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Se suicida el mejor cocinero del mundo: la historia que escondía Benoît Violier

Vanitatis Vanitatis 02/02/2016 Eva Bárcena

La primera semana de Febrero es delicada en el mundo de la cocina. Cada año por estas fechas se lanza la guía Michelin, la Biblia gastronómica por excelencia, que decide cuáles son los mejores restaurantes y los mejores cocineros del mundo. Es el momento de conceder o retirar las tan famosas estrellas. El 5 de febrero de 2016, Benoît Violier, chef del restaurante l'Hôtel de Ville de Crissier habría mantenido su tercera estrella, esa que asegura que una comida en ese local bien vale un viaje. Sin embargo, el cocinero aparecía el lunes muerto en su casa de Suiza, y según la policía todo indica a que él mismo se quitó la vida con una pistola. Tenía 44 años.

Benoît trabajaba en el restaurante del establecimiento desde 1999, y en 2012 se convirtió en el director del mismo junto a su mujer, Brigitte Violier. Juntos tomaron el relevo al suizo Philippe Rochat, que falleció hace apenas siete meses, el 8 de julio de 2015, tras sentirse indispuesto mientras montaba en bicicleta. En una entrevista publicada por la revista 'Femenina' en el mes de enero, Brigitte aseguró que la desaparición de Rochat fue "muy dura para el equipo". En esas páginas, la esposa de Violier aseguró que ella y Benoît tenían "un balón de oxígeno que nos aleja de todas las preocupaciones profesionales" en su hijo, Romain.

El matrimonio Violier (Facebook) © Proporcionado por Vanitatis El matrimonio Violier (Facebook)

Según diversos medios suizos, la familia Violier no parecía tener ninguna grieta. El chef fue elegido en 2015 'mejor cocinero del año' por la publicación 'La Liste'. En una entrevista ofrecida a la televisión suiza en 2014, Benoît aseguraba que no tenía problemas con la presión que suponía llevar una cocina con tantos reconocimientos. "Esta es mi vida. Me voy a dormir pensando en cocinar y me despierto de la misma manera", aseguró.

Un caramelo envenenado con forma de estrella Michelin

Mantenerse en la élite de la cocina mundial requiere grandes dosis de disciplina, no tanto para seguir subiendo puestos como para no perderlos. La presión es tal que se conocen gran cantidad de casos de cocineros que no pudieron soportarlas. Uno de los más impactantes fue el del Bernard Louiseau, que terminó con su vida en el año 2003 cuando la guía GaultMillau le bajó su calificación de 19 a 17 sobre un máximo de 20. Paradójicamente, este año su viuda, Dominique Loiseau, pierde una estrella Michelin.

Imagen del restaurante (Facebook) © Proporcionado por Vanitatis Imagen del restaurante (Facebook)

Aunque aún se desconocen las causas que llevaron al suicidio de Violier, la cocina francesa ya se ha puesto en pie de guerra contra las informaciones que apuntan a su temor por rebajar su calificación en la guía (cosa que no ha ocurrido). Alain Ducasse, famoso chef y empresario galo, aseguró en Twitter que "la tristeza es para quienes nos quedamos. Y no hay que hablar de la presión. Estoy seguro que los medios vincularán todo. Es un hecho desafortunado".

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