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'Tips' para ayudar a los niños a aprender a leer

¡Hola! ¡Hola! 11/04/2016 hola
http://www.hola.com/imagenes/ninos/2016041185025/trucos-lectura-ninos-pequenos/0-359-667/ninos-lectura-01-c.jpg © Proporcionado por Hola http://www.hola.com/imagenes/ninos/2016041185025/trucos-lectura-ninos-pequenos/0-359-667/ninos-lectura-01-c.jpg

Leer cuentos a los niños desde pequeñitos no sirve sólo para calmarles (como hacen los sonidos suaves y rítmicos) antes de irse a la cama, sino que es, desde una edad temprana, una manera de iniciarles a la lectura. Especialmente una vez son capaces de asimilar que el libro que sostenemos entre las manos está relacionado con la historia que les estamos contando, y poco a poco van asociando las palabras escritas a su significado oral, a las imágenes que las acompañan y a los sonidos de las diferentes letras que componen una palabra.

Aunque la enseñanza de la lectura forma parte de la educación infantil y es un paso fundamental en el primer contacto de los niños con el 'cole', la curiosidad natural de los más pequeños puede redirigirse hacia los libros desde mucho antes si somos capaces de generar este interés en casa en torno a los 3, 4 o 5 años. Algunos trucos para poner en práctica con los 'peques' que estén empezando a mostrar interés por la lectura:

1. Elegir las lecturas adecuadas, tanto para su edad como desarollo cognitivo. A medida que los niños van aprendiendo a leer, e incluso cuando ya sean ávidos lectores, es igualmente importante respetar las lecturas que ellos mismos elijan, sugiriendo otras alternativas para que poco a poco vayan ampliando sus miras lectoras, pero dejando que sean ellos quienes decidan qué es lo que quieren leer. Lo mismo en la etapa pre-lectora, incluso si tenemos que leer (repetir) la misma historia varias veces a la semana.

2. Los cuentos deben forma parte de su entorno desde bebés. Con colores y figuras, blanditos y con palabras muy simples en los libros pensados para estimular a los bebés, pero también en los cuentos que leamos por las noches antes de dormir. Los libros deben estar siempre al alcance de la mano de los niños, por ejemplo en una estantería baja o en una en forma de carpeta pegada a la pared, facilitándoles el tener su propio rincón de lectura, con un asiento cómodo y una luz apropiada.

3. Haz uso de los medios audiovisuales, como por ejemplo los subtítulos en castellano en una película Disney, especialmente si es una que vayan a ver en loop y una y otra vez (como 'Frozen'), o complementando sus películas y series de televisión preferidas con lecturas basadas en ellas.

4. Idealmente toda la familia debe ser lectora. No tiene sentido educar a un niño a ser un ávido lector si en casa no damos ejemplo haciendo lo mismo. La misma norma que se aplica en la mesa a la hora de comer verduras se traslada al universo de los cuentos: cuánto más lean papá y mamá, más interés por la lectura manifestarán los niños, incluso si lo que leemos son revistas o periódicos. Cuánto más leamos, además, más propensos serán los pequeños a preguntarnos '¿qué pone aquí?' en lecturas de andar por casa.

5. Aprovecha todas las oportunidades posibles. No sólo en los libros encontramos palabras escritas: también en objetos del día a día, desde el brick de zumo hasta un anuncio en la calle. Mantener los ojos abiertos a palabras y tipografías sencillas puede incorporar el aprendizaje de la lectura a otros entornos que no son necesariamente el de los libros.

6. Interáctua con sus cuentos desde una edad temprana. Por ejemplo, siguiento el ritmo de la lectura con un dedo: de este modo el niño no sólo puede seguir con los ojos el discurso de la historia a través de las páginas, sino que, desde muy pequeño, fija su atención en las palabras escritas en lugar de las ilustraciones. También es importante acordarse de comentar los dibujos y la historia, nombrando personajes y situaciones en voz alta, repetir con el niño algunas frases, haciendo turnos para leer algunos párrafos, o mantener el hábito de seguir leyendo juntos incluso después de que hayan aprendido a leer solitos, para que sigan interesándose por libros cada vez más complejos en las lecturas que compartimos con ellos.

7. Incorpora la lectura a la rutina diaria. Lo mismo que lavarse los dientes, el baño o sentarse a cenar todos los días a la misma hora. No se trata de forzar a los niños a hacer algo que no quieren pero sí de incorporar una lectura corta de forma gentil a su día a día, y a ser posible siempre en el mismo momento. Podemos incluso invertir los roles, y leer con ellos por las noches y dejar que ellos nos lean a nosotros por la mañana durante el desayuno.

8. Una vez los niños estén aprendiendo cosas como los signos de puntuación o a diferenciar las mayúsculas de las minúsculas, podemos incorporar este tipo de retos a las la lecturas conjuntas, pero siempre en forma de juego. Por ejemplo, planteándoles cuántas letras mayúsculas hay en una misma página, identificar una palabra en un párrafo corto o indicar en qué punto del texto hay que comenzar a leer.

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