Al utilizar este servicio y el contenido relacionado, aceptas el uso de cookies para análisis, contenido personalizado y publicidad.
Estás usando una versión más antigua del explorador. Usa una versión compatible para obtener la mejor experiencia en MSN.

Stirling vs Mora-Figueroa: el exjugador de polo que sentará en el banquillo al terrateniente andaluz

Vanitatis Vanitatis 21/01/2016 Mayka Paniagua

Este miércoles un pequeño juzgado de San Roque (Cádiz) ha notificado a las partes la apertura de las diligencias en la demanda que interpuso David Stirling contra el terrateniente andaluz Ramón Mora-Figueroa Domecq y su hijo por un presunto delito de estafa con relación a unos terrenos destinados a la práctica del polo en Sotogrande. Se trata de una historia que bien podría ser la de David contra Goliat.

Quizás no sepan quién es David Stirling. Aterrizó en Sotogrande en 1987 junto a su mujer, sus dos hijos y 57 caballos, y bajo la batuta de Andrés Parladé montó la empresa Stirling Polo (desde 1990 Santa María Polo Club), cuya joya de la corona fue el torneo de este club reconocido mundialmente. Se trata de una figura de gran prestigio internacional y miembro de una saga consagrada a este deporte. Nacido y criado en Uruguay –tierra de grandes polistas–, aunque con nacionalidad española, se convirtió en uno de los artífices que trajo el polo a España implantándolo profesionalmente. Su hijo, otro David Stirling, número tres del ranking, está considerado el Nadal del polo.

Ramón Mora-Figueroa padre (dcha) e hijo (izda) © Proporcionado por Vanitatis Ramón Mora-Figueroa padre (dcha) e hijo (izda)

El asunto es que Stirling tiene un asunto pendiente con una de las familias más ricas y de más rancio abolengo en Andalucía: los Mora-Figueroa. Los habrán visto en la célebre lista 'Forbes' como la quinta familia más rica de la región andaluza. Su fortuna, de 800 millones de euros, se labró explotando la ganadería, agricultura y bodegas, así como con distribución de la marca Coca-Cola. Ramón Mora-Figueroa Domecq y su hijo, también Ramón, son los querellados.

Su matrimonio unió a dos grandes familias

Ramón Mora-Figueroa y su esposa, Carmen, en una imagen de archivo © Proporcionado por Vanitatis Ramón Mora-Figueroa y su esposa, Carmen, en una imagen de archivo

Muy celosos de su intimidad, pocos son los detalles que se conocen de ellos. Ramón padre se formó en la universidad de Ciencias Económicas de Londres y, más tarde, ya por 1962, se trasladó a Estados Unidos para realizar estudios de posgrado en Harvard. A su regreso a España, en 1964, se incorporó como gerente a la empresa Complejo Agrícola SA. Dos años después entró en la empresa familiar con el cargo de gerente de zona en México, Argentina y Estados Unidos. Ramón se casó con Carmen Domecq, hermana de Álvaro y uno de los propietarios de las famosas bodegas con el mismo nombre. Este matrimonio unía en Jerez dos grandes familias de terratenientes.

Hábil en los negocios, se incorporó a las bodegas Domecq acumulando cada vez más peso y más acciones empresariales, hasta que en 1999 decide desvincularse tras ser una pieza clave en el crecimiento y expansión de la empresa.

Cuentan en el campo andaluz que el matrimonio, cuyo principal estandarte es la finca Las Lomas en Cádiz, en la que Franco solía cazar perdices, fue de los pocos que prestaban atención a la tierra y vivían en ellas. La otra pata de los 800 millones de euros que les atribuyen en su haber tiene que ver con Estados Unidos y la Coca-Cola. Consiguieron la exclusiva de este negocio para Andalucía, Extremadura y Ciudad Real. Entraron en el sector inmobiliario, de campos de golf, concesionarios de coches... No han parado de generar negocios. Pero son otros intereses los que se manejan en el pequeño juzgado número 1 de San Roque de Cádiz.

Una relación que comenzó en 1997

Según se relata en la querella a la que ha tenido acceso Vanitatis, fue Ramón Mora-Figueroa Domecq, patriarca de la familia, con intereses empresariales e inmobiliarios y con bolsas de suelo en lugares destacados del entorno de Sotogrande, quien contactó con Stirling. Al primer contacto le siguió otro, y después otro y así hasta que la relación profesional y personal se estrechó tanto que el jugador de polo fue contratado “en exclusiva” por Glenton España, una de las sociedades de los Mora-Figueroa, en junio de 1997. Fueron años de grandes torneos e importantes 'sponsors' que lograron posicionar el Santa María Polo Club, en el que David Stirling ejercía como director general.

