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No te lo perdonaré jamás, Paolo Vasile. Jamás

Vanitatis Vanitatis 09/01/2016 Nacho Gay

'Winter is coming'. Lo sé porque hace un frío de cojones últimamente, pero también lo sé porque he visto con mis propios ojos a los Caminantes Blancos. Hasta ahora creía que eran cuentos de viejas, pero si de verdad existió alguna vez un Muro que nos protegía de nuestros monstruos, ese Muro sin duda ha caído. Y si el Muro dichoso nunca se erigió y era una simple metáfora de George R. R. Martin sobre los miedos del hombre contemporáneo, pues igualmente debe haberse venido abajo, porque no hay sitio ya para las metáforas, ni para cualquier otro tipo de recurso estilístico, en esta España negra. Lo escribió este viernes Cayetana Álvarez de Toledo en 'El Mundo' y lo suscribo. Yo, siempre con Cayetana.

Sin ir más lejos, 'el pequeño Nicolás' ya no es tal. Ahora es Fran. Simplemente Fran. O Francisco. Tan español, por otra parte. El propio chaval renunció a su sobrenombre de forma oficial justo cuando entró este jueves en la cuarta edición de 'Gran Hermano VIP'. Tiene su lógica. Su alias hacía referencia a la obra literaria de René Goscinny y uno de los requisitos indispensables para poder pisar Mediaset es desprenderte previamente, a través de un conjuro ancestral que solo conoce Vasile, de cualquier relación, por tangencial que sea, con el mundo de la Cultura. Tú intentas entrar con un simple catálogo de Ikea en Telecinco y el detector que hay a la puerta sale ardiendo. Ya si llevas en el macuto un ejemplar de 'Babelia', a los 30 segundos el perímetro está tomado por siete helicópteros de combate modelo Mi-26 y tienes tu jersey de cachemir plagado de amenazantes puntitos rojos.

Sí, amigos, el Muro estaba justo ahí, a la puerta de Telecinco. Pero ha caído.

Me gustaría contarles la historia del 'pequeño Nicolás' en un relato corto ‒como lo haría Goscinny‒, en primera persona ‒como lo haría Goscinny‒, desde el punto de vista de un niño de siete u ocho años ‒como lo haría Goscinny‒, de un niño que por tanto aún creyera en los Reyes Magos ‒como Cayetana Álvarez de Toledo‒. Pero yo también entré un día en Telecinco, lo he contado en alguna que otra ocasión, pues fui becario allí, y para ello tuve que desprenderme de toda referencia literaria, por lo que voy a tener que hacerlo en lenguaje llano, del pueblo, tanto que hasta Belén Esteban podrá entenderlo.

El 'pequeño Nicolás' en una imagen de su vídeo de presentación para 'GH VIP'. © Proporcionado por Vanitatis El 'pequeño Nicolás' en una imagen de su vídeo de presentación para 'GH VIP'.

Este tío, Fran, es un pintas muy grande. Intentó, sin mucho éxito, que nos creyéramos una historia de brujas y conspiraciones judeo-masónicas parida en el alcantarillado de Moncloa. A estas alturas quien más quien menos sabe que con la información “comprometedora” que supuestamente poseía este pipiolo con ínfulas de hombre, el honorable director del 'Daily Mail' se habría visto incapaz de construir una sola portada. Para cuando nos dimos cuenta de eso, los periodistas preferimos no contárselo a la gente, porque los 'shares' de Susanna Griso y Ana Rosa ya se habían disparado y por tanto solo quedaba la opción de tirar pa'lante.

Fran quería a toda costa un título. El de miss, dada su estatura, en la que Freud encontraría sin duda una explicación racional a su megalomanía, lo descartó a los 15 años. Para el de presidente de Gobierno todavía debe seguir haciendo méritos, ya que de momento ha sido detenido en una sola ocasión. Así que el chico ha optado por aspirar al de 'princesa del pueblo'. Y allí está, al otro lado del antiguo Muro, ganando puntos para ser la Belén Esteban de esta edición. 3.000 euros al día tienen la culpa. Le defiende en plató, por cierto, un policía municipal que parece que está de baja médica para todo menos para esto y que fue imputado por cohecho. Esta es la España, sin metáforas, en la que vivimos. 

