Al utilizar este servicio y el contenido relacionado, aceptas el uso de cookies para análisis, contenido personalizado y publicidad.
Estás usando una versión más antigua del explorador. Usa una versión compatible para obtener la mejor experiencia en MSN.

Misery Ximénez

Vanitatis Vanitatis 30/04/2016 Nacho Gay

Milagros. De entrada, ya el nombre acojona. No por la vía de lo sobrenatural o lo extraordinario, sino precisamente por la de lo más mundano. Yo siempre que escucho el nombre de Milagros me acuerdo de la hermana de Pura. Ya saben, las Miaus de Pérez Galdós. Dos grandísimas cabronas, una con pintas y otra sin ellas. Dos relamidas, de ahí el sobrenombre. Y bueno, sí, la 'prota' era Pura, pero yo siempre he vivido convencido de que esa secundaria modosita y obediente entre fogones, Milagros, era más mala todavía. Galdós la dejaba ahí, en un segundo plano. Sabemos muy poco de ella; apenas que en su juventud fue cantante de ópera, creo recordar, pero yo siempre he creído firmemente que tenía que ser lesbiana reprimida o algo así, ese tipo de cosas que te destruyen por dentro. Ninguna imagen mental me provoca más pavor que una señora reprimida moviendo con una cuchara de palo un puchero de garbanzos.

Mila Ximénez en una imagen de archivo (Gtres) © Proporcionado por Vanitatis Mila Ximénez en una imagen de archivo (Gtres)

Ximénez de Cisneros Rebollo. Los apellidos. La gente que lleva el 'de' en el apellido se divide en dos grupos: los que lo portan de cuna y los que se lo han puesto por el camino. Y, sinceramente, no sabría con qué grupo quedarme. 

La vida de Milagros Ximénez (de) Cisneros Rebollo (Sevilla, 1952) está plagada de episodios fascinantes. Primero fue señora de Santana, el tenista. Las esposas de un 'raqueta' sufren más, incluso, que las de los toreros, porque hay muchísimos puntos en cada partido, sin duda más que capotazos en una corrida. Ese vaivén de pescuezo, ese mirar para acá y para allá, ese estar permanentemente con el corazón en un puño provocaron que Mila perdiera un poquito la orientación y no la ha vuelto a recuperar del todo. Roland Garros y el Godó le pasaron sin duda mucha factura, aunque en aquella época, para qué mentir, las facturas no las pagaba precisamente ella. Hubo otras cosas que también le vinieron regular. Las noches interminables en Marbella, por ejemplo. Yo tengo muchas anécdotas de esos fiestones que nos metíamos para el cuerpo, el problema es que no me acuerdo de ninguna. Ninguno de los que estábamos allí nos acordamos. Mila era por entonces ese tipo de mujer, una clase social en sí misma, que en una cena de gala solo comen el postre de chocolate y se beben la copa de champán. La crema la marean, la carne la prueban, una miaja, y la aprueban: “Excelente”. Era lo que se dice una mujer fina. Un poco estirada, un poco relamida, menos rica de lo que aparentaba... Vamos, una Miau en toda regla.

En 1987, Stephen King compró los derechos de 'Miau', de Galdós, e hizo la segunda parte, un 'spin-off' centrado en el personaje de Milagros, una vez había estallado, al que el bautizó como 'Misery'. Esto no es oficial, solo lo sé yo. Y Milagros Ximénez, alias Mila, ha viajado recientemente a Honduras para participar en la grabación de la adaptación para televisión de esa novela. Mila, que interpretó su pequeño texto en el primer volumen, el de Galdós, de manera formidable durante los años de Santana y Encarna Sánchez, ahora está mejor si cabe en la versión americana de la historia y está dejando a Kathy Bates, que se llevó un Oscar por el mismo papel, a la altura del betún.

Esa que llora desconsoladamente en este preciso momento porque echa de menos a los suyos es Mila. Pobre. Mírenla, parece un angelito. Si ustedes viesen por primera vez a esa mujer, tan desvalida, les enternecería. Puede que hasta le echasen una moneda y todo. Pero, cuidado, esa otra señora con voz de cazallera que está a punto de agredir a Dulce, la mujer que tenía la insigne misión de cambiarle los pañales a Chabelita, también es Mila. La otra Mila. Y esa que hace “la croqueta” rebozando sus lomos en la arena porque se lo pide su mentor, Jorge Javier. Ustedes creen que esa tipa está como una maraca, pero locos estamos todos los demás. Hay más de tres millones de locos cada jueves viendo esto. Un 27%. Mucha gente. Mucho dinero.

De todos modos, intenten comprenderla. Primero tengan en cuenta lo del ir y venir de la pelota de tenis. Un atenuante, sin duda. Pero hay otro: Misery cobra alrededor de 30.000 euros a la semana por hacer “la croqueta” en Honduras. También el resto de cosas que le pidan por el pinganillo y que hacen que parezca que está de atar. Pero ¿quién no haría algo así? Si le dieran a mi madre esos dineros por cada croquetita que ha hecho en su vida, la pobre mujer, pues ahora yo sería un rey persa. Yo por ese dinero caigo del helicóptero y a los diez minutos estoy enrollado con Yurena detrás de unos matorrales. Pero, claro, yo no soy un personaje parido por 'Sálvame', como ella, hoy epicentro de ese maremoto excrementicio permanente que es Telecinco. Toda una empresa volcada en el éxito de “una croqueta”. Y no es Findus.

Los que son periodistas me comprenderán perfectamente, los demás quizá solo se hagan una idea. Hay una sección muy oscura en todo periódico. Sí, la de economía. Allí trabaja gente muy rara que, mientras el resto de la civilización habla de Mila Ximénez, departe sobre la debilidad endémica de la bolsa española. A veces hacen chistes que nadie entiende. Pasas por allí y escuchas a uno decir entre risas, e imitando mal el acento andaluz, que “la bolsa es muy cruel”. Creo que parafrasean al pobre Luis Portillo (ex Colonial), que pronunció esa frase hace años. Por cosas como estas, tengo la convicción de que todo redactor de economía que conozco quedaría genial, de hecho, en un casting de 'Supervivientes'.

Yo nunca había entendido a Portillo ni a sus secuaces periodistas hasta hoy; porque hoy, que toda la programación de Telecinco gira en torno a Milagros Xímenez (de) Cisneros, antes Mila y ahora Misery, efectivamente la estabilidad del parqué está en manos de algo tan endeble como la buena conciencia de un pelícano cabrón. Me explico. Si un pelícano cabrón se acercase a Playa Paraíso o Laguna Cacao y se llevase a Milá Ximénez del pico allí donde nadie pudiera encontrarla durante los próximos tres meses, de repente las acciones de Telecinco se desplomarían un 20%. Esta es la ya bautizada como ecuación de la croqueta.

Así que, pelícanos cabrones del mundo, este es un mensaje para vosotros: Hitchcock busca extras para la segunda parte de 'Los pájaros'. Apetecible, ¿no?

Pero si esto no ha logrado convenceros, mi amigo William Wallace tiene algo que deciros:

¿Tienes un dispositivo móvil iOS Android? Descarga la APP de Vanitatis en tu teléfono o tablet y no te pierdas la actualidad de nuestros famosos. Para iOS, pincha aquí, y para Android, aquí. 

© Externa
Gestión anuncios
Gestión anuncios

Más de Vanitatis

Gestión anuncios
image beaconimage beaconimage beacon