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Nos colamos en La Finquilla, la parte 'humilde' de La Finca

Vanitatis Vanitatis 14/11/2016 Mayka Paniagua
© Externa

Este es un viaje al lujo de ese búnker rodeado de una verja que parece hierro y oro situada a unos diez kilómetros de Madrid, en el municipio madrileño de Pozuelo de Alarcón. Atravesar esa verja sigue siendo objeto de deseo de muchos desde que Luis García Cereceda ideara y construyera La Finca, la milla de oro de las urbanizaciones elitistas, y las dividiera en varios complejos de diferente diseño, rango y nivel adquisitivo. Nosotros merodeamos en estas líneas por el paseo Virgen del Puerto número dos, cerca de la exclusividad de Ronaldo, pero bajando un escalón de cotización en el mercado inmobiliario y social. Es la denominada La Finquilla, la zona de los adosados de esta exclusiva y elitista urbanización.

Una de las imágenes de la urbanización © Proporcionado por Vanitatis Una de las imágenes de la urbanización

Tras la garita de seguridad (parada obligatoria y preceptiva), cerca de la urbanización Blanca Paloma, se esconden 160 chalets adosados de color arena de unos 600 metros cuadrados divididos en varias plantas y unidos por un pequeño camino que rodea todo el complejo y que tiene parada frente a cada vivienda. En esta rectangular carretera se mezclan por igual los rugidos de Ferraris, Porches y potentes todoterrenos con vehículos de gama inferior propiedad del personal de servicio y de seguridad que se estacionan a pie de puerta con entrada directa a la mansión. Hay pocos espacios comunes, salvo un lago reconvertido en un verde y cuidado jardín, por lo que es difícil coincidir con otros vecinos.

La atmósfera de barrio brilla por su ausencia. No hay bares, ni tiendas de barrio. La imagen más cercana sería la fotografía que ofrece la urbanización residencial Wisteria Lane de la serie ‘Mujeres desesperadas’, aunque en esta ficción las casas son independientes. Tranquilidad y aislamiento observado de cerca por las cámaras de seguridad. “La idea de crear un lugar seguro donde nuestros clientes puedan disfrutar de sus seres queridos, sin que por ellos su intimidad se vea afectada, nos ha llevado a dotar a nuestras urbanizaciones de los más sofisticados y efectivos sistemas de seguridad”, se lee en la web de la promotora.

Rostros cotidianos en los medios de comunicación

Patricia Olmedilla en una imagen de archivo (Gtres) © Proporcionado por Vanitatis Patricia Olmedilla en una imagen de archivo (Gtres)

Aquí podemos ver a la mujer de Gonzalo de la Cierva, duque de Terranova, Patricia Olmedilla, con su oscuro todoterreno, a Tamara Gorro, modelo y tertuliana conocida por su participación en el plató televisivo de 'Mujeres y hombres y viceversa', y a su marido, el futbolista Ezequiel Gray, o al exjugador del Real Madrid Rubén de la Red y su mujer, Tania Sánchez. También residen empresarios, consejeros delegados de multinacionales, abogados de éxito como José Antonio Choclán, que defiende a políticos como Rita Barberá o María Antonia Munar, o expolíticas como Andrea Fabra, junto a su marido, Juan José Güemes. Por allí también se ha visto a Carlos Fabra, el que fuera presidente de la Diputación de Valencia y padre de Andrea, que se ha convertido en otro huésped improvisado de esta comunidad de élite cuando sale del recinto penitenciario.

Otro político caído en desgracia y enrejado como Jesús Sepúlveda vivía alquilado. Así como el líder de la Gürtel, Francisco Correa, que vivía feliz con su mujer, María del Carmen Rodríguez Quijano, en uno de los chalets antes de que les fuera embargado por su implicación en la trama que ahora se juzga en los tribunales madrileños. Además de deportistas de élite como el jugador de baloncesto Rudy Fernández y su mujer, Helen Lindes, actores como Francis Lorenzo o la recién llegada Paz Vega junto a su marido, Orson Salazar, y sus tres hijos. El televisivo Kiko Matamoros también vive aquí.

Helen Lindes en un reportaje para Vanitatis (Enrique Villarino) © Proporcionado por Vanitatis Helen Lindes en un reportaje para Vanitatis (Enrique Villarino)

También se ven, nos dicen sonriendo, muchas venezolanas impresionantes y pasadas por quirófano. “A veces pasear por aquí puede parecer un desfile de modelos”, afirma uno de los propietarios que prefiere permanecer en el anonimato. Diferentes personajes de diferentes procedencias y orígenes pero con el mismo poder adquisitivo que en ocasiones no encajan bien en cuestiones domésticas. “Son diferentes caracteres, valores y diferente estatus que a veces chocan en cuestiones de convivencia como en cualquier otra comunidad“, afirma este mismo residente.

Adosados a dos millones de euros

Una de las casas de La Finquilla (Idealista) © Proporcionado por Vanitatis Una de las casas de La Finquilla (Idealista)

Vivir al margen del mundo real, en un terreno vallado y seguro, no tiene más explicación que la seguridad e intimidad que garantiza la urbanización a sus dueños protegidos por servicios de seguridad y varios perímetros de vallas. Algunos de estos inmuebles están a la venta en inmobiliarias de lujo por un valor que oscila entre el millón y los dos millones de euros, lejos de lo que cuesta una vivienda en la zona de Los Lagos (entre los cinco y diez millones), donde viven ilustres como Ronaldo, a quien no se ve pero se oye cuando rompe la barrera de silencio con sus formidables vehículos. Sea curioso y eche un vistazo a una de estas viviendas. Tres plantas, 550 metros cuadrados construidos, 3 habitaciones, 4 baños y una parcela de 250 metros cuadrados. Vivir aquí de alquiler puede suponer más de 20.000 euros al mes.

Muy próximo está el gimnasio Reebok Sports, al que acuden propietarios, trabajadores y clientes que residen en zonas lejanas pero que consideran una buena inversión trasladarse allí a compartir sudor y bebidas isotónicas en un ambiente para hacer 'networking' social y laboral. “Hay gente que viene aquí solo por decir que frecuenta La Finca o para conocer gente; por estatus”, afirma una chica joven asidua al recinto deportivo tras cruzar medio Madrid previo desembolso de una cuota anual de unos 500 euros.

Otra de las casas de La Finquilla (Idealista) © Proporcionado por Vanitatis Otra de las casas de La Finquilla (Idealista)

No se crean. También tienen problemas cotidianos. No les gustó mucho a los residentes de esta lujosa zona la apertura de varias parcelas públicas del complejo tras años de protestas de los vecinos por el ayuntamiento. Allí, en sus caminos verdes rodeados de árboles, se mezclan haciendo deporte y disfrutando de serenos paseos algunos de los propietarios de La Finca con vecinos anónimos. La intimidad cotiza cara y la apertura de las rejas ha expuesto un poco más su privacidad, que también se ve mermada por la proximidad de las empresas alojadas en la zona de Somosaguas, muy próximas a la Finca. El tráfico no sabe de rangos en los conflictos mañaneros cuando los propietarios salen de sus casas y los empleados llegan. La tranquilidad y la exclusividad de la finca se siente amenazada, pero ya saben que aquí nadie conoce a nadie. 

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