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Por qué es importante que los niños se vayan pronto a la cama, también en verano

¡Hola! ¡Hola! 19/07/2016
http://www.hola.com/imagenes/ninos/2016071887252/hora-dormir-ninos-verano/0-379-541/ninos-cama-01-c.jpg © Proporcionado por Hola http://www.hola.com/imagenes/ninos/2016071887252/hora-dormir-ninos-verano/0-379-541/ninos-cama-01-c.jpg

Hay muchas cosas que podemos hacer para mantener un estilo de vida saludable mientras disfrutamos de las vacaciones con los 'peques': optar por snacks fresquitos, con alto contenido nutricional y bajos en calorías, animarles a cambiar la pantalla del teléfono móvil por unas palas o un balón hinchable (incluso si están enganchados a alguna novedad en videojuegos, como el actual Pokemon Go!), y... no retrasar en exceso la hora de irse a la cama.

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Este últímo hábito no sólo está relacionado con la necesidad de mantener una cierta rutina en los horarios de los niños, para que no lo tengan difícil cuando regresen al cole. Según un estudio publicado por The Journal Of Pediatrics, y del que se hacía eco la semana pasada el diario 'The New York Times', los niños pequeños, especialmente los que se encuentran en torno a los cinco años de edad (un momento crítico en el que se establecen muchos de los hábitos de vida que se mantienen a lo largo de la adolescencia y la edad adulta), tienen menos posibilidades de desarrollar un problema de obesidad si se van a la cama antes de las 8 de la tarde, que aquellos que permanecen despiertos hasta pasadas las 9 de la noche.

En cifras: de los casi mil niños participantes en el estudio (todos ellos nacidos en 1991 y con medidas de altura y peso registradas a los cinco y a los quince años), solamente un 10% de quienes habían mantenido el hábito de irse a la cama temprano durante la infancia presentaban obesidad en la adolescencia, frente al 16% de quienes se iban a la cama entre las 8 y las 9. La cifra más alta: hasta un 23% de los 'peques' que en la infancia habían permanecido despiertos de forma habitual hasta pasadas las 9 de la noche presentaban obesidad diez años más tarde.

Es decir, según el estudio, el riesgo de padecer un problema de sobrepeso que comienza a gestarse en la edad preescolar y se manifiesta en la adolescencia, se multiplica por dos solamente con acostar a los 'peques' con una hora de diferencia. La cantidad de horas de sueño, eso sí, varía de un niño a otro y no queda recogida por el estudio, aunque según los expertos una hora temprana de irse a la cama suele marcar una noche de sueño más larga, con un total en torno a las 10-11 horas por noche recomendadas en este tramo de edad. Igualmente, es importante puntualizar que los datos del estudio no apuntan a que irse a la cama temprano prevanga la obesidad, sino que la lectura es la contraria: irse a la cama tarde puede incrementar el riesgo de los niños de padecerla.

Una higiene de sueño adecuada influye en las rutinas de los niños y se engloba en el mismo grupo de hábitos saludables que la alimentación y la actividad física, ayudando a los niños a crear un día a día consistente y a poner límites a lo que hacen desde por la mañana hasta por la noche. También ayuda a los padres a organizar mejor su día, especialmente si esta estructura se mantiene en el tiempo, incluso si ello supone prolongarlo también durante las vacaciones: algo tan sencillo como disponer de tiempo al final del día puede marcar la diferencia entre comer saludable al día siguiente, o por el contrario optar por un snack exprés.

¿Y LOS NIÑOS MÁS MAYORES?

A medida que los niños se van haciendo mayores, estos patrones de sueño se van ajustando hasta que se topan con la pre-adolescencia, regida en muchos aspectos por los cambios hormonales, que alteran tanto los patrones de sueño como el uso y consumo de energía a lo largo del día. Algo que se traduce en una necesidad de irse a la cama más tarde que cuando tenían menos edad, a pesar de que aún necesiten dormir una media de nueve horas diarias.

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