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Primeras imágenes del (decepcionante) reality de Ana Obregón

Vanitatis Vanitatis 14/10/2016 M. Galv

Que Ana Obregón tuviera su propio programa era cuestión de tiempo. Ahora que está tan de moda que las grandes 'celebrities' tengan un espacio televisivo en el que van mostrando el día a día de su vida, la bióloga ha encontrado también su hueco. Quizás una nueva oportunidad de volver a la primera línea del candelero mediático, donde había ido perdiendo presencia. VANITATIS ofrece las primeras imágenes del 'reality' que pretendía dar una vuelta de tuerca al de 'Las Campos' y dar para hablar a nivel de 'Las Kardashian'. Tras ver el primer capítulo completo hemos analizado algunas de las partes que podrían funcionar y, sobre todo, las razones por las que no lo tienen fácil para enganchar a la audiencia. 

Escena del 'reality' de Ana Obregón © Proporcionado por Vanitatis Escena del 'reality' de Ana Obregón

Episodio 1, 'La familia y otros sofocos'

Tanto la actriz como el canal se han empeñado en comentar que este es el capítulo más flojo de todos los grabados hasta el momento. Es cierto que le falta chicha, pero pensar en que el resto van a ser mucho mejores podría ser un acto de fe.

En general parece que Ana está supervitaminada y que sobreactúa. Ella asegura que se ha olvidado de las cámaras, pero parece que estuviera rodando ‘Ana y los 7’, un capítulo de 'El equipo A' o cualquier película de sobremesa de Antena 3. Ella aseguró que el espectador se quedaría con la boca abierta y, efectivamente, hasta el momento lo ha conseguido. El capítulo tiene varios errores y algún acierto, pero sobre todo falta verla en su salsa. Tiene una parte emotiva, otra muy grande de promoción de su hijo Álex y muestra su faceta profesional como actriz de teatro. Son los temas que ella ha elegido vender.

Ana Obregón con Alessandro Lequio en su programa © Proporcionado por Vanitatis Ana Obregón con Alessandro Lequio en su programa

Sobreactuada, sobre todo en su relación con Lequio

En su día a día ya parece ser exagerada, pero lo del programa, al ser condensadito, resulta algo más pesado. En este primer capítulo dan muestra de ser una familia unida y que tienen muy buena relación, hasta con Antonia Dell´Atte, su superenemiga durante muchos años. Todo gira en torno a un acto benéfico que organiza su hijo Álex y que se grabó a tiempo real. En él está gran parte de la familia y salen también el conde italiano y María Palacios embarazada. Entre ellos hay bromas y complicidad, no sabemos si reales o impulsados por las cámaras de televisión. En algunos momentos son tan excesivos que pierden credibilidad, como en la llamada inicial entre la actriz, su hijo y Alessandro, que dice cosas tan naturales como “la familia es lo primero” y “mi único propósito en la vida eres tú y la pequeñina que está a punto de nacer”, refiriéndose a la hija que tiene con María Palacios.

Ana Obregón celebra el cumpleaños de su hijo Álex © Proporcionado por Vanitatis Ana Obregón celebra el cumpleaños de su hijo Álex

Demasiados contrastes

El capítulo juega con un tema serio y que desde hace un par de años afecta a la madre de la polifacética actriz. Muestran la historia de una mujer afectada por un ictus y se pretende impulsar a una asociación benéfica que recauda fondos para ayudar a aquellos que sin tener muchos recursos tienen algún familiar con este problema. Ana y su entorno, limitado, colaboran en la causa, pero la noble causa contrasta de manera muy marcada con el resto de contenido del 'reality'. Cuando te has empapado con la historia y empiezas a empatizar, el formato salta, sin sentido, con Aless Gibaja, un personaje que por cierto tiene aún menos sentido. La edición en algunos momentos es brusca.

No hay famosos, pero van de que sí

Te da la impresión de que al tratarse de Ana Obregón puede pasar, como con 'Las Campos', que varias personas conocidas de su día a día vayan a salir en pantalla. Lo intentan, pero todo se queda en unos segundos con Antonio Banderas en la gala Starlite de Marbella, en la que por cierto ella misma reconoce que se tuvo que hacer la loca cuando el actor preguntó: "¿De dónde eran esas cámaras?".

Ana pasa varios momentos sola o con su perro, que no se entienden demasiado bien. Su hijo Álex Lequio se convierte en el gran protagonista del capítulo, aunque de manera un poco forzada. En todo momento, Obregón se dedica a mostrar lo bueno que es su hijo, lo independiente que es, su madurez, lo que ha conseguido en la vida... Él tiene momentos muy buenos con expresiones en inglés y hace gala de sentido del humor, pero falta espontaneidad. 

Siguiendo el caso de María Teresa Campos con María, la expresentadora de 'Qué apostamos' tambien cuenta con una chica del servicio que podría llegar a dar juego si se la saca un poco más, se llama Dorina y es filipina. Verlas juntas es muy gracioso y a la gente le gusta, pero en este programa te esperas encontrar antes a Julio Iglesias. Igual se los han reservado a todos para los siguientes capítulos, pero en el primero hay un gran predominio de personajes anónimos. 

Ana Obregón baila con Dorina, su asistenta © Proporcionado por Vanitatis Ana Obregón baila con Dorina, su asistenta

Obregón se mimetiza en Mario Vaquerizo

Ana no escatima a la hora de dar juego y va contantemente a favor de obra, si tiene que gritar, grita, y la hemos visto escondida en la parte de atrás de un coche o por los suelos de un ascensor. Tiene momentos y situaciones de mucha comicidad con golpes o tropiezos que en algunas ocasiones mimetizan a su protagonista con Mario Vaquerizo. Chistes fáciles, mucha gestualidad, momentos de 'soy tonto y no me entero', y que también utiliza el líder de las Nancys Rubias en el 'reality' que tiene con su mujer Alaska. Es verdad que ella es así, pero es que eso ya no es nuevo y las comparaciones son odiosas. 

Comentarios para el recuerdo

Ana lleva 35 años ante el foco mediático y sabe de sobra lo que se espera de ella y lo que funciona o no en pantalla. Algunos de sus comentarios son hilarantes y rozan lo absurdo, pero logran lo que pretenden, que es llevar al espectador a la carcajada fácil. Da titulares más intensos como “la felicidad en la vida es la distancia entre una putadita y la siguiente” y algunos que parecen más espontáneos como cuando confunde la edad de su hijo Álex y afirma “que le quita años a él para quitárselos también ella misma”. Son salidas buenas que se ve que no son guionizadas. Estos aspectos son lo mejor del programa porque es donde verdaderamente se refleja el carácter de Ana Obregón. Hay muchos momentos en los que dice expresiones en inglés y queda muy cómico ese juego.

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