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Martina Fraysse, la 'madrastra' en el cuento del Cordobés

Logotipo de Vanitatis Vanitatis 06/02/2016 Paloma Barrientos

Manuel Díaz, el Cordobés, no ha querido dejar pasar más tiempo para reivindicar judicialmente lo que considera le corresponde por derecho de cuna. 47 años ha esperado a que su padre, Manuel Benítez, tuviera un gesto, un acercamiento o una palabra que propiciara ese encuentro filial. Durante todo ese tiempo, el torero dio la callada por respuesta y no hubo manera de que amistades comunes del mundo taurino y figuras del toreo intentaran mediar en esa situación tan injusta. La respuesta era siempre la misma: un no rotundo.

Manuel Benítez con su esposa y su hijo Julio (Gtres) © Proporcionado por Vanitatis Manuel Benítez con su esposa y su hijo Julio (Gtres)

Manuel Díaz supo desde muy pequeño lo que había sucedido entre su madre y el torero. Fue la propia María Dolores González quien le explicó al hijo los tempos de esa relación que terminó cuando ella se quedó embarazada. A partir de ese momento, Manuel Benítez desapareció de sus vidas y nunca más volvió a mantener ningún contacto con ellos. Lo llamativo de la historia fue que ese hijo no reconocido ha sido su fotocopia tanto físicamente como a la hora de triunfar en la profesión. Los otros cinco, en cambio, son más parecidos a la madre, Martina Fraysse, la mujer con la que se casó Manuel Benítez el 11 de octubre de 1975 en Palma del Río, después de que hubieran nacido los dos primeros, Maribel y Manuel.

En aquel momento tuvieron que ser inscritos en el registro civil solo con el apellido de la madre. Así estaban las cosas en España, donde los hijos fuera del matrimonio eran bastardos y por lo tanto los suyos también lo eran, igual que Manuel Díaz, al que en cambio siempre negó el pan y la sal.

¿Y cuál era la razón para que el Cordobés no quisiera nunca dar ese paso de reconciliación con un una criatura que no tenía culpa de nada? No se entiende, porque la vida de Manuel Benítez fue muy dura y llena de tragedias. La madre murió muy joven y el padre, camarero que luchó contra Franco, también. Él mismo relataba que no sabía si fue en la cárcel o en la guerra: ‘Nadie me lo contó nunca’. Al tener ese currículum con tantas carencias afectivas lo más lógico hubiera sido que no se repitiera en el niño Manuel Díaz la falta de cariño. Lo hizo y lo ha mantenido durante estos 47 años, alejando al hijo biológico de toda relación con su propia familia.

Vea aquí el parecido entre padre e hijo © Proporcionado por Vanitatis Vea aquí el parecido entre padre e hijo

Las normas de la Pantera

Los que han conocido la historia del Cordobés desde sus inicios pronto pusieron nombre a ese desafecto filial. Verdad o leyenda, culpaban a Martina Fraysse de ser la responsable de no facilitar la relación entre el pequeño Manuel y su padre. Más si cabe cuando ella también se había quedado embarazada en una situación muy parecida a la de María Dolores González, la doncella a la que sedujo el torero. La diferencia la marcaban los orígenes. Martina había nacido en Biarritz y provenía de una familia burguesa y liberal que no tuvo problemas existenciales al quedarse ella embarazada. La Pantera, que era el apodo por el que se la conocía en el ambiente taurino por sus espectaculares ojos verde-azules, lo era también en carácter. Si había abandonado estudios, país y un mundo intelectual muy diferente al que le ofrecía su novio, también él debía comprometerse y empezar desde cero, como así hizo.

El Cordobés y Martina Fraysse (Gtres) © Proporcionado por Vanitatis El Cordobés y Martina Fraysse (Gtres)

María Dolores y Manuel desaparecieron para siempre. Ni una ayuda económica ni un encuentro a espaldas de Martina, que era la que mandaba en casa y seguramente se habría enterado si su marido hubiera dado el paso de la reconciliación. Decían que el Cordobés, con todo su valor en la plaza, se había doblegado a los requerimientos de su ‘pantera’, que no permitía que nadie desestabilizara su familia. Se llegó a decir que le amenazó con un divorcio y llevarse a sus hijos a Francia si admitía la paternidad del niño. 47 años después será un juez el que supla con la ley en la mano lo que muchos han considerado siempre una injusticia.

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