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Sara Carbonero e Iker Casillas reviven los que fueron sus peores días en Madrid

Vanitatis Vanitatis 20/01/2016 M. B.

Poco les han durado a Iker Casillas y Sara Carbonero los días de vino y rosas. Poniendo tierra de por medio, en concreto 500 kilómetros, el pasado verano la pareja dejaba Madrid para instalarse en Oporto. Las expectativas no podían ser mejores. En la capital todo se había tornado funesto y la única opción era huir. Pronto el nuevo destino se puso a sus pies y no quedaba ninguna duda de que la suya había sido la mejor de las decisiones. Una casa espectacular con vistas al río, cese del acoso de la prensa y un segundo embarazo. Casillas y Carbonero estaban de suerte y lo sabían, pero la suerte tan pronto como viene se va y con la llegada del nuevo año algunas cosas se han torcido.

Sara Carbonero con su hijo Martín (Gtres) © Proporcionado por Vanitatis Sara Carbonero con su hijo Martín (Gtres)

Los fantasmas que persiguieron a Iker durante su última etapa en el Real Madrid volvían el pasado fin de semana. Un gol torpemente encajado desataba la ira de los seguidores del Porto y, lo que era peor aún, de todos aquellos que habían visto con recelo el contrato millonario del de Móstoles. Más que nunca el portero debía demostrar su sueldo y aquel gol encajado en el partido contra el Vitória de Guimarâes les sirvió a sus detractores para disparar a discreción contra el jugador. “Manos de mantequilla”, titulaba el periódico más leído de Portugal con una foto de Casillas. Sin embargo, no solo el futbolista iba a ser el blanco de las críticas.

Sara Carbonero e Iker Casillas (Gtres) © Proporcionado por Vanitatis Sara Carbonero e Iker Casillas (Gtres)

En Portugal, que no dudaron en encumbrar a Sara Carbonero a la categoría de diva cuando esta aterrizó en el país, ahora cuestionan su papel al lado del exmadridista. Algunos medios de comunicación lusos se atreven incluso a responsabilizar a la periodista de la falta de concentración de Iker sin contar con un solo argumento de peso.

La situación recuerda mucho a la pesadilla que vivió la pareja en España cuando Iker dejó de contar primero con el apoyo de Mourinho y después con el de la afición. Al mismo jugador al que habían llegado a 'beatificar' ahora le pedían que se marchase, y eso ante la impotencia de una Sara Carbonero que tuvo que aceptar que la nueva etapa de Iker pasaba por sacrificar parte de su carrera como periodista.

Pero el cambio de aires les fue bien y Sara pasó de ser cuestionada como profesional en España a convertirse en la Victoria Beckham española. Su fama como novia de un jugador extranjero no tenía precedentes en Portugal y fueron varios los periódicos que se hicieron eco de cada uno de sus movimientos. Ni rastro quedaba de las que fueron las horas más bajas de Iker y Sara como pareja. Los dos aparecían en Oporto más enamorados que nunca y con un futuro prometedor. Él viviendo a sus 34 años una segunda plenitud en el mundo del fútbol y ella explotando su faceta como 'it girl' y emprendedora de moda gracias a la firma Slow Love.

Seis meses después, aquellas mieles empiezan a amargar y es solo cuestión de tiempo ver si la situación de Casillas remonta o termina llevando al exilio a toda su familia. El portero tiene que volver a ganarse a esa prensa que en cuestión de horas ha pasado del amor al odio. Sara e Iker ya se levantaron una vez. No tardarán en volver a hacerlo.  

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