sean más programas.

Portada de Mónica Pont en 'Interviú' © Proporcionado por Vanitatis Portada de Mónica Pont en 'Interviú'

P: Y ahora, ¿iría a 'Sálvame'?

R: Para hacer promoción del libro, claro, porque tiene mucha audiencia y aquel que vea la tele u oiga la radio y se sienta identificado le vendrá bien. Yo he donado todo lo recaudado con el libro a la Fundación Mujeres, pero al lector en la misma situación le puede reconfortar. Eso sí, pediría que no me machacaran. Que me den caña, luego, en otro momento y por otros motivos. No por el libro, por favor.

P: ¿Qué tal se lleva con los colaboradores de 'Sálvame', porque con Lydia tiene lo suyo?

R: Jajaja. Eso es una bobada. Es solo de cara al entretenimiento.

P: Cambiando de tema: ¿Qué opina de que haya ganado Trump?

R: Yo conocí a los Clinton en Viena... en una gala contra el sida. Me enamoraron. Tienen una fuerza increíble: él es un seductor inteligente y ella no menos cualificada, al tiempo que arrolladora. Me hubiera encantado que hubiera ganado Hillary, pero sabía que ganaría Trump; lo sabía. En América cualquier cosa puede pasar. Se rieron de mí, pero lo sabía, porque tenemos antecedentes como el de Reagan. Era cuestión de sentido común.

P: En España: nuevo Gobierno, el derrumbe de PSOE, el ascenso de Podemos, Ciudadanos…

R: Yo he perdido la fe en la política, pero creo que las cosas se han puesto en su sitio. Lo que funciona no debería tocarse y el país empezaba a emerger. Ha habido corrupción, sí, pero en todos los partidos. Rivera podría ser un buen presidente el día de mañana. No me importa decir que voté al PP, pero, ojo, que no se relajen. Hay emergentes que traen nuevas propuestas y podemos mirarles con cariño.... Lo primero que deberían hacer es cargarse a los corruptos.

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