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Marcela Temer, una nueva primera dama en contra de la mujer trofeo

Vanitatis Vanitatis 02/09/2016

  Michel Temer y Marcela Temer (Cordon Press) © Proporcionado por Vanitatis Michel Temer y Marcela Temer (Cordon Press) © Externa

Marcela Temer, una exreina de la belleza 43 años más joven que su esposo, Michel Temer, se convirtió este miércoles en primera dama de Brasil y tiene ante sí el reto de rebelarse ante la etiqueta de mujer trofeo para millonarios que se le ha colocado en su país. La nueva primera dama carga el estereotipo de encarnar la típica historia repetida mil veces en las telenovelas brasileñas de una joven guapa, rubia teñida, que enamora al rico y poderoso de turno para llevar una vida de lujos y sin trabajar.

Recientemente una revista levantó una polvareda al decir que Michel Temer es "un hombre de suerte" por estar casado con una mujer "bella, recatada y hogareña", virtudes al parecer deseables para las esposas en las clases más tradicionales (y adineradas) de Brasil, pero que soliviantaron a los grupos feministas.

Desde que saltó a la fama al salir al balcón del Palacio de Planalto en la investidura de Dilma Rousseff en 2011, Marcela Temer casi no se ha dejado ver en público. En los últimos tres meses, desde que su marido asumió la Presidencia de forma interina, solo participó en dos actos oficiales y su único posado familiar se produjo durante el primer día de escuela de su hijo Michel, de siete años.

La discreción ha formado parte de la vida de la pareja desde que se conocieron en una fiesta del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) en 2002, a la que le llevó su tío. Marcela Tedeschi (su apellido de soltera) pidió hacerse una foto con Temer, que por aquel entonces ya era una figura conocida, y el político se encandiló con la joven de 19 años y le pidió una cita. Para sorpresa de Temer, Marcela fue acompañada por su madre, que a pesar de la diferencia de edad dio su permiso para el noviazgo, que fue rápido.

Ella se tatuó el nombre de Michel en la nuca, que deja entrever cuando se deja una trenza, y él le escribió unos ardorosos poemas que ha publicado en un libro. La pareja se casó un año después, en 2003, en la más absoluta intimidad con la única presencia de doce invitados.

Hasta entonces, sin hacer gala de ningún recato, Marcela había soñado hacer pinitos en el mundo de la moda y se presentó a varios concursos de belleza. Quedó segunda en el Miss Paulinia, su ciudad natal, y ganó el Miss Campinas en 2002 y un año después fue segunda en un Miss Sao Paulo no oficial. Sin embargo, decidió dejarlo todo por amor y abandonó los concursos al contraer matrimonio.

Entre salones de belleza y centros comerciales

Recientemente estudió derecho, aunque no llegó a hacer los exámenes para obtener el título de abogada porque en aquella época nació el único hijo del matrimonio, llamado en casa "Michelzinho". Desde que Temer asumió la vicepresidencia en 2011, ella ha vivido con su hijo en Sao Paulo, donde, además de estudiar, se ha dedicado a hacer vida casera y a pasearse por centros comerciales, establecimientos de belleza y peluquerías de lujo, según ella misma ha revelado en las escasas entrevistas que ha concedido.

Se mudó a Brasilia el pasado julio, después de que unos militantes de izquierda le hicieron un par de escraches en la puerta de su mansión despertando a toda la familia a cacerolazos.

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