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Rosa Díez deja la política: ahora comienza su vida como abuela, madre y esposa

Vanitatis Vanitatis 02/01/2016 Ana Sánchez Juárez

Rosa Díez, con su hija Olaya (Gtres) © Proporcionado por Vanitatis Rosa Díez, con su hija Olaya (Gtres)
“Soy una abuela total”, me confesaba hace dos años la líder de UpyD cuando se le preguntaba por su vida personal, de la que siempre ha sido muy celosa. Por eso, cuando Rosa Díez (Sodupe, 1952) pidió este miércoles su jubilación anticipada al Gobierno vasco, los que la conocen tuvieron claro cuál iba a ser su futuro más inmediato: “Devolverá a sus hijos, a sus nietos y a su marido el tiempo que le 'robó' la política. Sabe que ellos a veces han sufrido mucho por sus decisiones. Es un tiempo que les debe. Ha estado tres décadas en esto; primero en el PSOE y luego en la formación magenta, y ella sabe que por trabajar por España se ha perdido muchas cosas de los suyos”, aseguran a Vanitatis personas de su círculo íntimo.
 
Este planteamiento se corresponde con las declaraciones de Díez, que aunque políticamente está viviendo sus horas más bajas, en lo personal está pletórica: “No hay nada como los hijos, nada, salvo los nietos”, me incidió entonces. Y sigue pensando lo mismo. Hasta en sus redes sociales siempre les ha mencionado y sus tuits revelan que siempre está implicada en la educación de sus nietos. 

vasca. 

 

Sus dos nietos, sus tesoros

Los dos tesoros de Rosa Díez son Luca, que es el pequeño de su hijo Diego, un comercial informático que vive muy cerca de la casa que la política tiene en Sodupe, y Ander, el de su hija Olaya, una técnico de sonido instalada en la capital con la que más de una vez los paparazzis la han 'cazado' de compras, ya que la moda “con un punto irreverente” siempre ha sido una de las grandes pasiones de la política 

De hecho, Olaya sorprendió a más de uno por su look punk y desenfadado. “Rosa siempre se ha cerrado en banda con los suyos. Adora a sus hijos. Sabe que han pasado miedo por su culpa, cuando desde pequeños la veían con escolta o cuando recibieron el paquete bomba en casa. Siempre ha sido consciente de que les complicaba la vida y por eso siempre ha tenido una actitud hacia ellos de amor, complicidad y protección total a su intimidad”, recalcan desde su entorno. 

Rosa Díez y el actor Toni Cantó han sido la imagen de UPyD © Proporcionado por Vanitatis Rosa Díez y el actor Toni Cantó han sido la imagen de UPyD

Durante su andadura política en Madrid era habitual, y extraño en un político, que Rosa marchara al País Vasco los jueves para poder ir a recoger al colegio al pequeño Luca y “ejercer de abuela normal. Ir al parque, darle la merienda. Todo sin estridencias. Rosa es una mujer muy sencilla y muy familiar. En su casa se ejerce el matriarcado, como en otras familias vascas, es ella la que dispone y todo gira entorno a ella”, aseguran. Cuentan también que a esta pax y unidad familiar, tan alejada de las facciones políticas en las que en los últimos años su grupo vivía inmerso, ayuda mucho que Rosa mantiene una excelente relación con las parejas de sus hijos, en especial con la mujer de su hijo Diego.

Un año duro para la política

Rosa Díez con Don juan Carlos © Proporcionado por Vanitatis Rosa Díez con Don juan Carlos

Ahora será habitual ver a Rosa dando esos largos paseos por el monte sola y en compañía de Iñaki (José Ignacio Fernández Ochoa) su inseparable marido, con el que se casó en 1974 y al que nunca ha escatimado piropos. “Mantenernos unidos ha sido posible gracias a que en esta casa siempre ha habido gran complicidad familiar y a que nos echamos muchos, mucho de menos”, cuenta ella.

Ahora, además de sus nietos, tiene por delante un nuevo libro –el tercero– en el que ella relata el auge y caída de una formación política que se diluye asociada a su nombre. No ha sido una año fácil para Rosa. Falleció su hermano Iñaki, al que estaba muy unida, de una larga enfermedad y su partido casi ha desaparecido del espectro político. “Rosa es una mujer que ha visto muchas cosas. Siempre ha estado al pie del cañón. Sabía como adelantarse a sus enemigos. Seguramente le hubiera gustado jubilarse de otra manera. Cada uno recoge lo que siembra y ella con su familia lo tiene todo muy bien abonado”, relata un íntimo colaborador a este medio.

Rosa Díez ha puesto fin a su etapa como política, pero ahora comienza otra tan importante como la anterior, la de abuela. 

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