Precisamente porque en España ya no existen las metáforas ‒Cayetana dixit‒, pero si no la entrada de Fran este jueves en 'GH VIP 4' debería ser interpretada sin duda como tal. Un país con más de un 20% de fracaso escolar abre las puertas del éxito a un joven estudiante de derecho que hasta hace seis meses vivía en una mentira y que hace un poco menos aún tenía la firme intención de ganarse la vida sin hacer nada (segundo intento) buscando una silla en el Senado. A la tercera ha ido, por tanto, la vencida.

Dos senos y un piropo

Belén Cela en una imagen de su entrada en 'GH VIP'. © Proporcionado por Vanitatis Belén Cela en una imagen de su entrada en 'GH VIP'.

Y allí estaba este jueves el mediohombre, álter ego descafeinado de Tyrion Lannister, mirándole los pechos a la sobrina nieta de Camilo José Cela, una 'exviceversa' llamada Belén que será su compañera de piso el tiempo que Dios disponga. Tiene pinta Fran, no me negarán la mayor, de onanista reincidente, de haber imaginado siempre mucho y catado poco. Así que el joven dio nada más entrar en la casa rienda suelta a su fascinante capacidad de creación y se perdió mentalmente entre dos senos durante el tiempo que duró la gala. No me pregunten, por cierto, cómo una sobrina nieta de un premio Nobel consiguió salvar el detector de Telecinco porque no lo sé.

Tuvo Fran un atisbo de lucidez cuando apareció en escena Rosa Benito, la mujer más intensa de España, un suspiro interminable de persona, ante cuya presencia acertó a decir: “¡Qué guapa!”. Otra de sus elaboradas mentiras, supongo. Rosa, ante el piropo, le tomó la mano. Y fue entonces cuando el joven estudiante de Derecho estuvo por primera vez cerca del poder. Del de verdad. Como Fran tiene un microchip subcutáneo para seguir sus movimientos, eso lo sabe todo el mundo, en el CNI pidieron hamburguesas y se pasaron la noche conectados a ese dial. El de 'escucha' de Inteligencia es un oficio muy poco reconocido sin duda en este país. Casi menos que la inteligencia en sí misma.

Rosa Benito maquillando al 'pequeño Nicolás'. © Proporcionado por Vanitatis Rosa Benito maquillando al 'pequeño Nicolás'.

Luego entró Rappel, que es uno de los pocos concursantes a los que un servidor consiguió reconocer sin necesidad del vídeo de presentación. El tipo se puso una túnica de sedas orientales y alta pedrería hasta los pies. Sin duda el Rey Mago que toda hija de una Cayetana se merece. Aunque los verdaderos Reyes, queridos niños, son los padres… de 'Gran Hermano'. Zeppelin es una fábrica de magia donde trabaja gente capaz de disfrazar de señores a un grupo de mendigos. Y con esa tropa van a llenar tres meses de programación en la que será sin duda, por ese tiempo, la cadena más vista de España.

Rappel y Sema a su llegada a la casa de Guadalix. (Foto: GH VIP) © Proporcionado por Vanitatis Rappel y Sema a su llegada a la casa de Guadalix. (Foto: GH VIP)

Lo llaman 'Gran Hermano VIP'. Por allí desfilaron la hija de Kiko Matamoros, el hijo de su pareja Makoke, una concejala de Ciudadanos de un pueblo que yo creo que existe desde el mismo jueves, un ex Míster España, una ex 'gran hermana', una tal Lucía Hoyos, que dice que es actriz, o el amigo entrado en carnes de Chabelita Pantoja, Sema, por poner solo algunos ejemplos de los (desconocidos) monstruos que habitan hoy más allá del antiguo Muro.

Tras cuatro horas de tedioso pasacalles carnavalesco ‒cabalgata, si lo prefieren‒, yo, ya pletórico de sueño, saciado de aburrimiento, escucho a mi hijo de seis años, con la ilusión hecha pedazos, que me dice: “Papá, estos no son los vips de verdad”.

No te lo perdonaré jamás, Paolo Vasile. Jamás.

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