Según el relato de los hechos de la querella, la familia Mora-Figueroa fue implicándose cada vez más de en el mundo del polo de alto nivel: adquirió suelo y más suelo, instalaciones y canchas, y se hizo con el control del Santa María Polo Club. Se potenció la competición creándose la Copa de Oro de Sotogrande, que alcanzó el nivel equivalente a un torneo de Grand Slam. Stirling reclamaba más canchas e instalaciones porque se había propuesto que su club albergara un torneo de la categoría del World Polo Tour. Es así que los Mora-Figueroa, padre e hijo, con intención de 'dar un pelotazo' y a través de sociedades suyas adquirieron entre 2001 y 2005 diferentes fincas rústicas en San Roque. “Las fincas eran un auténtico patatal”, explica el escrito.

La idea de Ramón Mora y de su hijo era convertirlas en urbanas y recalificarlas. Y la idea de David Stirling era convertirlas en futuras canchas de polo y en un complejo hípico de altura. El proyecto se convertía en un macroproyecto similar a los existentes en los mejores enclaves de polo mundial. Se trataba de construir 'la ciudad del polo'. Y además del complejo hípico, crear cuadras, zonas donde albergar al personal que trabaja con los equipos de polo, dar cobijo a los caballos procedentes de todo el mundo y albergar hoteles de 5 estrellas, la Casa Club del polo, un centro de negocios, oficinas, locales, comercios, parcelas de lujo, viviendas, club deportivo… Y David era la persona que necesitaban: alguien que no solo supiese de caballos, sino de polo de alto nivel, capaz de convertir ese patatal en uno de los mejores 'resorts' de polo del mundo.

Stirling era su hombre

Aquel uruguayo sin estudios superiores, sin cualificación, sin arquitectos, sin ingenieros ni profesionales se puso manos a la obra junto a su hermano, Andrés Stirling. A cambio le prometieron “altísimas remuneraciones” de forma verbal. “Pasándole de una sociedad a otra y posteriormente extinguiéndole su contrato laboral a finales de 2004, pero teniéndolo a sus órdenes de manera fiel, exclusiva y posesiva como si fuera un objeto más; un trofeo de ese clan empresarial. Sabían que era 'su hombre' y tenían que tenerlo atado, muy atado”, relata el escrito jurídico. David Stirling dejó sus empresas y proyectos de lado para acometerlo. “Ramón Mora le decía que se iba a jubilar por la puerta grande”, cuenta la demanda. Para ello se convertiría en asesor del patriarca, viajaría con él para mostrarle otros proyectos semejantes en otros lugares del mundo, ponerle en contacto con arquitectos… entre otras funciones.

Ramón Mora-Figueroa en una imagen de archivo © Proporcionado por Vanitatis Ramón Mora-Figueroa en una imagen de archivo

En septiembre de 2004, Ramón Mora-Figueroa y Fernando Castrillón, en nombre de Glentón España (hoy Netco Investment), se plantan en Sotogrande con un contrato para que David lo firmase y cuya remuneración quedaba supeditada a la aprobación del plan urbanístico que permitiría transformar el patatal en la soñada urbanización. En marzo de 2015 dicho plan se aprobó. Se acabaron las excusas y David plantea a Ramon Mora-Figueroa la liquidación de sus honorarios, pero la respuesta siempre era un “más adelante”, un “espérate, Davicito, que no está conseguido” o “todavía no es el momento marcado en contrato”, según se refleja en la demanda.

En julio 2005 se inauguraron las primeras canchas de Los Pinos. Después el resto de las instalaciones, donde se han celebrado los mejores torneos de la Copa de Oro con presencia de los mejores jugadores del mundo. Y es entonces cuando Ramón hijo, erigido en presidente, le dice a David Stirling que él no es el artífice de lo conseguido, que él no ha sido quien ha conseguido recalificar los suelos (que para eso estaban José Rodríguez de la Borbolla y Camoyán, quien fuera presidente de la Junta de Andalucía, y Joaquín Blanco Fernández, el ingeniero de caminos que fue gerente de Urbanismo de Sevilla en la Expo'92) y no se le debe nada. Se consuma el supuesto engaño por el que el exjugador de polo presentó la querella en el mes de agosto pasado.

La familia Mora-Figueroa califica estos hechos de falsos y ha intentado que se rechazara alegando que ni el juzgado era competente ni la trama criminal, sino civil. El juzgado, con el informe favorable del fiscal, citará a declarar como imputados al patriarca y a su hijo además de los testigos propuestos por Armando Rozados, abogado del jugador. En juego están los dos millones que reclama David Stirling por una presunta estafa.

¿Tienes un dispositivo móvil iOS Android? Descarga la APP de Vanitatis en tu teléfono o tablet y no te pierdas la actualidad de nuestros famosos. Para iOS, pincha aquí, y para Android, aquí.

© Externa
Gestión anuncios
Gestión anuncios

Más de Vanitatis

Gestión anuncios
image beaconimage beaconimage beacon