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Nuevos modelos de convivencia: cuando tres ya no son multitud

Vanitatis Vanitatis 25/04/2016 Claudia del Águila

El concepto de pareja clásica está haciendo aguas. Primero nos cargamos aquello de 'hasta que la muerte nos separe'. Un abogado o simplemente un portazo hacen las veces de parca, ahorrando funeral y luto. Tener una única pareja a lo largo de la vida, como ocurría en generaciones pasadas, está más pasado de moda que el Myspace. Según una encuesta realizada por el canal de televisión France 24 a nivel europeo, los españoles tenemos de media ocho parejas a lo largo de nuestra existencia. Pero esa es la media y hay quien la supera con creces. Según otra encuesta, el 11% de españolitos ha yacido con más de 30 personas diferentes. Así que los príncipes azules y las princesas Disney han perdido más enteros que las acciones de Lehman Brothers. 

El trío, todo un clásico © Proporcionado por Vanitatis El trío, todo un clásico

Muchas razones han provocado este cambio de paradigmas. El matrimonio, que en otro tiempo articulaba la economía mediante dotes y fuerza de trabajo, ya no resulta rentable. Y las normas morales que lo blindaban -basadas en la religión- han perdido su hegemonía. Otra de las causas sociológicas es el aumento de la esperanza de vida. Vivimos más años y en mejores condiciones, por lo que resulta más difícil eso del 'amor para siempre' cuando el 'siempre' se hace demasiado largo.

Así las cosas, nos planteamos otros tipos de relaciones no aptas para celosos. Estas son las principales.

Los infieles 2.0

El engaño, que ha existido desde el inicio de los tiempos, se ha adaptado a las nuevas tecnologías. Los portales de infidelidades, como Ashleymadison o Secondlove, abrieron la veda. Y en el país de la piel de toro nos costó poco entrar al trapo: España es el cuarto país más infiel del mundo, según las encuestas de Ashleymadison, solo por detrás de Estados Unidos, Canadá y Brasil.

Estos portales no aportan novedad en cuanto al concepto de pareja. Abogan por el engaño de toda la vida, muchas veces como fórmula mágica para conservar la pareja. Ya lo decía Oscar Wilde: "El matrimonio es una cadena tan pesada que hacen falta dos para llevarla, a menudo tres". La diferencia es la aceptación social de este hecho, que en épocas pasadas estaba estigmatizado. 

Las parejas abiertas

Para muchos, lo peor de la infidelidad es el engaño. ¿Y si este no existiera, pues ya ha quedado claro que puede ocurrir? Esa es la filosofía en la que se basan las relaciones abiertas: si esto sucede, no desembocará en ruptura. Lo principal en estos casos es acordar las reglas, pues pueden variar mucho y los pequeños matices aquí hieren susceptibilidades. Hay parejas, por ejemplo, que pueden admitir que ocurra únicamente una vez con la misma persona.

Otras pueden no querer saberlo y, en cambio, algunos necesitan tener toda la información sobre lo que el otro hace. También hay normas sobre con quién: se pueden descartar amigos, exnovios… Vamos, que firmar un acuerdo de estos es más complejo que redactar el tratado de Yalta. Pero lo más importante es que los dos estén realmente de acuerdo, pues puede ocurrir que uno acepte por no perder al otro y se pase la relación subiéndose por las paredes cada vez que su pareja sale a comprar el pan. 

Los 'swingers'

Y puestos a admitir que tras un tiempo de relación, a ambos les apetece probar otros platos, ¿por qué no pegarse esos atracones en presencia de la pareja? Vamos, que si quieres enrollarte con otra persona, mejor lo hagas delante de mí y yo hago lo propio. Esta esla filosofía 'swinger', que reúne un sinfín de fantasías: voyerismo, exhibicionismo, sexo en grupo, bisexualidad…

Para darles rienda suelta están los clubs o las fiestas privadas. Pese a que se permite la entrada de 'singles', sobre todo mujeres, son espacios en los que priman las parejas, que aumentan su complicidad viéndose en brazos ajenos. Evidentemente, hay tantos tipos de 'swingers' como personas, pero la norma general es que eso es algo que se hace en pareja. En general, un 'swinger' podría tener un ataque de cuernos porque su pareja estuviera en un portal de infidelidades y no se lo hubiera dicho. Por la misma razón que un adicto a estas páginas podría escandalizarse si su pareja le propusiera acudir a un local de cuerpos entrelazados. Para gustos, colores. 

Los poliamorosos

Es, seguramente, el concepto más rupturista respecto a la pareja clásica. En los dos anteriores, la aparición de 'artistas invitados' se limitaba al intercambio de fluidos, aquí estamos tratando de sentimientos. La idea básica es que si tú quieres a alguien, te gusta que sea feliz y admites que quiera a otras personas. De hecho, puedes llegar a amar también a esas personas. Y viceversa. Las combinaciones son múltiples.

En 'La leyenda de la ciudad sin nombre' supieron llegar a un acuerdo satisfactorio para todas las partes © Proporcionado por Vanitatis En 'La leyenda de la ciudad sin nombre' supieron llegar a un acuerdo satisfactorio para todas las partes

Tanto hay parejas poliamorosas formadas por dos hombres y una mujer o dos mujeres y un hombre, como relaciones que se basan en que la pareja tiene una novia o un novio, o que uno de ellos mantenga otra relación. La diferencia con las otras modalidades es que puede durar en el tiempo y que implica también sentimientos. Y que uno está la mar de feliz de que su pareja disfrute con ello. Muchos creen que el futuro de las uniones acabará yendo por aquí y que tal vez, dentro de unas décadas, hablar de pareja no será cosa de dos.

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